Carolina Castellanos es bióloga de la Universidad Nacional de Colombia, Máster en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México y Doctora en Ecología de la Universidad de Bournemouth en Inglaterra. Desde hace cerca de 7 años se encuentra vinculada al Instituto Humboldt. Su rol, actualmente se centra, en la gestión que permite optimizar la relación de la ciencia con los tomadores de decisión incluyendo los sectores público y privado.

Es increíble cómo una sola especie puede generar tanto impacto en la sociedad y suscitar diversos intereses. Nuestro reto es generar la mejor información posible sobre ellas”, sostuvo Castellanos, quien en este momento lidera la línea de gestión de especies de interés. 

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Sostiene que Colombia es el país más rico en número de especies de plantas de alta montaña y el de mayor porcentaje en endemismos, por lo cual conocer la categoría de amenaza de estas especies y en dónde se encuentran es fundamental para dirigir esfuerzos que aseguren su conservación.


Carolina Castellanos, bióloga del Instituto Humboldt. Foto: archivo particular.

- ¿Qué grupos de especies estudia la línea de investigación?

Trabajamos tres grupos de especies: amenazadas, útiles y exóticas. La categoría de amenazadas reúne tres categorías de la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN): Vulnerable, En Peligro y En Peligro Crítico. Desde el Instituto Humboldt estamos convencidos de que insistir en las listas rojas de especies es importante porque es una forma estándar a nivel internacional para comparar el estado de conservación de distintos grupos de especies, desde un insecto, pasando por un coral o una planta. Para que una especie entre en la lista roja se requiere consolidar muy buena información, lo cual es muy positivo porque representa una oportunidad para continuar trabajando en los inventario de biodiversidad.

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Pero no solo el resultado es importante, el proceso también lo es, dada la vinculación de especialistas, así como de nuevas tecnologías que enriquecen el ejercicio. A partir de 2017, cuando se creó el Grupo de Especialistas de Plantas de Colombia, el cual co-lidero, hemos estado muy activos trabajando con la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN. 

Colombia es uno de los países con mayor número de especies de plantas en páramos y mayor endemismo, un resultado adicional fue la revisión de la lista de 734 especies que sólo están en la alta montaña de Colombia.

- ¿Cuáles son los ecosistemas de alta montaña?

Son las franjas más altas en términos de elevación de las montañas y están compuestos por páramo, bosque altoandino y sus transiciones, que se distribuyen en las tres cordilleras y la Sierra Nevada de Santa Marta, generalmente por encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar. Son ecosistemas importantísimos. Recordemos que son las condiciones climáticas las que determinan en dónde se encuentra una especie y muchas especies solo se encuentran en estos ecosistemas.

Según el Catálogo de Plantas y Líquenes de Colombia, se registran un poco más de 4.000 especies de plantas vasculares, de las cuales el 31 por ciento se han identificado como endémicas para el país. De este conjunto de especies, 1.119 especies de plantas vasculares crecen de forma casi exclusiva entre los 3.000 y 5.000 msnm, de las cuales 734 son endémicas (65 por ciento). La generación de la lista de especies endémicas fue un resultado adicional de los proyectos de listas rojas. 


Planta Lonichilus antioquensis. Foto: Oswaldo Díaz.

- ¿Qué hacen tan especiales a las plantas de alta montaña?

Muchas de las especies que hay en esa zona tienen distribuciones restringidas, dado que se encuentran en extensiones pequeñas justo porque las zonas altas y los páramos están como islas en el país. Por su ubicación geográfica no están todos conectados entre sí. Esto, sumado a su reciente origen han resultado en una amplia diversidad: hablamos de arbustos, cojines, especies epífitas, amplia variedad de pastos que están adaptadas a la estacionalidad climática propia de este ecosistema, en donde se tienen temperaturas muy altas en el dia y en la noche muy bajas.

- ¿Cuál es el resultado de la actualización del grado de conservación de estas especies en estos ecosistemas?

El trabajo de recategorización del estado de conservación de las especies de plantas endémicas de alta montaña se llevó a cabo entre 2016 y 2019. Allí evaluamos el riesgo de extinción de algunos grupos de plantas priorizadas de alta montaña, incluyendo frailejones, bromelias, ericáceas y otras especies endémicas.

Como resultado se actualizó la categoría de amenaza de 118 especies endémicas y se evaluó el estado de conservación de otras 262 para un total de 380, lo cual corresponde al 50 por ciento de todas las especies endémicas de la alta montaña registradas en el país. Previamente se habían evaluado un total de 123 especies, como resultado de la publicación de la serie Libro rojos de plantas de Colombia, lo que indica un aumento considerable en la información disponible sobre este grupo.

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Las evaluaciones indican que un 50 por ciento de las especies se encuentra en alguna categoría de amenaza (190), principalmente como resultado de cambios en la extensión y calidad del hábitat por la expansión agrícola y minera, entre otros usos. Finalmente, los resultados obtenidos son un aporte para la Estrategia Nacional para la Conservación de Plantas.


Especie recategorizada Masdevallia ignea. Foto: Instituto Humboldt. 

- ¿En dónde se ubican estas especies?

El mayor número de especies amenazadas se encuentra en la cordillera Oriental, principalmente en los departamentos de Boyacá, Norte de Santander, Santander y Cundinamarca. La identificación de amenazas es posible gracias al conocimiento que se ha consolidado en estos departamentos y a su alta riqueza de especies, según lo observado en análisis previos sobre la distribución de la flora endémica. 

- ¿Cómo se ubica Colombia en la región andina en materia de evaluación de especies de plantas alta montaña?

Otros países no han avanzado tanto. Colombia tiene una de las evaluaciones más grandes del ecosistema de páramo. Nuestra meta es continuar con las evaluaciones hasta completar las 734 especies endémicas con las que contamos hasta ahora.

- ¿Qué hace especialmente retador su evaluación?

Las plantas endémicas pertenecen a muchas familias taxonómicas y para tener una información robusta tienen que haber muchos botánicos recolectando y estudiando muestras. En Colombia cada vez son menos los botánicos, entonces muchas de esas especies no se han colectado ni estudiado lo suficiente. Para muchísimas especies tenemos un registro de un solo lugar, además muchas de ellas no se han vuelto a colectar en más de 40 años, lo cual puede deberse a que no es posible acceder a ciertos lugares o porque no hay botánicos que trabajen esos grupos en particular o porque la especie ha desaparecido. Se requiere seguir fortaleciendo la labor de los botánicos en el país.


Planta evaluada Aragoa occidetalis. Foto: Oswaldo Díaz.

- ¿Cuáles son las principales amenazas de estos ecosistemas?

La destrucción de hábitat. En muchas ocasiones se piensa que los ecosistemas de alta montaña se verán afectados por el cambio climático, ya que las especies se verán perjudicadas por el aumento de las temperaturas. Sin embargo, es una hipótesis porque no se tiene un modelo de distribución de todas las especies o información ecológica. Por lo cual, hay una incertidumbre del impacto real en las especies. Creo que todas las medidas que se vienen tomando en la delimitación de los páramos, así como los planes de manejo de estos ecosistemas, son una garantía para conservar su riqueza natural.

- ¿Qué se debe hacer para asegurar la conservación de las especies endémicas de alta montaña?

Continuar evaluando el estado de conservación de la totalidad de las especies y de forma paralela definir las áreas con prioridad de conservación, teniendo en cuenta el número de especies amenazadas y las presiones, así como diseñar estrategias de conservación de la mano de autoridades ambientales a cargo de las áreas protegidas donde están presentes muchas de estas especies, con énfasis en ecosistemas y no en grupos de especies particulares. Involucrar a las comunidades locales en la protección de áreas estratégicas por medio de programas de educación y de participación comunitaria, será determinante.

*Con información del Instituto Humboldt.