*Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

Cuando el sol todavía no se asoma, Luis Leguízamo, conocido como MacGyver, se alista para cumplir una labor impulsada por el corazón y la esperanza de ver un planeta, un país más verde.

A las tres de la mañana, sin falta, se viste con su overol antifluidos azul del río Bogotá. Busca su escoba y algunas bolsas biodegradables, que son sus fieles compañeras en la jornada, y sale a limpiar las calles del municipio de Cachipay, Cundinamarca. La cantidad de bolsas que recoge siempre varía.

En un día común y corriente uno recorre tres o cuatro kilómetros del casco urbano y recoge por ahí seis o siete bolsitas”, dice con la mirada fija que deja al descubierto la profundidad de sus ojos verde pastel.

Este boyacense lleva en el alma a este afluente y todo los días se esfuerza para contribuir en su recuperación. Foto: Mariana Estrada. 

Su lucha con los desechos también es con las colillas de cigarrillos, las cuales tardan más de una década en descomponerse de forma natural y alcanzan a contaminar hasta 50 litros de agua.

En medio de su la lucha contra estos desechos, hace un tiempo entregó ceniceros de guadua al pueblo para que no siguieran arrojandolas a la calle. Ahora, sin embargo, ante la falta de recursos recurrió a las botellas de plástico que amarró en diferentes postes del casco urbano para que las personas las boten allí.

“Pues la guadua es infinita y eterna, pero ahora el plástico me quedó más fácil porque como no tengo más recursos y tiempo para hacer en guadua, lo hago con el PET en sitios estratégicos”, comenta al respecto.

Esta labor de limpieza la realiza, principalmente, los fines de semana. Foto: Mariana Estrada. 

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Este boyacense llegó a Cachipay hace más de 30 años y el interés por la preservación de los recursos naturales solo ha crecido a través de los años. Estudió una una carrera técnica en manejo de residuos sólidos, se hizo veedor del río Bogotá y se convirtió en guardabosques, un trabajo que aceptó sin peros.

Para MacGyver, el río Bogotá es un poderoso afluente que tiene a muchos líderes trabajando por su recuperación. Como él, que sin pensarlo dos veces ni estar consciente del momento exacto, se enamoró de sus aguas, su biodiversidad y de la riqueza que alberga cada una de sus tres cuencas.

MacGyver llegó hace más de treinta años a Cachipay, proveniente de Boyacá. Foto: Mariana Estrada. 

“La región del Tequendama es hermosísima, los colibríes, las orquídeas más hermosas del mundo”, describe esbozando una enorme sonrisa, que se asoma cada vez que tiene la oportunidad de hablar de las riquezas de la cuenca baja del río Bogotá y de la sabana de Occidente.

MacGyver está convencido de que las aguas del Bogotá sí pueden tener una segunda oportunidad. Sin embargo, asegura que es una labor que debe involucrar no solo a la sociedad civil, sino también a las entidades del territorio nacional.

Su compromiso no es sólo con este afluente, que es el segundo más importante del país, sino con todos los cuerpos de agua que hacen parte de su entorno. Foto: Mariana Estrada. 

“Hay que trabajar en cómo vamos a descontaminar el río Bogotá porque somos 46 municipios contaminando. ¡Lo recuperamos! Si los ingleses recuperaron allá el río, nosotros cómo no vamos a poder, cómo nos va a quedar grande. Me duele el alma, podemos, sí podemos. Como decía nuestro amigo Rey: sí podemos. Como dice el lema de nuestras fuerzas militares, unidos somos invencibles para reconstruir y hacer renacer el río Bogotá”, asegura.

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Es tal su preocupación que incluso hace un llamado urgente al presidente de la República: “llamo a todos aquí, a nuestro líder, el presidente Duque, el ministro de Ambiente, a que le metamos a esto, dejemos ya tantas reuniones, hagámoslo con amor, con conciencia, reconstruyamos nuestro río, seamos conscientes”, pide.

A la par, ha adaptado en su hogar una habitación que se constituye como un museo en honor al río. Allí reposan algunos recortes de periódico, libros, una guadua, algunas gorras y unas enormes letras color azul que forman la frase "Yo amo el río Bogotá" las cuales llaman tanto la atención como su personalidad. “Es un mini museo de todo en lo que he participado y todo lo que tiene que ver con el río”, describe.

En la imagen, el cuarto de MacGyver en honor al Bogotá Foto: Mariana Estrada.

Su compromiso no es sólo con este afluente, que es el segundo más importante del país, sino con todos los cuerpos de agua que hacen parte de su entornopues MacGyver es consciente de que la región que habita tiene una enorme riqueza hídrica. “Tenemos aquí a nuestro río Bahamón, nuestro Salitre y tenemos en la parte del casco urbano dos quebraditas: la San Miguel y la Agua Regada. Es que somos hidrológicamente fuertes”, dice.

Sin embargo, su lucha no se detiene allí. Recientemente le dio vida a una nueva iniciativa, que todavía sigue en construcción, pero que se alza como una esperanza para los grandes paisajes verdes, exóticos, coloridos, cargados de una variedad de especies animales y vegetales de su región.

El interés de este hombre, que llegó a Cachipay hace más de 30 años proveniente de Boyacá, por la preservación de los recursos naturales creció tanto que estudio una una carrera técnica en manejo de residuos sólidos, se hizo veedor del río Bogotá y se convirtió en guardabosques. Foto: Mariana Estrada. 

Se trata de “Ángeles Protectores del Ecosistema, nuestro corazón 100 por ciento ambiente”, un proyecto que empezó el pasado 11 de enero y con el cual espera reforestar, crear cercas vivas y unir todas esas voces que han demostrado su compromiso con el planeta.

“Todos somos ángeles, hay ángeles de todos los colores, la naturaleza tiene todos los colores. En este momento tengo 93 ángeles. Está, por ejemplo, el doctor Amaya con su finca hermosa, él no le ha tocado una hojita a un árbol, tiene 93 años y ahí se mantiene. También está la presidenta de nuestro comité cívico de Cachipay, nuestra campeona de ciclo montañismo. Somos muchos y esperamos ser más”, manifiesta.

Por la pandemia, no todos han podido reunirse, porque han estado cumpliendo con el distanciamiento social. Sin embargo, MacGyver, haciendo uso de la audacia propia de su apodo del agente de los años 80 que se las ingeniaba para resolver cualquier obstáculo, se arma con protección, guantes y tapabocas para acercarse a cada uno de ellos y felicitarlos por su labor.

“Nuestro lema es: mis huellas, tus huellas, nuestras huellas, son de limpieza infinita por nuestro río Bogotá. Vivo, limpio y en su cauce”, cuenta.

Para MacGyver, muchos de los problemas a los que se enfrenta la humanidad hoy en día tienen que ver con que “la madre”, el agua, está contaminada. “En lugar de tener armas, hagamos la paz con una escobita y empecemos a limpiar. Separemos en la fuente, está sencillo. Tenemos las tres bolsitas, entonces hay que separar en la fuente para no contaminar el agua, así de sencillo. Son cositas sencillas. Es disciplina”, finaliza.