Una historia que parece sacada de la ciencia ficción acaba de ser dada a conocer. Increíblemente un grupo de científicos rusos logró descongelar dos gusanos prehistóricos de 32.000 y 41.700 años, aproximadamente.

La investigación, que se adelantó por más de 16 años y culminó en 2018, luego de ser publicada por la Doklady Biological Sciences ese año, acaba de retomar vigencia en redes sociales luego de que el medio Strange and Amazing Facts, en su cuenta de Twitter (@StrangeFactoid) publicó un breve texto sobre este suceso.  

El proceso comenzó con la recolección de las pruebas en sedimentos de permafrost (capa de suelo permanentemente congelada). Los expertos, con el apoyo de equipos especiales, excavaron, por lo menos, 300 bloques de hielo en los que detectaron la presencia de miles de gusanos de distintos tamaños con el fin de encontrar a los candidatos más adecuados para trabajar en placas de Petri y luego estudiarlos.

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Las muestras trasladadas al laboratorio fueron divididas y conservadas dentro de las placas en una heladera especialmente hecha para la misión. Luego éstas fueron puestas a una temperatura aproximada de 20 grados centígrados durante varias semanas. Tras varios días, los investigadores que iban llevando el registro sobre las modificaciones que sufría el bloque de hielo y los organismos que en él estaban, notaron que el comportamiento variaba.

Debido a que el estudio tardó muchos años fue dividido en equipos y etapas. Una parte de la investigación se efectuó en un laboratorio del Institute of Physico-Chemical and Biological Problems of Soil Science, en Siberia, mientras que otra se adelantó en la Universidad de Princeton, Nueva Jersey, Estados Unidos, de la mano de varios geocientíficos. 


Caenorhabditis elegans es una especie de gusano que pertenece a la familia de los habditidae. Foto: tomada de sport.es

Tras varias semanas, uno de los encargados del proyecto descubrió que dos gusanos se movían, mostrando signos de vida. Posteriormente, confirmaron que a los movimientos se sumaba la intención de trasladarse en busca de alimento y, por último, ambos comenzaron a comer las provisiones entregadas por el equipo de científicos. 

Luego del sorprendente hallazgo, los animales fueron sometidos a varias pruebas que les permitieron a los expertos determinar que el invertebrado de género Plectus tenía alrededor de 41.700 años de antigüedad y que el otro nematodo tenía 32.000 años y era del género Panagrolaimus. Este último fue hallado en la madriguera de una ardilla en 2002, cerca del río Kolyma, mientras que el otro fue encontrado en las inmediaciones del río Alazeya en 2015. Ambas locaciones se encuentran en la región de Yakutia, una de las zonas más fría de Rusia.

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Sin embargo, no se trata del ser vivo más antiguo que se ha logrado descongelar. De hecho, en el año 2000, un equipo de investigadores estadounidenses logró devolver a la vida un conjunto de esporas de bacterias del género Bacillus, que habían sido halladas en cristales de sal formados 250 millones de años atrás. 

Preocupa a los científicos que, del mismo modo que han sobrevivido estos animales, también puedan resucitar organismos patógenos que hayan permanecido aletargados durante años y puedan llegar a afectar a los humanos. 

En el mundo animal hay varios seres vivos capaces de "revivir" después de "una larga siesta". Uno es el oso de agua, también conocido como tardígrado, capaz de sobrevivir a una extrema deshidratación y altas temperaturas, mientras que su organismo puede resistir 30 años congelado y luego volver a la vida normalmente. 

En el caso de los seres humanos esta situación sigue siendo investigada, en vista de que los tejidos que los conforman no reúnen las condiciones necesarias para lograr sobrevivir y recomponerse luego del congelamiento.