Los virus infecciosos que han causado pánico desde hace casi dos décadas, representados en el sars, el ébola y ahora el coronavirus, llevan a los expertos a enfatizar en la necesidad de cuidar el ambiente y de esta forma evitar que estos patógenos salten de los animales salvajes que viven en densos bosques tropicales a los humanos.

Una reciente publicación de la revista Scientific American asegura que una de las mejores formas de prevenir que se vuelvan a registrar pandemias como la que hoy afronta el mundo es frenando la deforestación. De acuerdo con la publicación, las tres cuartas partes de los patógenos emergentes que infectan a los humanos saltaron de los animales y muchos de ellos hacen presencia en los grandes hábitats forestales que el hombre está talando y quemando para crear tierras para cultivos, incluidas plantas de biocombustibles, minería y vivienda.

"Cuanto más despejamos, más nos ponemos en contacto con la vida silvestre que transporta microbios muy adecuados para matarnos, y más concentramos a esos animales en áreas pequeñas donde pueden intercambiar microbios infecciosos, lo que aumenta las posibilidades de nuevas cepas. La limpieza de tierras también reduce la biodiversidad, y las especies que sobreviven tienen más probabilidades de albergar enfermedades que pueden transferirse a los humanos. Todos estos factores conducirán a una mayor propagación de patógenos animales en las personas".

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El informe señala que la clave está en detener la deforestación, pues esto no solo reducirá la exposición humana a nuevos desastres, sino que también disminuirá la propagación de una larga lista de enfermedades que provienen de los hábitats de la selva tropical como el zika, la malaria, cólera y VIH, entre otras.  Cita un estudio de 2019, en el que se encontró que un aumento del 10 por ciento en la deforestación aumentaría los casos de malaria en un 3,3 por ciento; eso sería 7,4 millones de personas en todo el mundo.

Deforestación en deforestación al interior del Resguardo Nukak en San José del Guaviare. Foto: Rodrigo Botero.

Pero a pesar de los riesgos que la tala de bosques genera no solo para la salud del ambiente sino de las personas, la deforestación sigue siendo desenfrenada. Según Scientific American, un promedio de 28 millones de hectáreas de bosque han sido taladas cada año desde 2016, y lo peor es que no se evidencian signos de desaceleración.

Según el último informe de Global Forest Watch, 2018 fue el cuarto peor año en términos de deforestación de la selva tropical, por detrás de 2016, 2017 y 2014, una tendencia mundial que sigue al alza. En ese período, que es la última cifra global, el mundo perdió 12 millones de hectáreas de selvas tropicales, el equivalente a la superficie de Nicaragua, entre ellos 3,64 millones de selvas vírgenes, fundamentales para el clima y la biodiversidad.

Mucho más de lo que se está haciendo 

Es tan importante el tema de ponerle freno a la deforestación, que si no se hace, muchas de las decisiones y acciones que se emprendan para  mitigar los efectos sobre el medio ambiente se quedarán cortas. Es necesario, por ejemplo, producir más alimentos por hectárea puede aumentar el suministro sin la necesidad de limpiar más tierras, desarrollar cultivos que resistan mejor la sequía y de esta forma hacerle fente al cambio climático y reducir el desperdicio de alimentos. El problema es que así se implementen estas acciones, si no se frena la deforestación se pueden presentar nuevos brotes. 

Según la publicación, los gobiernos deberían prohibir la venta de animales salvajes vivos en los llamados mercados húmedos, donde los patógenos han saltado a los humanos.

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"Los mercados pueden ser culturalmente importantes, pero el riesgo es demasiado grande. Los gobiernos también deben tomar medidas enérgicas contra el comercio ilegal de vida silvestre, que puede propagar agentes infecciosos por todas partes. Además, tenemos que examinar las granjas industriales que agrupan a miles de animales, la fuente del brote de gripe porcina de 2009 que mató a más de 10.000 personas en Estados Unidos y multitudes en todo el mundo".

Precisamente en torno al tema de la cancelación de los mercados húmedos, cada vez son más las voces que se unen para que esta práctica termine. 

La revista indica que poner fin a la deforestación y frustrar las pandemias abordaría seis de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas: la garantía de vidas saludables, hambre cero, igualdad de género, consumo y producción responsables, tierra gestionada de forma sostenible y acción climática, lo anterior porque los bosques tropicales intactos absorben dióxido de carbono, mientras que si se enfrentan a procesos de tala y quema libera más CO2 a la atmósfera.

De esta forma, la pandemia debe verse como una oportunidad para que la humanidad no continúe sobreexplotando el mundo natural.