En el planeta Tierra, los arácnidos tejen sus resistentes y rígidas redes con el centro desplazado hacia el borde superior. 

Esta seda, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Oxford publicado hace unos años, actúa como una cuerda de guitarra, ya que transmite vibraciones a la araña, lo que se traduce en información útil para esta de lo que sucede en su construcción.

Cuando descansan en su creación, las arañas se sientan con la cabeza hacia abajo, lo que les permite dirigirse a su presa capturada, en la dirección de la gravedad. 

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Pero, ¿qué hacen los arácnidos en el espacio?, ¿cómo tejen en gravedad cero?

Este mes, la revista The Science of Nature, publicó los resultados de un experimento que explica cómo un grupo de investigadores pudo mantener arañas vivas en la Estación Espacial Internacional, con el fin de conocer cómo construyen sus redes en microgravedad.

De acuerdo con esta investigación, las arañas pueden construir sus redes en diversos entornos, incluido el espacio, siempre y cuando puedan acceder a una fuente de luz. 

“Arañas en el espacio” fue un experimento educativo cuyo objetivo científico era “examinar el comportamiento de construcción de una red orbe durante un período de 45 días”. Fuente: documento de la investigación.

Cuando cuentan con luminosidad, las arañas las tejen de forma asimétrica, como es normal, y esperan a sus presas en la parte superior de las mismas. Así lo hicieron aquellas que tuvieron una lámpara sobre ellas. Sin embargo, al existir ausencia de luz, los arácnidos empiezan a construir redes simétricas, lo que no es común. 

Al respecto, el coautor del estudio, Samuel Zschokke, de la Universidad de Basilea, aseguró que el hecho de que “las arañas tengan un sistema de respaldo para la orientación como este, parece sorprendente, ya que nunca han estado expuestas a un entorno sin gravedad en el curso de su evolución".

“Un análisis más detallado reveló que las redes construidas cuando las luces estaban encendidas eran más asimétricas que las redes construidas cuando las luces estaban apagadas. Además, las arañas mostraban una orientación aleatoria cuando no había luz, pero se alejaban de las luces cuando estaban encendidas”, describió Zschokke en el informe de la investigación. 

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Para dar con estos resultados, los tres investigadores de BioServe Space Technologies de la Universidad de Colorado analizaron la simetría de cien telarañas y la orientación de los arácnidos usando las fotografías que fueron tomadas cada cinco minutos, mientras ellas las construían y desmontaban. 

Estos resultados son enriquecedores para la ciencia ya que, debido a que las arañas construyen sus redes en la oscuridad y, muchas veces, atrapan sus presas sin una fuente de luz, se logró determinar que esta última jugaba un rol importante en su orientación. 

Un estudio que empezó unos años atrás

En 2008, los científicos quisieron responder a la pregunta de los arácnidos en el espacio, con la ayuda de la curadora de invertebrados Paula Cushing, del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, quien participó en la planificación. Sin embargo, los pormenores del experimento fueron desafiantes y el resultado final un caos. 

Ese mismo año, dos especímenes de diferentes especies de arañas volaron a la Estación Espacial Internacional (ISS) para el experimento. 

Ambas arañas tejieron redes confusas, chocando una con la otra. Asimismo, la araña que se tenía de reserva, por si el primer espécimen no sobrevivía, escapó de la cámara de almacenamiento en la que estaba contenida e ingresó a la cámara principal, lo que hizo imposible para los investigadores su recuperación, debido a razones de seguridad. 

La gravedad es muy importante para muchos organismos, incluidas las arañas constructoras de telarañas. Foto: DW.

Los infortunios continuaron, pues las moscas que habían sido incluidas para la alimentación de las arañas se reprodujeron mucho más rápido de lo esperado. Esto provocó que, con el paso del tiempo, las arañas no pudieran ser visibilizadas por la cantidad de larvas de mosca.

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En este experimento, de acuerdo con Zschokke,  “las observaciones disponibles de las arañas y sus telas demostraron claramente que las arañas utilizadas fueron capaces de construir telas orbe funcionales en gravedad cero. Desafortunadamente, resultó ser más difícil de lo esperado determinar si la forma y estructura de las redes construidas en gravedad cero diferían de las redes de control”. Esto se debió a la irregularidad de las redes, el pequeño tamaño de muestra de las redes experimentales y la dificultad para distinguir las dos arañas “con base a las imágenes de baja resolución y las pequeñas diferencias esperadas entre el control ligeramente asimétrico”.