El reto de enfrentarse a un confinamiento en los hogares, no es menor y si se trata de un tiempo indefinido, menos. El temor de que los alimentos puedan acabarse hace que las personas quieran abastecerse, muchas veces sin medir las consecuencias del efecto que pueden generar tanto en su comunidad y como en el medio ambiente. 

En oportunidades, la premura de querer almacenar grandes volúmenes de alimentos y productos de primera necesidad en las casas, impide que los consumidores tomen conciencia del tipo de los bienes que adquieren y del efecto negativo que estos pueden ocasionar en el ambiente. Por ejemplo, puede ocurrir que muchas personas no quieran lavar los utensilios usados para servir los alimentos y prefieran adquirir productos de un solo uso como platos y vasos desechables, cubiertos de plástico, botellas de agua y servilletas de papel, entre otros. Todos, con un gran impacto para el medio ambiente. 

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Por eso uno de los primeros aspectos que se debe tener en cuenta es hacer un listado antes de ir a mercar y ceñirse a él con el fin de evitar la compra de cosas que no sean prioritarias.  

Foto: Getty Images

El objetivo es tratar de aprovechar al máximo los recursos, no solo porque esto ayudará desde el punto de vista económico, sino porque también se le da una "mano" al medio ambiente. 

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), anualmente más de 127 millones de toneladas de alimentos se desperdician en Latianoamérica y El Caribe, lo que equivale a 223 kilogramos por persona por año.

En Colombia, de acuerdo con las últimas estadísticas de esta organización y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), anualmente se pierden 9,76 millones de toneladas de alimentos, lo que representa el 34 por ciento de la producción total del país. Estos datos, que se registran en condiciones normales del día a día, pueden dispararse si en épocas de aislamiento no se es cauteloso con lo que se compra y el volumen que productos que se adquiere. 

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Particularmente en Colombia, las mayores pérdidas se registran en las cadenas de frutas y vegetales con el 55 por ciento, dado que son productos perecederos, por eso aunque el llamado es a evitar la compra de grandes cantidades de estos alimentos, tampoco se debe extermar en la aquisición de muchos otros que son precisamente pueden venir en empaques plásticos, latas y otra serie de materiales que pueden impactar de forma importante el medio ambiente. 

Ante esta realidad de confinamiento y con la idea de evitar que muchos de estos materiales terminen en los rellenos sanitarios o en otros lugares como los mares; por ejemplo, aquí les presentamos algunos tips que pueden ayudar a reducir el volumen de desechos y contribuir con la protección del medio ambiente. 

1. Merque de forma responsable: Cuando vaya al supermercado adquiera solo aquello que realmente necesite y evite elegir todo producto que tenga exceso de envoltorios. Adquiera frutas y verduras naturales y no aquella que está protegida por plástico. Es importante evitar el empacado de un solo uso, pues estos son los plásticos que luego terminan en los océanos u otros ecosistemas. 

Es ideal no adquirir productos naturales que estén envueltos en plástico. Foto: Archivo particular

2. Haga un compostaje casero: Este es un proceso biológico por medio del cual microorganismos actúan en los desechos biodegradables y generan un abono natural para las plantas. Puede elaborarse a partir de residuos orgánicos como cáscaras de huevo, flores, aserrín de madera y restos de frutas y verduras y también con excremento de animales, de esta forma se hace uso de materiales que normalmente van a parar a la caneca de la basura.

3. Use cartón y el vidrio: Utilizar este tipo de productos es una manera de apoyar la economía circular, con la que se pretende aprovechar los recursos al máximo. Estos dos materiales pueden reutilizarse y convertirse en otro producto varias veces hasta que sus propiedades lo permitan.

4. Sustituya servilletas y toallas de papel: Se pueden utilizar servilletas de tela, incluso recurriendo a retazos o algunas prendas a las que no se les esté dando ninguna utilidad.

5. Migre a las facturas en línea: Esta es una de las mejores alternativas para reducir el calentamiento global reducir el calentamiento global, por las emisiones de carbono a la atmósfera que genera su fabricación y las toneladas de madera que se utilizan. 

6. Reutilice los plásticos: Si bien lo ideal es que no haya en los hogares elementos de plástico como botellas de gaseosa o de otros productos, si los hay, se les puede dar un segundo uso sembrando matas o creando elementos decorativos, incluso no solo para tener en la casa. De allí puede surgir una idea de negocio. 

Estas son entonces algunas de las alternativas que pueden a yudar a reducir los volúmenes de desperdicio que salen de las casas y que terminan de alguna manera impactando de forma negatia el medio ambiente.