Durante 25 años, Mara, un elefante hembra, vivió en cautiverio en el zoológico de Buenos Aires (Argentina) a donde llegó el 16 de octubre de 1995 producto de un decomiso judicial por la quiebra del Circo Rodas.

Cuando las directivas de este lugar decidieron transformarlo en un ecoparque también se optó por trasladar a este mamífero, que tiene entre 50 y 54 años, hacia el Santuario de Elefantes de Brasil, ubicado en el municipio de Chapada dos Guimarães, en el estado Mato Grosso.

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Sin embargo, ese proyecto se veía poco probable en vista de que, para lograrlo, Mara debería ser transportada vía terrestre por un largo trayecto de 2.752 kilómetros durante varios días

"Trabajamos todos los días cumpliendo con todos los pedidos y las regulaciones legales. Un día nos sorprendió la pandemia, adaptamos el protocolo, y hoy, Mara camina en un ambiente natural por primera vez en su vida”, indicó Eduardo Macchiavelli, secretario de Ambiente de la cuidad en Infobae. 


En este enorme guacal o caja fue trasladada Mara hasta la zona fronteriza de Brasil. Foto: @venusmedia 


Pero para que Mara fuera aceptada por el santuario de Brasil, primero debió realizar una cuarentena sanitaria en el exzoológico argentino. Dicho proceso estuvo a cargo de un equipo de veterinarios del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina (Senasa) que finalmente certificó que el animal estaba libre de fiebre aftosa, leptospirosis y tuberculosis. 

Solo así pudo emprender el viaje que duró cerca de 4 días y que inició el sábado 9 de mayo, en la noche, ante la tristeza del grupo de cuidadores y veterinarios que velaron por Mara y se despidieron de ella en medio de aplausos y lágrimas.  

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Cada dos o tres horas de recorrido, el equipo técnico que acompañó al animal, hacía una pausa para monitorear que a Mara no le hiciera falta alimento (frutas, verduras, alfalfa y bambú) ni agua, así como para limpiar el enorme guacal en que fue transportada y del cual nunca descendió durante el viaje. 

Finalmente, luego de un arduo trabajo, Mara llegó a su destino este miércoles 13 de mayo, en la tarde. Se trata de una reserva de 28 hectáreas, rodeada de selva, en la que viven otras tres hembras asiáticas. 

“Estamos todos muy emocionados y conmovidos con todo lo que significó el traslado de Mara. Que pueda vivir el resto de su vida en ambiente natural es un mensaje y una lección para entender cuál es la relación que tenemos que tener con la naturaleza”, agregó Macchiavelli. 

A su turno, María Cristina Cosma, médica veterinaria de la oficina Palermo del Senasa a cargo de cuidar al elefante durante su estadía en el ecoparque, aseguró en Infobae que Mara entraba en la gente a la velocidad de la luz. "Su historia conmueve y provoca algo difícil de contar. Es una alegría enorme para todos los que estuvimos con ella saber que ya está disfrutando en su nuevo hábitat”, apuntó. 

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La esperanza de vida de un elefante en cautiverio es de 75 años, por lo que se espera que Mara, que era la única elefante hembra asiática del ecoparque argentino, culmine sus días en muchos mejores condiciones.

La misma suerte podrían correr Kuky y Pupy, las elefantes africanas hermanas nacidas en el Parque Kruger de Sudáfrica, que compartían su entorno con Mara en Argentina. Ellas, según informaron las directivas del Ecoparque, también serán trasladadas al santuario de Brasil cuando éste habilite el sector para elefantes de esa especie.

Por ahora, Mara estará uno o dos días en un espacio especialmente acondicionado para ella, mientras se adapta y hace nuevas amistades.