Luego de revisar cerca de 300 registros obtenidos mediante la técnica del fototrampeo comunitario, entre fotografías y videos, biólogos de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) identificaron un grupo poblacional de osos de anteojos en una zona rural de Neiva.

Los registros de las cámaras trampa arrojaron la presencia de cinco osos adultos que habitan y transitan continuamente por la zona de una reserva natural en la cuenca del río Las Ceibas, un terruño biodiverso que según la autoridad ambiental se encuentra en excelente estado bioecológico.

Le puede interesar: ¿Sabe qué hacer si se encuentra con un oso de anteojos?

“Una vez analizados cada uno de los registros obtenidos por el grupo de monitoreo comunitario Cacique Candela, se estableció el patrón de manchas para identificar a cada oso registrado. De esta forma fue posible definir la presencia de por lo menos cinco individuos adultos”, dijo Katherine Arenas, bióloga de la CAM.

Los expertos identificaron que uno de los osos es una hembra en edad reproductiva. Foto: CAM.

Según la bióloga, uno de los osos corresponde a una hembra en edad reproductiva, un indicativo de la existencia de un núcleo de mamíferos con una dinámica poblacional activa. “Esta especie se caracteriza por presentar manchas claras en su rostro, garganta y pecho, que son únicas para cada individuo y funcionan como una huella digital, lo que permite identificarlos y estimar el número de osos en una zona determinada”.

La reserva de la cuenca del río Las Ceibas es un ecosistema protegido que fue integrado recientemente al Parque Natural Regional Siberia Ceibas. El área cuenta con programas de reforestación, compra de predios y articulación con la comunidad local, acciones que han permitido un alto nivel de conservación de los bosques, fuentes hídricas, suelos y biodiversidad.

Estos programas le han permitido al oso de anteojos, una de las especies de mamíferos más grandes que habita en Sudamérica, encontrar en las montañas de Neiva un nicho propicio para establecer su población, que es monitoreada y protegida por el equipo técnico de la corporación y los campesinos de esta zona”, mencionó la CAM.

La zona rural de Neiva es uno de los mayores reservorios para el oso de anteojos. Foto: CAM.

Alexis Tovar, un campesino que hace parte del grupo de monitoreo, informó que los pobladores de la zona decidieron agruparse para conservar las especies emblemáticas a través del grupo de monitoreo comunitario Cacique Candela, “pionero en procesos de seguimiento de fauna amenazada en el municipio de Neiva”.

Le puede interesar: Captan imágenes únicas de osos de anteojos jugando en el Parque Nacional Tatamá

Para monitorear al oso de anteojos, la CAM y los campesinos han desarrollado jornadas de revisión y reconocimiento de los hábitats para  identificar rastros propios de la especie, como rasguños en árboles, comederos, oseras, fecas y huellas.

Esto nos permite identificar los puntos estratégicos para la instalación de cámaras trampa, que cuentan con sensores infrarrojos para registrar la presencia de cualquier animal que pase frente a ellas y emita su calor”, afirmó la CAM.


En la reserva han aparecido más de 20 especies de la fauna silvestre. Foto: CAM.

Para el monitoreo comunitario, la autoridad ambiental dota a los campesinos de herramientas tecnológicas como cámaras trampa y los capacita en técnicas de seguimiento, monitoreo y conservación de especies silvestre. “Hasta la fecha se han conformado 16 grupos de monitoreo en el Huila con más de 240 campesinos guardianes de la biodiversidad”.

Le puede interesar: Osos de anteojos deambulan por zonas rurales del Valle del Cauca

El grupo de monitoreo Cacique Candela ha identificado mediante fototrampeo 20 especies de fauna silvestre, como osos de anteojos, pumas, yaguarundís, ocelotes, venados colorados, venados soche y tairas. 

El oso de anteojos (Tremarctos ornatus) habita en los bosques húmedos o de niebla. Los machos pueden medir entre 1,5 a dos metros de longitud y pesar hasta 175 kilogramos, siendo las hembras aproximadamente las dos terceras partes del tamaño de los machos.

Son de pelaje largo y espeso de color negro, con machas claras de tono amarillento o blanquecino en el rostro y parte del pecho. Esas manchas permiten su diferenciación, ya que son características de cada individuo. Su importancia ecológica radica en que actúa como dispersor de semillas y trasformador del bosque; al derribar arbustos y ramas para alimentarse posibilita los mecanismos de renovación”, puntualiza la CAM.