El dato no puede producir menos que escozor: el uso del agua ha venido aumentado 1% anual en todo el mundo desde la década de los ochenta y por si fuera poco, se espera que la demanda mundial de este recurso presente un aumento de 20% a 30% por encima del nivel actual en 2050, según el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de Recursos Hídricos 2019. Ante esta realidad, en Colombia se han comenzado a adelantar acciones para evitar la escasez de este preciado líquido. 

Una de ellas está liderada por el Banco Interamericano de Desarrollo con alcaldes y gerentes de las empresas de acueducto de Bogotá, Bucaramanga, Cali, Cúcuta, Ibagué, Manizales, Medellín, Neiva, Pasto, Pereira, Popayán y Villavicencio, que busca mejorar el desempeño empresarial y aportar una transformación del agua en el país. El fin: que los usuarios de estas empresas reciban un mejor servicio, con continuidad y a precios eficientes, así como buscar la inclusión de más personas con este servicio. Andrés Bernal, socio de Governance Consultans, empresa que presta la asesoría técnica al BID en el proceso de fortalecimiento del gobierno corporativo del proyecto para el sistema de aguas del país, habló sobre la iniciativa.

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Semana Sostenible: ¿Cuál fue la motivación para suscribir este acuerdo para el manejo de aguas en los acueductos del país?

Andrés Bernal: Se busca reconocer la gestión responsable del agua para el país y lo fundamental que resulta que las empresas prestadoras sean gobernadas y administradas con base en criterios técnicos y empresariales, no políticos y de corto plazo. Queremos que el agua no sea susceptible a la politiquería. Hay que tener en cuenta que cerca de 4.000 millones de personas en el mundo viven en zonas de escasez de agua al menos un mes al año y la gran problemática es encontrar soluciones para contar con un recurso fundamental para la vida: este tipo de iniciativas buscan la gestión responsable de los acueductos del país.

S.S: ¿Qué tan preocupante es el crecimiento del consumo y el despilfarro de agua para suscribir este acuerdo?

A. B: Muy alto. Cerca de 500 metros cúbicos de agua potable se pierden anualmente en las ciudades y el consumo ha crecido. La motivación para este acuerdo es determinante: reconocer que si se tienen mejores empresas de agua, más institucionales y fortalecidas, se puede tener mejor gestión de este recurso vital y consecuentemente administrar todas las problemáticas sociales, de salud pública y de comunidades. Para las empresas que suscriben, la acción sectorial es un mecanismo para compartir conocimiento y generar incentivos para fortalecer su dinámica institucional a partir de buenas prácticas de gobierno corporativo. 

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S.S: ¿Piensan llevar el modelo a otras empresas de acueducto del país?

A.B: Para las empresas que no lo suscriben es encontrar un mecanismo de motivación para que vean referentes de cómo se pueden manejar correctamente las empresas de agua. El objetivo final de la acción sectorial es no dejar ninguna ciudad atrás: tenemos problemáticas muy serias de agua en Santa Marta, La Guajira, Tumaco…y eso significa que como país debemos desarrollar herramientas y demostrarle a esas ciudades cómo se puede gestionar un recurso vital.

S.S: ¿Se puede lograr que la ‘politiquería’ no afecte a las empresas de agua?

A.B: En general el sistema de aguas del país es muy sensible a las dinámicas políticas de cada ciudad. Esto porque la Ley 142 estableció que las empresas industriales y comerciales del Estado predominantes en este sector son gobernadas bajo el criterio del Alcalde, quien establece quién es la junta directiva, así como el Gerente. Esto implica que si no hay un relacionamiento responsable con el propietario, es decir el municipio, el direccionamiento estratégico de estas empresas se puede ver afectado y generar una dinámica de toma de decisiones completamente ineficiente y que no está atada a generar soluciones de largo, sino de corto plazo.

S.S: ¿Por qué a la comunidad debería interesarle el gobierno corporativo de una empresa de acueducto?

A. B: Un buen sistema de gobierno corporativo debe ser capaz de administrar los riesgos de la politiquería y generar condiciones para que diversos grupos se interesen en la gestión de la empresa. Si logramos que los gremios, las cajas de compensación, las cámaras de comercio, las universidades y la sociedad civil de cada una de las ciudades se interese por cómo se gestiona el acueducto de su ciudad, vamos a tener un mejor sistema de gobierno en estas empresas. Debemos procurar que se tomen decisiones más responsables para generar desarrollo económico y social de las comunidades.