Las autoridades chinas continúan enviando mensajes contradictorios frente al comercio de fauna silvestre. Así lo asegura Aron White, activista por los derechos de los animales salvajes de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), una ONG inglesa que expone los delitos contra la vida silvestre. 

En una publicación realizada recientemente en el portal web de esa organización se dio a conocer que la Comisión Nacional de Salud de China recomendó el uso de Tan Re Qing, una inyección que contiene bilis de oso, para tratar casos graves y críticos de coronavirus, en vista de que este medicamento tradicional también se suele utilizar para tratar la bronquitis e infecciones respiratorias agudas. 

La noticia cayó como un baldado de agua fría entre los defensores de la fauna silvestre, pues dentro de la lista de tratamientos tradicionales, así como occidentales sugeridos para el covid-19, que fue publicada el pasado el 4 de marzo por esta comisión, encargada de las políticas sanitarias nacionales, figuraba esta inyección. 

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De inmediato los integrantes de esta ONG se dieron a la tarea de alertar al mundo, ya que hacía menos de un mes, China había prohibido el comercio y el consumo de animales salvajes.  “Restringir el consumo de vida silvestre mientras se promueven medicamentos que contienen partes de vida silvestre ejemplifica los mensajes mixtos enviados por las autoridades chinas sobre el comercio de vida silvestre", comentó White en el artículo publicado en EIA.

La experta agregó que "además de la ironía de promover un producto de vida silvestre para el tratamiento de una enfermedad que la comunidad científica ha concluido abrumadoramente que se originó en la vida silvestre, la promoción continua del uso de la vida silvestre amenazada en la medicina es enormemente irresponsable, en una era de pérdida de biodiversidad sin precedentes, incluida la ilegal y comercio insostenible ", manifestó.


De de varias especies de oso, entre los que se encuentran los tibetanos y pardos, les son extraída la bilis en China. Foto: Drew Avery vía Flickr

En territorio chino la bilis, que se segrega por el hígado y es almacenada en la vesícula biliar, de varias especies de oso, entre los que se encuentran los tibetanos y pardos, es utilizada desde el siglo VIII. "Para extraerla se usan varias técnicas, todas las cuales requieren cierto grado de cirugía invasiva", advierte la EIA. 

Pese a que la Organización Mundial de la Salud ha venido reiterando que no existe aún cura para el covid-19, varias agencias de salud continúan impulsando tratamientos sin ningún tipo de soporte científico que, por el contrario, puede terminar afectando la salud humana ante su uso indiscriminado. 

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Clifford Steer, profesor de la Universidad de Minesota en Mineápolis, aseguró en la National Geographic, que no le consta que existan evidencias de que la bilis de oso sea un tratamiento efectivo para el nuevo coronavirus.  

"Incluso si los productos de la vida silvestre, como la bilis de oso y el hueso de tigre, provienen de animales cautivos, esto no ha aliviado la presión sobre las poblaciones silvestres, especialmente dada la preferencia constante entre los consumidores por los productos procedentes de la naturaleza. En cambio, estos mercados legales están legitimando y perpetuando así la demanda de vida silvestre amenazada", puntualizó White. 

Finalmente, la EIA explicó que apoya el llamado que han hecho un gran número de personas en China para que se prohibida el uso de la vida silvestre amenazada para cualquier propósito, incluida la medicina tradicional.