* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

Son muchas las maniobras que se han realizado desde los distintos sectores de la sociedad para reducir su huella de carbono y trabajar por un mejor planeta para todos. 

Estas partes han entendido que si bien tienen en sus manos un fin comercial, también deben asumir un compromiso social con las comunidades de sus áreas de influencia. 

Si en el pasado se trataba de una decisión propia, alejada de las alianzas y la realidad mundial, ahora es una urgencia, que no solo se resume en el cambio climático, sino en las cifras que día a día recuerdan que la humanidad se encuentra en una carrera contrarreloj para salvar sus ecosistemas, sus fuentes hídricas y el oxígeno que respira. 

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Bajo esta perspectiva, a finales de la semana pasada, en el habitual Encuentro Sostenible, esta vez enmarcado dentro del proyecto Río Bogotá, con el cual se busca generar conciencia sobre la importancia e impacto de este afluente para Bogotá y el país, se habló sobre Movimiento RE, una iniciativa conjunta de The Coca-Cola Company, Coca-Cola FEMSA, Postobón y PepsiCo. 

De acuerdo con Gabriela Díaz del Castillo, gerente de Comunicaciones de Coca-Cola para Latin Centro, esta iniciativa empezó en la primera parte del 2018, cuando las compañías se sentaron a dialogar junto con la Cooperativa Multiactiva de Recicladores de Medellín (Recimed), la Red Nacional de Apoyo Empresarial a la Protección Ambiental (Ecored) y Enka, para mejorar el proceso del reciclaje en el país, con el fin de crear una economía circular entre todos y para todos. 

“En Colombia se tiene la capacidad para procesar las botellas que usamos y darles una nueva vida, también se tiene una gran estructura de recicladores. Esto es muy positivo, pero todos sabíamos, cuando nos reunimos, y lo sabemos, que todavía hay muchas cosas que cambiar en el proceso. En el caso de Coca Cola, hoy en día estamos en el 40 por ciento de reutilización de nuestros empaques, queremos llegar al 100 por ciento”, señaló Díaz del Castillo.

La iniciativa se ha convertido en un factor esencial para la activación de la economía circular en estas ciudades. Foto: Cortesía Coca Cola

Así, con el fin de crear una cultura alrededor del reciclaje, fortalecer las organizaciones de recicladores de la Región Caribe colombiana y generar la vinculación de la ciudadanía en la sostenibilidad del territorio nació Movimiento RE. 

De acuerdo con Díaz del Castillo, este proyecto se desarrolló en tres ciudades del Caribe colombiano: Santa Marta, Barranquilla y Cartagena. “Escogimos estas ciudades porque queríamos evitar que las botellas llegaran a nuestros océanos”, comentó al respecto la directiva. 

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Para Leonardo Gómez, director administrativo de la Cooperativa Recimed, este proyecto, además de ser un éxito en esas ciudades, también fue una posibilidad para compartir experiencias entre las diferentes asociaciones de recicladores. “Antes el trabajo de los recicladores era silencioso. Este proceso hizo que tuviéramos una mejor visibilidad por distintos sectores de la sociedad”, aseguró Gómez. 

Los resultados y el futuro

Este proyecto, de 18 meses y que ya está llegando a su final, logró incrementar en un 30 por ciento la tasa de recolección de PET en las áreas donde se enfocó. Esto se traduce en 1.200 toneladas más de material aprovechable que según la alianza, “permitirá dinamizar la cadena posconsumo” y alargar la vida de los rellenos sanitarios. 

La iniciativa no solo se tradujo en un impacto ambiental, sino social, según señaló Gómez pues fueron entregadas herramientas de trabajo a los recicladores, así como 14 motocarros. También hubo un mejoramiento de los sistemas de máquinas para compactar las botellas.

Asimismo, se logró que “las siete organizaciones de recicladores con las que trabajamos pudieran comercializar su material con la industria, sin intermediarios”, contó Gómez. Esto, además de darle una mayor eficiencia al proceso operativo, permitió tener una visión distinta de su actividad. 

Finalmente, se entregaron cinco mil cartillas con información para los hogares sobre cómo reciclar y cómo entregar los materiales al reciclador. “Estas fueron claves para alcanzar la meta de recolección que nos planteamos”, aseguró Gómez. 

Un balance

En medio del desarrollo del proyecto, también se notaron algunas oportunidades de mejora que serán la base de las próximas iniciativas que se llevarán a cabo en distintas regiones del país. 

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Por ejemplo, Gómez manifestó que todavía las personas no tienen muy claro cómo debe hacerse la separación de residuos, ya que hay ciertos materiales que generan confusión. También comentó que hubo un reconocimiento muy disperso de la labor de los recicladores y de los sectores en los que hacían presencia.

 El Movimiento RE ha enfatizado en la educación para hacer de la separación un hábito completamente clave en el comportamiento ciudadano. Foto: cortesía Coca Cola. 

Panorama del reciclaje en el país

Para Díaz del Castillo, la situación es positiva, aunque todavía hay mucho por hacer. “La estadística del reciclaje en Colombia es de un 17 por ciento. Si bien podría no parecer alentadora, en el país hay cuatro factores que plantean buenas prácticas y perspectivas”, indicó. 

De acuerdo con la gerente, estos factores son: una buena base de recicladores (pues en el país están profesionalizados, cada vez tienen mejores condiciones y son excelentes en su labor), una infraestructura para procesar el material, un marco regulatorio (el cual invita a la regulación extendida del productor y a que todas las empresas tengan planes de manejo de sus residuos) y una cultura del reciclaje creciente. 

La labor desde los hogares

Según señalaron ambos invitados, desde el hogar los ciudadanos también pueden aportar mucho al planeta. “Todos tenemos un rol que jugar, todos somos importantes, si algún eslabón de la cadena falla, todos fallamos.  Si todos no hacemos lo que nos toca, no vamos a seguir viendo el desastre que es no administrar nuestros desechos” manifestó Díaz del Castillo. 

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Sobre el mismo punto, Gómez aseguró que desde el hogar se pueden evitar ciertos materiales. También recalcó la importancia de separar los desechos cotidianos. “Existen además otras prácticas como los voluntariados, donde sumados podemos hacer grandes cambios”, agregó. 

Finalmente, la invitación fue a reducir, reciclar y reutilizar los desechos que se generan en los hogares para construir un mundo sin residuos, ya que de estos últimos “todos somos responsables. Todos tenemos un sentido de urgencia para darle solución. Está en nuestras manos”, finalizó Díaz del Castillo.