Las autoridades ambientales buscan a una persona que realizó un video con una danta de páramo: mamífero en peligro de extinción, no solo en el país, sino en la región.

En las imágenes grabadas por José Alberto Castro Arango, como se llama esta persona en sus redes donde posteó el vídeo, se evidencia cómo este ciudadano no esconde su admiración ante este curioso mamífero que se pasea, al parecer, por las montañas de algún departamento del Eje Cafetero. 

A través de sus redes sociales, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca intenta encontrar al ciudadano. En las mismas publicó: "El hombre que aparece allí ha hecho un importante hallazgo y queremos reconocérselo personalmente. Si usted conoce la identidad de esta persona le agradecemos que nos ayude a ubicarlo. ¡Estamos atentos!”.

La danta de páramo, conocida científicamente como Tapirus pinchaque es una de las cuatro especiesde tapir que existe en América. Se trata de un mamífero que cumple una función importante de dispersión de semillas producto de las grandes distancias que recorre. La mayoría de las especies de tapir se encuentran en Suramérica, pero se enfrentan a algún grado de amenaza, principalmente por la destrucción de su hábitat.

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Estos animales se alimentan de plantas y frutas y son importantes dispersores de semillas a través de sus heces que van dejando en los sitios que recorren. La semilla abonada por sus excrementos germina y esto permite que árboles y plantas crezcan en diferentes lugares.

En medio silvestre pueden vivir cerca de 20 años, pero se reproducen muy lentamente. Tienen una sola cría por parto y la gestación dura 13 meses, por lo cual solo logran parir cada dos años, ya sea en su ecosistema natural o en cautiverio.

De acuerdo con una publicación de Mongabay Latam, en el mundo existen cinco especies de tapires, cuatro de ellas en Latinoamérica: el tapir de Baird (Tapirus bairdii)  habita desde las selvas de México hasta el norte de Ecuador y tiene una longitud promedio de 210 cm y un peso de 240 kg; el tapir amazónico (Tapirus terrestris), que se halla desde Costa Rica hasta el norte de Argentina, con 210 cm y 200 kg; el tapir negrito (Tapirus kabomani), que habita en algunas zonas de Brasil, Colombia, Perú y Ecuador, con una longitud de 130 cm y un peso de 110 kg; el tapir andino (Tapirus pinchaque), que se encuentra en la zona de montaña de Colombia, Ecuador y Perú, y mide aproximadamente 150 cm y 180 kg; y el tapir malayo (Tapirus indicus), cuya distribución se da en pequeños enclaves del sudeste asiático y que alcanza una longitud de 220 cm y un peso de 300 kg.

¿Las dantas amazónicas son diferentes a las de páramo?

En verano, las dantas amazónicas emprenden un largo viaje desde las espesas y húmedas selvas amazónicas de Colombia hasta las extensas Sabanas del Yarí. No lo hacen por diversión o por un instinto de exploradoras, sino por hambre. Justo en esa época, en los bosques del Amazonas escasea el alimento, lo que las obliga a adentrarse por recovecos cubiertos por vegetación hasta encontrar una salida en la sabana. Pueden recorrer más de 300 kilómetros en una jornada. 

Expertos creen que en su aparato digestivo una danta puede albergar hasta 200 especies distintas de semillas de plantas. De ahí su importancia ambiental.

Las hembras, casi siempre acompañadas por sus crías, llegan a las extensas sabanas a saciar sus necesidades con pastos naturales y peñas de palmas, alimentos que abundan en este territorio vecino a la Serranía de Chiribiquete. Sin embargo, la actual deforestación que arremete contra los bosques inexplorados del borde noroccidental del parque natural, un paso obligatorio para las dantas y otras especies migratorias y dispersoras de semillas, podría acabar con su paseo alimenticio y atentar contra su propia vida.