Él es un ícono en el zoológico Santa Cruz, un lugar en el que habitan 780 animales de 101 especies. Todos lo cuidan y protegen. Su salud física y emocional es prioridad no solo para Jhon Vidal, su cuidador, sino para los especialistas del establecimiento que de forma permanente lo monitorean. Vive allí desde hace 26 años y hoy se estima que tiene entre 34 y 35 años: eso lo convierte en uno de los osos andinos más viejos del país.

Se trata de Jhon, un oso que llegó a este lugar cuando tenía unos 8 o 9 años, luego de ser rescatado por las autoridades ambientales que lo encontraron en una finca cercana al que hoy es su hogar, amarrado con una cadena, completamente domesticado y desnutrido, pues al parecer era alimentado con concentrado para perros y no con su comida natural que son las frutas. 


Jhon lleva 26 años viviendo en el zoológico Santa Cruz. Foto: Zoológico Santa Cruz

Jhon es un animal especial y sintiente, que tiene una gran conexión con su cuidador, quien se ha convertido en su mejor amigo desde desde hace 18 años cuando empezó a trabajar en el zoológico. Ha aprendido a conocer sus sentimientos y comportamientos: sabe cuando el oso está triste, qué lo hace feliz, lo que no le gusta o lo que le molesta. Todos los días, sin falta, le brinda su alimentación y limpia su espacio, además de consentirlo y hablarle como lo haría con otra persona.

Cuando el oso Jhon llegó a este establecimiento, ubicado en San Antonio del Tequendama, en el departamento de Cundinamarca, sus condiciones no eran óptimas. Estaba desnutrido y su comportamiento distaba mucho del de un ejemplar de su especie. Más parecía un perro y era lógico porque en el lugar en donde lo tenían cautivo era tratado como una mascota. 

Las autoridades ambientales decidieron reubicarlo en este zoológico debido a que allí existen condiciones similares a las de su hábitat natural. En Santa Cruz hay un bosque húmedo de niebla que se asemeja al páramo, que es el espacio en donde normalmente viven estos mamíferos.

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Este ejemplar negro, cuyo pelo ya tiene muchas canas debido a su avanzada edad, fue trasladado a este lugar luego de haberle practicado todo tipo de exámenes clínicos y nutricionales, que pusieron en evidencia la fragilidad en la que se encontraba.

No sabía buscar la comida. Se presume que fue capturado cuando era un osezno por lo que nunca aprendió a valerse por si mismo. Estaba acostumbrado a que se la sirvieran en tazas, una manía con la que aún convive, pues fue imposible quitársela. 

Tiene su propia piscina en la que se baña al menos tres veces por semana y en los días en que hace más frío. Foto: Zoológico Santa Cruz

Cuando hizo su ingreso al zoo, Jhon fue sometido a nuevos exámenes para determinar su peso, contextuta y condición física y nutricional. Su sistema digestivo no funcionaba bien y tenía las garras muy largas. Los especialistas emprendieron un proceso clínico con el fin de mejorar su condición e iniciaron un cambio de hábitos no solo de comportamiento, sino alimenticios.

Ahora su alimento favorito es la  fruta y la manzana, su preferida, principalmente la roja, pero que no esté tan madura. Come avena y una vez a la semana algo de miel, para controlar sus niveles de azúcar. Cada 15 días le brindan algunos trozos de caña de azúcar, producto que le encanta.

Su dieta actual se compone de colada de avena y suplementos como yogurt y Pediasure, además de la fruta, que también incluye sandía. Su proceso alimenticio es valorado de forma permanente para brindarle los componentes adecuados para su nutrición. 

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Sus 34 ó 35 años, que equivalen a cerca de 100 en un humano, lo convierten en el animal más longevo del zooológico, pero también uno de los osos más viejos del país. Se trata de un ejemplar geriátrico al que le brindan todos los cuidados.  

A diferencia de la mayoría de animales de su especie, que son solitarios e incluso tímidos cuando ven a un humano, a Jhon le gusta ver gente. "Normalmente estos animales no son agresivos, pero huyen cuando ven a una persona. Y por el contrario, Jhon ama a los humanos", dice Viviana Parra, fundadora del zoológico.


Al oso Jhon lo mantienen con cuidados especiales dada su avanzada edad. Foto: Zoológico Santa Cruz

Relación sin hijos

Jhon tuvo una pareja durante algún tiempo. Más o menos en el año 2000 llegó al zoológico una osa rescatada de tráfico ilegal de fauna silvestre, a la que llamaron Rosita. Era una ejemplar unos 8 años mayor que él, que se convirtió en su compañera, con la que compartía y mantenía una relación, aunque nunca tuvieron hijos. Tenían una buena convivencia a pesar de que a los osos no les gusta la compañía, dice Viviana. Ella murió de viejita y nuevamente él quedó solo. 

Le encanta bañarse cuando hace más frío. Tres o cuatro veces a la semana se mete a su piscina. Todos los días a las 8 de la mañana Jhon, su cuidador, le hace aseo a su dormitorio. Media hora después va a la cocina en donde el chef le entrega el alimento que le es suministrado al animal a las 9 de la mañana. Come tres raciones al día.

En términos generales, el oso andino habitante del Santa Cruz ha tenido un estado de salud favorable a lo largo de su estadía en el zoológico y se mantiene en buenas condiciones. Sin embargo, debido a su avanzada edad, hace unos dos años tuvo un gran bajonazo, en el que, literalmente, le tenían que cucharear la comida.

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En ese momento debieron cambiarle la dieta y fue entonces cuando empezó a consumir más sumplementos alimenticios, tal y como sucede con los humanos cuando su edad va al alza. Por eso hoy consume Pediasure, pero solo le gusta el de sabor a vainilla, no acepta ningún otro. También come Nestum trigo y miel y Yox, preferiblemente de vainilla. Hay algo en ese sabor que le encanta, manifiesta Viviana. Estos productos le ayudan a fortalecer sus huesos. Hoy tiene un peso de 145 kilogramos. 

Todas las noches se resguarda en su zona de manejo o dormitorio, en donde está con sus cuidados y tiene altos niveles de seguridad. En el día camina por otros espacios del zoológico, moviéndose de manera pausada.

En total son cinco las personas que están pendientes de sus cuidados. Dos veterinarios, una zootecnista, un biólogo, que realiza estudios con el fin de encontrar respuestas de por qué ha logrado sobrevivir por tanto tiempo y su cuidador.


La alimentación de Jhon es permanentemente monitoreada. Foto: Zoológico Santa Cruz

Jhon ya no se puede limar las garras, no desgarra, dice Viviana, pero entonces cuenta con una coordinadora de entrenamiento que se encarga de hacer esa labor, recurriendo a algunas tácticas para que él se sienta tranquilo. Por ejemplo, si permite que le toque las garras, lo premia, lo que hace que él se sienta feliz porque asume que lo están premiando y no molestando. 

"Él es el más viejito del zoológico y ha enfrentado con nosotros todos los momentos, buenos y no tan buenos como el que estamos viviendo ahora", asegura Viviana Parra, para quien este animal es un ejemplo de resilencia y fortaleza.

Sin igual

En el zoológico todos tienen claro que Jhon es único porque las manchas en la cara de los animales de esta especie son como las huellas dactilares de los humanos. Todos los ejemplares son diferentes, ni siquiera los gemelos son idénticos.

Por ahora Jonh no siente dolor, vive bien, parece que tuviera menos edad, aunque camina lento y hay momentos en los que se siente cansado. A pesar de su edad mantiene su personalidad fuerte. No le pueden cambiar la alimentación, como tampoco le pueden mover su cama, porque de manera inmediata manifiesta su inconformismo. 

Oye bien y su olfato aún lo tiene en muy buen estado. Los animales de su especie tienen el olfato cinco veces más potente que el de un perro y en el caso de Jhon, lo tiene muy desarrollado y esto le facilita identificar olores diferentes a larga distancia.

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Es un animal muy inteligente, cuando le abren la puerta de su dormitorio él mismo se encarga de correrla con su mano, pero nunca le ha interesado escapar, así que abre para que su cuidador lo consienta con el alimento y realice aseo a su espacio. 

Jhon, como muchos animales que llegan al zoológico fue rescatado. Viviana asegura que el lugar se especializa en recibir ejemplares amputados, ciegos y con otra serie de limitaciones muy complejas. 

El pasao 3 de mayo, el zoológico cumplió 45 años de funcionamiento y el que recibió el premio fue el oso por ser el más antiguo del lugar. Un gran pastel elaborado a base de zanahoria y avena, con una gran manzana en el centro. 


Comiendo ponqué especialmente preparado para él, Jhon celebró los 45 años del zoológico. Foto: Zoológico Santa Cruz

Es de recordar que en el país esta es una especie que se encuentra bajo amenaza debido a la pérdida de su hábitat y a la caza indiscriminda ya sea para usufructuar su piel o sus garras o para capturar a las crías para venderlas y, como en el caso de Jhon, para domesticarlas.