Al relleno sanitario Magic Garden ingresan diariamente cerca de 80 toneladas de residuos, de los cuales el 40% es potencialmente aprovechable y reutilizable, sin embargo, solo el 1% es reciclado.

En temporada turística alta, la cantidad aumenta y puede llegar a superar las 90 toneladas, incrementando la presión sobre este depósito de basuras, cuya vida útil termina en tres años, según la Gobernación de San Andrés.

La comunidad del Schooner Bight (sur de la isla), sector en donde se encuentra situado el relleno, cansada de la falta de compensaciones, las promesas incumplidas de las administraciones, la contaminación y el alto impacto a la salud pública causada por esa infraestructura, decidió unirse para intentar mitigar los nocivos efectos que este botadero les ha generado durante los más de 30 años que tiene de existencia. 

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En vista de las múltiples incosistencias que han venido denunciando, tanto los residentes del área donde se encuentra situado el relleno, como los entes de control (Contraloría y Procuraduría) y hasta el Consejo de Estado frente al manejo del lugar, los habitantes optaron por reducir el número de toneladas de desechos y, de paso, el efecto medioambiental en esa zona, a través del reciclaje. 

Se convirtieron en parte de la solución, tras fundar la asociación denominada Schooner Bight Ethnic, que se encarga de recolectar, separar, compactar y empacar mensualmente 12 toneladas de residuos, entre los que se encuentran plástico, vidirio, cartón y electrodomésticos. 

"Tenemos varias rutas de recolección. Iniciamos con la de hoteles. Para esta ya contamos con 30 usuarios y lo que se les recoge entre dos y tres veces por semana, dependiendo de la ubicación. Adicionalmente tenemos una ruta domiciliaria con cerca de 60 usuarios, a quienes les recogemos los residuos todos los sábados", comentó Ana Raquel Mar, asesora técnica ambiental de Schooner Bight Ethnic, organización conformada por 12 jóvenes, quienes se han ido capacitando para poder cumplir de una mejor manera con esta labor. 

 
En el centro de acopio, gestionado por la Gobernación de San Andrés y dotado con maquinaria donada por Acoplásticos, se procesan los residuos recolectados en las rutas selectivas. Foto: Mauricio Ochoa Suárez/Semana.


En solo cuatro meses de funcionamiento esta iniciativa ha logrado un gran avance.
El Ministerio del Interior y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la seleccionaron en el marco de una convocatoria que realizaron conjuntamente con el objetivo de fortalecer las organizaciones de pueblos y comunidades étnicas, en lo referente a su capacidad organizativa y de desarrollo productivo. La asociación, además, logró delantar un convenio con la aerolínea Latam Airlines para transportar inicialmente tres toneladas semanales de plástico a Bogotá, en donde es comprado por otras empresas recicladoras que Acoplásticos logró gestionar. 


Para poder enviar el plástico en los aviones hacia Bogotá, Latam exige compactarlo y enbalarlo entre cartón y vinipel. Foto: Mauricio Ochoa Suárez/Semana.

"Inicialmente el convenio fue firmado por seis meses, pero la idea es prorrogarlo por mucho más tiempo", mencionó María Lara, directora de Asuntos Corporativos de Latam, quien agregó que en noviembre de 2019 inició el plan piloto del proyecto y en diciembre se transportaron las primeras toneladas. "Hasta el momento se han trasladado 6,75 toneladas de residuos, pero se espera que se llegue a movilizar cerca de tres toneladas semanales en aviones de pasajeros", dijo. Añadió que la compañía tambien está analizando abrir rutas de reciclaje hacia Medellín y Cali. 

"Ya tenemos 34 toneladas de plástico por procesar para que luego sean llavadas a Bogotá. Además, hay disponibles para transportar a Caratagena por barco, residuos de polipropinelo como lavadoras, canastas, sillas, entre otros", indicó Mar. 


El plástico es reciclado y empacado dependiendo del color y sus particularidades. Foto: Mauricio Ochoa Suárez/Semana. 


Esa meta espera sobrepasarla a largo plazo Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos, quien aspira que se lleguen a transportar ocho toneladas semanales y que la asociación se convierta en una empresa de productos reciclados sostenible financieramente. "Sus clientes son empresas recicladoras que compran el material, lo lavan, 
peletizan y convierten en materia prima para que otras compañías las transformen en otros envases, mangueras, sillas y mesas, entre otros elementos", apuntó. 

Mitchell informó que del total de residuos que se producen en San Andrés diariamente, un poco más de la mitad son  orgánicos y entre 8 y 10 toneladas son plástico. "Esta la primera vez en la historia de San Andrés que los plásticos están siendo reciclados, por lo que antes todo básicamente terminaba en el relleno que está a punto de colapsar. En la isla había habido algunos ejemplos medianamente exitosos de reciclaje de vidirio y electrodomésticos, pero era algo realmente era muy incipiente", expresó. 

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Jean Reeves, integrante de la asociación, sostiene que para que este proyecto crezca se debe realizar una labor pedagógica exhaustiva no solo en los colegios y con los residentes de San Andrés, sino también con los cerca de 1.300.000 turistas que anualmente visitan la isla para que aprendan a hacer un uso y disposición final adecuada de los plásticos. "Las cosas se vuelven basura si así lo queremos. Requerimos que todos nos ayuden a darle un nuevo uso, que participen activamente, ya que hace falta mucha consciencia. San Andrés para que siga siendo reserva de la biósfera requiere de acciones urgentes", recalcó. 

  
En la Estación de Guardacostas de San Andrés fue presentado oficialmente el proyecto de reciclaje por parte de las entidades involucradas. Foto: Mauricio Ochoa Suárez/Semana. 

Por esa razón para Lina Arbeláez, gerente de Reducción de Pobreza e Inequidad del PNUD, se deben continuar adelantando este tipo de articulaciones entre el Gobierno nacional, los gobiernos locales, el sector privado, la cooperación internacional y las comunidades raizales para lograr un modelo de desarrollo que impulse el diálogo y el fortalecimiento organizacional, generando un crecimiento económico socialmente responsable y ambientalmente sostenible, tal como lo plantea la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En Colombia la industria nacional produce un promedio de 1.200.000 toneladas de plástico anual y de ese monto solo se reciclan cerca de 350.000 toneladas, aunque no hay datos oficiales que corroboren esa cifra. Ante ese panorama surge la necesidad de emprender proyectos como el de San Andrés, que aunque se constituyen una acción pequeña ante la magnitud del problema, sí ayudan a apaciguar el impacto medioambiental y se convierten en alternativas de empredimiento para las comunidades. El reto es replicarlo en otras regiones alejadas del país que geográfica y logísticamente tengan complejidades similares. 


De la asociación hacen parte, por ahora, 12 jóvenes de diferentes edades. Foto: Acoplásticos.