La sedimentación y la apropiación ilícita de sus terrenos, son dos de las problemáticas histórica que ha venido enfrentando la Laguna de Fúquene. La disposición de aguas negras de varios de los 17 municipios de Boyacá y Cundinamarca que abarcan su cuenca hidrográfica, han hecho que la capacidad de embalse de este cuerpo hídrico, que fue sagrado para los indígenas del altiplano cundiboyacense, se reduzca de manera alarmante. 

A su deterioro también se han sumado factores como la ampliación de la frontera agrícola y ganadera, así como el asentamiento humano, al punto que pasó de tener más de 12.000 hectáreas a solo poseer cerca 3.100 en la actualidad. Pese al oscuro panorama que enfrenta esta laguna, que abastece de agua a cerca de 650.000 habitantes, quienes las utilizan para actividades domésticas, agropecuarias e industriales, varias instituciones continúan trabajando en pro de su conservación. 

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La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) es una de estas. Esa entidad comenzó desde el 2016 un proceso de recuperación de ese ecosistema, que le ha permitido retirar más de 3.200.000 metros cúbicos de material vegetal, lodos y sedimentos por medio de maquinaria como retroexcavadoras anfibias y terrestres de brazo largo, planchones y máquinas watermaster. 


El proceso de recuperación que se viene adelantando en la laguna permitió que en 2019 volvieran los veleros después de 40 años. Foto: CAR Cundinamarca.   

La meta del proyecto, que tiene un horizonte de 10 años, es retirar aproximadamente 74 millones de metros cúbicos de sedimentos y material vegetal de la laguna, para lograr que Fúquene cuente con un volumen de agua de 130 millones de metros cúbicos. Así lo señala un informe elaborado por dicha Corporación. 

Y parece ir por buen camino. Recientemente esta autoridad ambiental dio a conocer que a diario se están extrayendo de la laguna 3.000 metros cúbicos de sedimentos y la apuesta es llegar a 1,6 millones anual. Para adelantar esta labor, la CAR usa maquinaria especializada como, por ejemplo, dragas de corte y succión, excavadoras anfibias y cosechadoras de maleza, que pueden ingresar en el espejo de agua, al igual que barcazas para el transporte del material extraído, el cual se dispone en zonas destinadas para tales fines dentro el perímetro de la laguna, en sectores priorizados de la vereda Tagua del municipio de Guachetá (Cundinamarca).

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"Con la operación diaria de la draga de corte y succión Ellicott 1870, que tiene una capacidad de succión cercana a los 1.200 metros cúbicos por hora, se extrae actualmente un aproximado diario de 3.000 m³ de sedimentos, volumen equivalente a más de una piscina olímpica y que se deberá incrementar gradualmente para poder lograr los objetivos anuales trazados. Esta importante labor permite cumplir con el plan estratégico de recuperación de este ecosistema", señalaron desde la Corporación. 


El acaparamiento de tierras para la ampliación de la frontera ganadera y agrícola es uno de los problemas que tienen en jaque a la laguna. Foto: archivo/Semana.

Mientras tanto, en la vereda Tagua se adelanta la construcción de la segunda estructura de sedimentación, que presenta un avance del 20% y permitirá continuar con la disposición técnica y sostenible de los sedimentos extraídos del lecho lagunar, el cual se recupera a profundidades cercanas a los seis metros en promedio.

De esta forma, la CAR busca aumentar la capacidad hidráulica de la laguna y convertirla en el principal regulador dentro de la cuenca del río Ubaté y Suárez, para generar capacidad de almacenamiento dentro de la misma y así reducir la amenaza de inundaciones en las periferias.

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"Para seguir recuperando ese complejo lagunar se pretende realizar una resiembra o arbolización de las partes altas que lo rodean, ya que al no haber árboles la erosión es permanente y todos los sedimentos terminan siendo vertidos. Pero la intervención debe ser integral y por eso para recuperar el espejo de agua tenemos un parque de maquinaria importante y otro que vamos a adquirir a mediano plazo para seguir sacando los sedimentos y recuperar la capacidad de almacenamiento de la laguna", indicó Fernando Sanabria, director de la CAR, en una entrevista con Semana Sostenible en diciembre del año pasado. 

El funcionario agregó que, adicionalmente, continuarán impulsando la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales en los municipios que tienen injerencia directa con la laguna como, por ejemplo, Susa, Lenguazaque y Simijaca. 


Para prevenir las inundaciones, el Director de la CAR plantea la construcción de jarillones alrededor de la laguna. Foto: archivo/Semana. 

Sostuvo que también continuarán haciendo la delimitación de la laguna. "Pensamos construir unos jarillones para generar un límite jurídico, pero también físico, para que quienes tienen tierras o fincas alrededor de este ecosistema, en el verano no aprovechen para ampliar su frontera. Se haría una especie de aro en todo el entorno de la laguna y de esa manera evitaríamos también, que en temporada de lluvias se desborde y genere inundaciones como las registradas entre 2010 y 2011", apuntó.