Los bajos niveles de oxígeno en el agua del mar pueden generar que algunas especies de invertebradas marinas, entre ellas, los pulpos, calamares y cangrejos, se queden ciegos.

Así se desprende de un estudio realizado por científicos del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California, que determinó que estos animales son sensibles a la cantidad de oxígeno que haya en su hábitat.

Esta realidad es preocupante, pues estas especies marinas, al igual que la mayoría de seres vivos, dependen de este sentido para encontrar refugio y alimento. Adicionalmente, tener su capacidad visual en óptimas condiciones, les facilita defenderse de los depredadores, especialmente en las etapas iniciales de la vida.

Al realizar el experimento, los científicos descubrieron que la visión se redujo entre 60 y 100 %, en condiciones de menor oxígeno; en un análisis que no tardó más de 30 minutos.

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El estudio, que fue publicado en la revista científica Journal of Experimental Biology, se realizó con larvas de pulpos, calamares y cangrejos, las cuales permitieron testear las diferentes respuestas a la pérdida de oxígeno marino mediante un microscopio que analizó agua de mar con progresiva pérdida del mismo.

En el momento en que la cantidad de oxígeno empezó a disminuir, se evidenció el cambio en los niveles de visión de estos moluscos y crustáceos. Por ejemplo, el calamar y el cangrejo perdieron la mayor parte de su visión, solo con reducirles el 20 % del oxígeno en el agua.

Una situación diferente se registró con los pulpos, que mantuvieron su actividad ocular durante más tiempo, a pesar de que el nivel de oxígeno continuaba reduciéndose.

No obstante, cuando volvió el oxígeno al agua, los animales que participaron del análisis recuperaron la visión o parte de ella, permitiendo determinar que en caso de perderlo por tiempos cortos; estas especies pueden volver a ver aunque no necesariamente en óptimas condiciones, pues algunos de estos invertebrados al ser expuestos a un ambiente rico en oxígeno recuperaron entre el 50 y 60 % de su capacidad visual.

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Lo complejo de este tema es que cada día en los océanos aumentan las áreas que están desprovistas de oxígeno como consecuencia de la acumulación de gases efecto invernadero. Los impactos generados por el cambio climático sobre estos ecosistemas, no son menores. Por un lado, está el calentamiento del agua y por otro la subida de los niveles del mar, pero tal vez hay un elemento que puede resultar más letal y es precisamente la falta de oxígeno que acaba con la vida marina.

Los océanos del planeta absorben alrededor del 30 % de las emisiones de dióxido de carbono que se lanzan a la atmósfera, lo que genera la aparición de "zonas muertas" en el mar, en las que prácticamente desaparece el oxígeno y donde la fauna acuática no puede sobrevivir o la que logra hacerlo puede enfrentarse a problemáticas complejas como la ceguera. 

Hay expertos que consideran que la "desoxigenización" del mar es una amenaza global y que solo hay dos formas de luchar contra ella: reducir la emisión de dióxido de carbono o mejorar la capacidad de los organismos vivos para que se adapten a las nuevas circunstancias.

Ante este difícil panorama, el deterioro de la visión podría ser una realidad diaria para las especies marinas que migran entre la superficie, rica en oxígeno, y las profundidades del mar, en donde los niveles del mismo son muy bajas, poniéndose aún en mayor riesgo.