Bogotá está en deuda frente a la reducción de emisiones de dióxido de carbono. Así lo consideró el ingeniero forestal Carlos Devia, profesor de la Universidad Javeriana, quien recordó que en la ciudad hay 1,5 millones de árboles y no se pueden sembrar más, por cuestiones de espacio.

"Eso nos deja en deuda con la emisión de carbono”, recalcó el docente durante el programa Observatorio de Gobierno Urbano que transmite el Instituto de Estudios Urbanos (IEU), de la Universidad Nacional de Colombia.

Ante este panorama, el académico sugirió que cada habitante de Bogotá debería plantar entre uno y dos árboles al año para mitigar su huella de carbono, teniendo en cuenta que en la ciudad residen alrededor de 8 millones de personas.

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Para el experto es necesario fortalecer la cultura del conocimiento.“Infortunadamente en Colombia el saber sobre los árboles y los bosques urbanos es muy pobre y por eso se toman decisiones inadecuadas”, expresó.  

Devia destacó el hecho de que los árboles son los únicos seres vivos que pueden cumplir con la labor de brindarles salud física y mental a los hombres, porque mejoran su calidad de vida.

“Lamentablemente solo nos centramos en la captura de carbono o en la cantidad de madera o alimentos que pueden producir”, explicó el profesor, quien fue enfático al asegurar que a los árboles no se les debía pedir cosas que no podían hacer. “Ellos capturan el material particulado de las ciudades, pero eso los afecta, se están enfermando y muriendo, mientras que existen plantas especializadas para esos fines, pero no se usan”, manifestó. 


La contaminación de Bogotá va a parar a otro lado y eso trae graves consecuencias. Foto: Ministerio de Ambiente. 

Diego Mejía, coordinador de la Oficina del Sistema de Gestión Ambiental de la Univiersidad Nacional, sede Palmira, indicó que los árboles tienen varios usos ecosistémicos, entre los que se encuentran reducir los efectos de los rayos ultravioleta y ayudar a prevenir el cáncer de piel, así como generar oxígeno y evitar la evaporación del agua manteniendo el ambiente con alto grado de humedad. Además dan frutos comestibles.

Menos contaminación


En Nueva York le apostaron a los techos verdes para disminuir el área de la radiación solar. Foto: Nueva Mujer vía Agencia de Medios de la Universidad Nacional. 

No pensar en árboles sino en vegetación, al recordar que, por ejemplo, en Nueva York están usando los ‘techos verdes‘ que disminuyen el área de la radiación solar, es la propuesta del profesor Mejía. 

Lo que necesitamos son paradigmas nuevos, ya que se sueña con vivir como los países desarrollados, que son los que más consumen energía y menos preservan el ambiente, entonces se debe evaluar qué se entiende por calidad de vida”, dijo el docente. 

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Devia, a su turno, hizo énfasis en el agua. "Se ha dicho que la lluvia ayuda a salir la contaminación de la ciudad, sin embargo, se debe tener en cuenta que los residuos contaminantes van a parar a otro lado y pueden generar graves consecuencias", recordó. 

Para el docente es necesario contemplar esa integralidad porque el agua de la lluvia en Bogotá llega a los ríos y de ahí al mar, razón por la cual se puede dañar el ecosistema marino. "No se debe pensar como ciudad región, sino como ciudad nación”, puntualizó el experto.

*Con información de la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia.