Hace pocos días, Elber Guzmán iba en su moto rumbo a una finca de Totarito, vereda ubicada en la zona rural del municipio de Alvarado. De repente vio a un pequeño felino con el pelaje carmelito cerca de la vía. Frenó en seco para auxiliarlo.

Pensé que era un gatito y que alguien lo había abandonado. Por eso decidí recogerlo para auxiliarlo. En la zona hay muchos animales y me da mucho pesar verlos abandonados. Como creía que se trataba de un gato, dije que si no podía tenerlo en mi casa se lo regalaría a un fincario para que termine de criarlo”, asegura Guzmán mientras acaricia al diminuto felino.

La pequeña cachorra, con dos meses de vida, fue encontrada cerca de una vía. Foto: Cortolima.

En su casa, el campesino le dio comida de sal y leche entera. Pero el comportamiento del cachorro le llamó la atención. “No se comportaba como un gato. Empecé a investigar y encontré que la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) había rescatado hace poco a un felino yaguarundí en el aeropuerto de Perales”. 

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Guzmán evidenció que ambos cachorros eran idénticos. Contactó a los expertos de Cortolima para que recogieran al pequeño yaguarundí que tenía en su finca y así lo pudieran devolver a su vida silvestre.

El yaguarundí ya presenta comportamientos similares a los de un gato doméstico. Foto: Cortolima.

Los funcionarios de la autoridad ambiental evidenciaron que se trataba de una hembra con dos meses de vida. Aunque le agradecieron al campesino por rescatarla de una vía, su acto de generosidad le ocasionó algunas secuelas.

“Aunque no tenía heridas o lesiones, la felina presentaba algunos cuadros clínicos y una desnutrición porque fue alimentada con comida de sal y leche entera. En edad juvenil, los yaguarundí suelen aventurarse frecuentemente a sitios alejados, por lo cual posiblemente la mamá debe estar en un lugar cercano de donde la recogieron”, explicó Rodrigo Herrera, subdirector de calidad ambiental de Cortolima.

La felina recibe tratamiento en el hogar de paso de la autoridad ambiental. Foto: Cortolima.

La pequeña cachorra fue trasladada al centro de atención y valoración de fauna silvestre de la entidad, donde iniciará un tratamiento. “En el centro de fauna valoramos su estado de salud y biológico y realizamos todos los exámenes médicos. Además, la alimentaremos hasta que llegue a una edad en la que pueda cazar y defenderse por sí sola para establecer si puede ser liberada”, complementa el experto.

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Herrera recalca que los animales silvestres no deben retirarse de su hábitat. “Tampoco deben tener contacto con el humano. Si presentan alteraciones de salud o están heridos, lo correcto es llamar inmediatamente a la autoridad ambiental y seguir las indicaciones”.

La mamá de la cachorra debe estar buscándola en la zona donde fue rescatada. Foto: Cortolima.

El campesino que rescató al felino comprendió que la fauna silvestre debe permanecer en su hábitat natural. “Al encontrar a un animal silvestre, lo que debemos hacer es devolverlos a su hábitat y no conservarlos en las casas. Ellos no están acostumbrados al tipo de vida de un animal doméstico”, concluyó Guzmán.

Reina en la cuarentena

El yaguarundí, también llamado gato moro, es una especie que en el mundo solo habita en las zonas boscosas de centro y Sudamérica. En edad adulta alcanza a medir hasta 83 centímetros de largo y pesar 6,5 kilogramos. 

Es confundido con el puma, pero se diferencia por un menor tamaño, unas orejas más pequeñas y alargadas, patas cortas y colores variados en el pelaje, como rojizos, negros y grises. No tiene manchas en su cuerpo y se alimenta de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces de bajo porte.

Si recupera sus instintos silvestres, esta yaguarundí podría regresar a su hábitat natural. Foto: Cortolima.

Este felino es uno de los animales que más ha aparecido durante el confinamiento obligatorio por la cuarentena del coronavirus. Uno de los primeros reportes fue en Montenegro, Quindío, donde trabajadores de una finca sacaron de la madriguera a dos cachorros. 

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En mayo, las autoridades ambientales reportaron seis felinos en municipios como Tuluá (Valle del Cauca), Uribia (La Guajira) y Montenegro y Pijao en Quindío. En junio, trabajadores del aeropuerto Perales en Ibagué rescataron a un yaguarundí con pocos días de nacido, cachorro que estaba desorientado, nervioso e inamovible en una zona verde del lugar.

El yaguarundí es uno de los animales que más ha aparecido durante la cuarentena. Foto: Cortolima.

En el Parque Nacional Natural Alto Fragua Indi Wasi, ubicado en Caquetá, cámaras trampa captaron por primera vez a varios felinos yaguarundí transitando entre la densa selva amazónica.

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En La Tebaida, Quindío, un felino adulto ingresó accidentalmente a una de las casas del condominio campestre San Jorge. Los habitantes del inmueble dieron aviso oportuno a la autoridad ambiental para que lo rescatara.

De las 36 especies de felinos que hay en el mundo, seis habitan en Colombia: jaguar, puma, ocelote, margay, oncilla y yaguarundí. Este último, aunque está catalogado como de preocupación menor, recibe amenazas por la pérdida del bosque y la caza local.

Los cachorros son sacados de sus madrigueras para convertirse en mascotas. Foto: Cortolima.