Un salvavidas al Jardín Botánico del Quindío parece llegar por parte varias Corporaciones Autónomas Regionales

La organización no gubernamental sin ánimo de lucro, que viene funcionando desde hace 41 años, atraviesa una difícil situación por cuenta de las restricciones al turismo que estableció el Gobierno nacional para frenar el contagio de la covid-19

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Sin los ingresos percibidos por las personas que pagan por recorrer sus instalaciones, ni los aportes de amigos y entidades, este centro dedicado a la conservación ambiental, que alberga 210 de las 255 especies de palmas nativas que se encuentran registradas en Colombia y 1.500 mariposas de 40 especies nativas, amenazó con cerrar difinitivamente sus puertas. 


En el mariposario, los ciudadanos pueden presenciar cómo estos insectos salen del capullo. Foto: Jardín Botánico del Quindío.

La cuarentena terminó con el turismo de naturaleza, nuestra principal fuente de ingresos y la actividad encargada de mantener con vida los proyectos de conservación, investigación y educación ambiental. Los aportes económicos de los turistas nos permiten darle trabajo a 30 personas, entre biólogos, licenciados en educación ambiental e ingenieros forestales”, indicó en su momento Alberto Gómez Mejía Gómez, fundador del jardín. 

Por redes sociales se puso en manifiesto el complejo estado en el que se encontraba el lugar. Varios medios de comunicación divulgaron el mensaje con el propósito de hacer visible la situación y jalonar ayudas. 

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Finalmente, la noticia tuvo eco en la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) que le planteó a las directivas del jardín presentar un proyecto para el suministro de material vegetal, así como para implementar un programa de educación ambiental. Pero su gestión no quedó allí. En articulación con la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible (Asocars), organizaron una reunión virtual con las corporaciones autónomas regionales del Tolima, Caldas, Risaralda y del Valle del Cauca en busca de alternativas de colaboración para el Jardín Botánico. 


El mariposario era uno de los sitios más visitados del Quindío antes de la pandemia. Foto: Jardín Botánico del Quindío.

La idea era buscar líneas de acción de acuerdo con las fortalezas que posee ese centro de investigación y analizar cómo éste puede aportarles a las autoridades ambientales en el cumplimiento de sus planes de acción.

La CRQ les propuso a las CAR temas como la compra del suministro de material vegetal (árboles) por parte del jardín para la recuperación de áreas del paisaje cultural cafetero. Adicionalmente, implementar un programa de educación ambiental, un área en la que este centro posee una experiencia robusta.

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“Vamos a poner a disposición un equipo técnico para estructurar este portafolio, para luego tener una nueva reunión con estas corporaciones y socializárselos. La idea es que, a partir de este encuentro, podamos empezar a generar el tipo de alianza que se puede llegar a generar con cada una de las corporaciones”, manifestó José Manuel Cortés, director general de la CRQ,

Cortés destacó la voluntad y el interés de los directores y delegados de las demás autoridades ambientales en apoyar el Jardín Botánico del Quindío, "un ícono que representa el patrimonio ambiental de los quindianos a nivel nacional e internacional", según la CRQ. 

Actualmente el vivero del jardín cuenta con cerca de 70.000 individuos listos para la venta y fácilmente transportables, cuyos precios oscilan entre 5.500 y 55.000 pesos.