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AFP

Militantes del movimiento ecologista de desobediencia civil Extinction Rebellion (XR) bloquearon este lunes el tráfico en el centro de Londres y organizaron sentadas desde Sídney hasta Berlín, en el inicio de dos semanas de protestas contra la inacción frente al cambio climático.

XR nació a finales de 2018 en el Reino Unido por iniciativa de un grupo de activistas y académicos. Propugnando la desobediencia civil no violenta se extendió gracias a las redes sociales y hoy reivindica 500 grupos en 72 países.

Bajo el nombre de "Rebelión Internacional", el lunes emprendieron dos semanas de acciones en 60 ciudades del planeta, entre ellas Madrid, Buenos Aires, México, Rio y Bogotá. 

Están respaldados por Greta Thunberg, la adolescente sueca que inspiró las protestas de escolares en defensa del medioambiente. Piden que se declare la "emergencia climática" y los gobiernos fijen para 2025 la neutralidad en las emisiones de gases con efecto invernadero.

Su principal forma de protesta consiste en bloquear accesos, ya sea de tráfico o a edificios, a veces encadenándose o incluso pegándose con cola al pavimento o las puertas, o simplemente mediante sentadas en las que participan cientos de "voluntarios para ser detenidos".

Un total de 143 personas habían sido arrestadas en Londres, donde los manifestantes protestaron en varios puntos en torno al Parlamento y la sede del gobierno en un ambiente festivo.

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Bailando al ritmo de tambores, cientos de activistas, muchos con niños pequeños, se congregaron cerca de Downing Street con pancartas que decían "El futuro pertenece a la próxima generación".

"Hay mucha más policía y claramente van a intentar impedir que Extinction Rebellion ocupe el lugar durante días", dijo a la AFP un activista, Mike Buick, fabricante de muebles de 40 años, comparando esta acción con las realizadas en abril, cuando XR mantuvo la capital británica colapsada durante 11 días de protestas que dieron lugar a más de 1.100 detenciones. 

Amenaza de extinción

En Madrid, unos 200 jóvenes disfrazados y maquillados para representar catástrofes naturales como la "desertificación", "las inundaciones" o "los incendios", se congregaron frente al ministerio para la Transición Ecológica, donde instalaron carpas con la intención de acampar.

Ha llegado el momento de realizar "medidas de presión mucho más contundentes, sólo una revolución global, masiva, y con la desobediencia civil no violenta puede generar los cambios necesarios para nuestra superviviencia", afirmó Mabel Moreno.

Más de 90 manifestantes fueron detenidos en Ámsterdam, informó la policía de la ciudad holandesa donde los activistas afirmaban su determinación a luchar contra la inacción. "Vamos a intentar hacer esto toda la semana, todo el año, mientras ellos (el gobierno) no actúen", dijo a la AFP Shirleen Chin, de 34 años. "Creen que esto no es normal, pero se va a convertir en la nueva normalidad", agregró.

En una gélida mañana, también cientos de manifestantes se congregaron en la "gran estrella" de Berlín, una de las principales rotondas de la ciudad, equipados con mantas y sacos de dormir. Y en el parque, entre el parlamento alemán y la sede del gobierno, se instaló un "campamento climático" que durante la semana organizará grupos de trabajo y reuniones de información.

Numerosos países africanos participaban asimismo con movilizaciones, como en la sudafricana Ciudad del Cabo, donde medio centenar de personas marchó por el centro con una gran pancarta amarilla que decía "Emergencia climática ecológica", y los manifestantes se acostaron en el suelo simulando muertos. "Lo hacemos para subrayar la amenaza de extinción si no cambianos nuestros hábitos", afirmaba Jade Vester, estudiante de farmacia de 20 años.

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Marcando el inicio de la "Rebelión Internacional", en Australia los activistas se habían congregado en las escalinatas del Parlamento en Melbourne, antes de desfilar por las calles de la ciudad. Y en Wellington, la capital neozelandesa, varios militantes se encadenaron a un coche rosa, lo que provocó perturbaciones en el centro. 

Reconocibles por sus banderas que representan un reloj de arena en un círculo, para mostrar la urgencia para salvar el planeta, los activistas de XR citan a menudo a Gandhi o a Martin Luther King, y promueven la desobediencia civil organizando acciones radicales pero sin violencia.

Rápidamente tras su creación el movimiento sedujo a personalidades como el lingüista Noam Chomsky, la altermundialista canadiense Naomi Klein o la autora ecologista india Vandana Shiva, que llamaron a la gente a unirse a ellos.