Playa Blanca es una de las riquezas naturales más conocidas de Boyacá. Se ubica en el costado suroccidental del Lago de Tota, en la vereda La Puerta del municipio que lleva ese mismo nombre.

Esta playa natural es uno de los atrativos más visitados en ese departamento. Sin embargo, el turismo desbordado y mal planificado le ha causado graves afectaciones en materia medioambiental. 

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Las restricciones del Gobierno para prevenir el contagio de la covid-19, le permitieron a ese mágico sitio tomar un respiro. Los cerca de ocho meses que lleva cerrado al público han sido aprovechados por las autoridades para recuperar ambientalmente el lugar y mejorar la experiencia del turista.

Desde la Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá) se informó que antes de iniciar las obras que permitirán que este ecosistema sea más sostenible, se evidenció que la sobrecarga a la que había sido expuesto este predio estaba ocasionando afectaciones medioambientales, de acuerdo con lo registrado en la Evaluación de Impacto Ambiental, elaborado en el Plan de Ordenamiento Ecoturístico (POE) de Playa Blanca.


La"Playa de Boyacá" se encuentra cerrada al público desde hace cerca de ocho meses, situaciín que le ha permitido recuperarse ambientalmente. Foto: Petruss / Wikimedia Commons.

Natalia Vásquez, subdirectora de Ecosistemas de Corpoboyacá, indicó que el predio Playa Blanca, que hace parte de la cuenca del Lago de Tota, se ha convertido desde hace varios años en un centro ecoturístico muy importante. "No obstante, se evidenció que se tenían bastantes impactos ambientales negativos por un turismo poco planificado. Por ese motivo, decidimos realizar un plan de fortalecimiento y revivirlo. Para tal fin, se han venido haciendo una serie de intervenciones muy importantes para mejorar la experiencia del turista, así como para recuperar el ecosistema", expresó. 

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La funcionaria se refiere a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, el punto de información turística y las vías de acceso al lugar (placa huella), en cuya ejecución se vienen invirtiendo más de 3.400 millones de pesos.  

"Desde la Corporación también hemos tenido acercamientos con los actores relacionados con Playa Blanca con el fin de dar a conocer la importancia de este ecosistema y del proceso de recuperación”, comentó Vásquez. 


Con una superficie cercana a los 55 kilómetros cuadrado, el de Tota es el lago más grande de Colombia y el segundo navegable ubicado a mayor altitud de Amérca del Sur (3.015 metros sobre el nivel del mar). Foto: CaminanTr3s. 

Herman Amaya, director de Corpoboyacá, señaló, a su turno, que es fundamental realizar las adecuaciones necesarias, garantizar la seguridad y acceso, además de ofrecer un ecoturismo responsable, para permitir la conservación de ecosistema. 

En esa línea, el lugar permanecerá cerrado hasta nueva orden y se realizará el retiro de los muelles que hacen parte del predio, dando cumplimiento al requerimiento efectuado por la Procuraduría 32 Judicial I, Ambiental y Agraria. 

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Adicionalmente, desde la Corporación lanzaron la campaña #PlayaBlancaRevive, con el propósito de darle un respiro a la biodiversidad presente en esta área protegida, permitir la regeneración de los procesos naturales en el lago, los ecosistemas y las especies que habitan allí, así como realizar las obras de mejoramiento.

"Para Corpoboyacá es importante que los turistas disfruten adecuadamente de este patrimonio natural, haciendo tangible la función ambiental y social de estas áreas. El ecoturismo constituye una herramienta que complementa la conservación de la diversidad biológica", sostuvo Amaya.