Tinigua, Parque Nacional Natural ubicado en el sur del departamento del Meta, es una de las áreas protegidas con mayor importancia hídrica en el país. Sus 214.000 hectáreas albergan cuatro cuencas hidrográficas: Guayabero, Guaduas, Perdido y Duda, que permiten la formación del río Guaviare y de la macro cuenca del Orinoco.  

Sus selvas húmedas, presentes en 86 por ciento de su área, y sus bosques inundables, le brindan refugio y alimentación a especies emblemáticas de la fauna colombiana como la nutria, mono araña, saíno, perezoso de tres dedos, danta, paujil, guacamayas, caimán llanero y tigre mariposo.

A pesar de su vasta biodiversidad, hoy en día Tinigua es el Parque Nacional Natural más afectado por la deforestación. Entre 2015 y 2018, la zona perdió más de 15.300 hectáreas de bosque, un accionar que con el paso del tiempo se ha identificado a paso galopante.

En 2015, la pérdida boscosa en Tinigua cubrió 219 hectáreas, cifra que en 2016 subió a 1.410. En 2017 la situación se recrudeció: 3.285 hectáreas repletas de árboles centenarios, con alturas superiores a los 20 metros, fueron arrasadas por la motosierra. 

Sin embargo, la hecatombe boscosa de Tinigua alcanzó un tope histórico el año pasado. Según el reporte del Ideam, el Parque Nacional le dijo adiós a 10.471 hectáreas de verde selvático, es decir que la deforestación tuvo un incremento superior al 300 por ciento.

Raudal Angosturas en Parque Natural Nacional Tinigua. Foto: Parques Nacionales Naturales

Los principales motores de la deforestación en Tinigua son la ganadería extensiva, los cultivos ilícitos y el acaparamiento de tierras, verdugos que diezman cada vez más la cantidad de bosque que hace parte del corredor de los Andes, Amazonia y Orinoquia. 

Luz de esperanza 

Con el fin de aportar en algo a la solución de conflictos socioambientales por uso y ocupación en Tinigua y el Distrito de Manejo Integrado (DMI) Ariari-Guayabero, sitios que han sido colonizados desde mediados del siglo pasado, Parques Nacionales Naturales (PNN) y Cormacarena tomaron cartas en el asunto.

Las entidades ambientales acaban de firmar acuerdos con 16 familias campesinas de la vereda La Paz, ubicada en el municipio de Uribe (Meta), quienes se comprometieron a conservar el bosque y su diversidad biológica, un granito de arena para avanzar en la restauración ecológica de este territorio.

Según Edgar Olaya, director territorial de Parques Nacionales en la Orinoquia, la firma de estos acuerdos marca un hito en la historia de esta área protegida, ya que es una zona afectada por presiones antrópicas derivadas de la ampliación de la frontera agropecuaria y la deforestación.

“Con estos acuerdos buscamos promover el buen vivir de las comunidades y ser un punto de referencia de cómo se puede mantener la conectividad de los ecosistemas, plantear soluciones para los conflictos de uso, ocupación y tenencia dentro de las áreas protegidas y buscar alternativas económicas sostenibles para las familias”, indicó.

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Ospina informó que estas alianzas con los campesinos son fruto de un trabajo articulado entre el PNN, Cormacarena y la Junta de Acción Comunal de la Vereda La Paz, con el apoyo presupuestario del programa Desarrollo Local Sostenible, financiado por la Unión Europea.

Cuatro de las 16 familias que firmaron los acuerdos habitan parcialmente en el Parque Tinigua. Las 12 restantes viven en el DMI Ariari-Guayabero, una zona de recuperación para la producción donde son permitidas las actividades productivas sostenibles.

Tras la firma de estos acuerdos, PNN espera que las comunidades conserven las fuentes hídricas, frenen la deforestación, implementen sistemas sostenibles y contribuyan a la conservación de las áreas protegidas, “lugares de especial importancia ecológica a nivel local, regional y nacional, reconocidas por tener gran biodiversidad de especies de fauna y flora”, anotó el directivo. 

Colonización en Tinigua

El Parque Tinigua, creado en 1989, hace parte del Área de Manejo Especial La Macarena (AMEM), que también incluye a los parques Sumapaz, Cordillera de los Picachos y Sierra de La Macarena. Al contar con ecosistemas andinos, orinocenses y amazónicos, este territorio es uno de los más altos en diversidad biológica en todo el país.

Campesinos se comprometieron a cuidar los bosques del Tinigua. Foto: Parques Nacionales Naturales

“Estos parques cumplen una función importante para la conservación e integridad ecológica. Contribuyen a la conformación de un corredor biogeográfico desde la cima de la cordillera Andina oriental hasta la parte basal amazónica, permitiendo el flujo de materia y energía y la provisión de servicios ecosistémicos”, informó Parques.

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Según la entidad, el proceso de colonización dentro de esta área de importancia ambiental inició en la década de 1930, época de la amnistía impulsada por el gobierno y las corrientes migratorias del centro del país donde campesinos comenzaron a ocupar las márgenes de los ríos Caguán, Guayabero, las sabanas del Yarí y el Refugio.

“Otras de las causas de la colonización del AMEM fueron el conflicto agrario y el boom de las bonanzas de explotación de madera, coca, producción porcina y caucho. En el área de influencia de Tinigua habitan comunidades campesinas organizadas en asociaciones comunitarias, las cuales se dedican a la ganadería extensiva y algo de agricultura para la subsistencia. Esto ha traído como consecuencia el deterioro del ecosistema y la biodiversidad del área protegida”, indicó Parques.

El Losada Guayabero fue ocupado antes por la comunidad indígena tinigua, y posiblemente por los mítiwas. “Según estudios, solo subsiste un miembro de los indígenas tinigua, llamado Sixto Muñoz Mauricio, quien conserva algunas de las costumbres y vive en lo más profundo de la selva de la Sierra de La Macarena”.