En diciembre de 2015, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21), el planeta adoptó el Acuerdo de París, un instrumento que busca hacerle frente al cambio climático y que pretende mantener por debajo de los 2 grados centígrados la temperatura promedio de la Tierra.

Los 197 países que hacen parte de este Acuerdo cuentan con objetivos puntuales que evitarían que la Tierra continúe calentándose y perdiendo su biodiversidad. Colombia, que a mediados del año pasado ratificó su compromiso, tiene la tarea de reducir sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en un 20 por ciento en 2030.

Sin embargo, en la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP24), donde cerca de 30.000 personas están reunidas hasta el próximo 14 de diciembre en la ciudad de Katowice (Polonia), un estudio de Rainforest Foundation Norway, con el apoyo de la Asociación Ambiente y Sociedad y otras organizaciones, ya dejó perplejos a los invitados.

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El reporte “Aproximándonos al punto de no retorno” contiene un análisis del papel de los bosques con los compromisos del Acuerdo de París, denominados Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), en seis de los países con mayor presencia de bosques y selvas tropicales: Brasil, Indonesia, Perú, Colombia, República Democrática del Congo y Myanmar (Birmania).

La conclusión fue contundente: así cumplan con los compromisos del Acuerdo de París, la deforestación de los bosques de estos países continuaría, y en algunos la tasa de pérdida boscosa incrementaría. La razón fue que ninguno de los compromisos de estas naciones en acuerdo está en consonancia con los actuales objetivos internacionales de detener la deforestación al menos para 2030.

En Colombia, el análisis indica que su compromiso de reducir 20 por la base de emisiones para 2030, no tiene un objetivo específico para el sector forestal o para lo que los expertos llaman LULUCF (uso de la tierra, vocación y silvicultura). Además, no proporciona suficientes detalles para evaluar las emisiones esperadas de los bosques.

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“El objetivo de reducción en las emisiones de Colombia no está desagregado en diferentes sectores, por lo cual no proporciona información sobre las emisiones de uso de la tierra, vocación y silvicultura esperadas en 2030. Tampoco hace referencia al nivel objetivo de deforestación y degradación de los bosques, ni a sus compromisos internacionales de restauración, cita el reporte.

Rainforest Foundation Norway recalca que en la meta colombiana no hay nada que indique que el país detendrá la deforestación. Pero asegura que ya tiene el compromiso de aclarar sus objetivos de emisiones forestales antes de 2020, lo que podría representar una mejora en su contribución al Acuerdo si incluye objetivos para frenar la erradicación del bosque.

Otro balde de agua para el territorio nacional es que no hace referencia a los derechos humanos ni a los pueblos indígenas o las comunidades locales en su compromiso del Acuerdo de París, tanto para la planificación o implementación.

Rainforest Foundation Norway advierte que compromiso de Colombia en el Acuerdo de París no proporciona información sobre las emisiones  esperadas en 2030 por uso de la tierra, vocación y silvicultura.

Apuntes de expertos

La Asociación Ambiente y Sociedad en Colombia precisó en un comunicado de prensa que el compromiso colombiano en el Acuerdo de París cubre 100 por ciento de las emisiones nacionales, es decir los seis Gases Efecto Invernadero del Protocolo de Kyoto y los sectores de emisiones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Pero advierte que el país no proporciona suficientes detalles en sus contribuciones para evaluar las emisiones esperadas de los bosques.

Milena Bernal, coordinadora de cambio climático de la Asociación, informó que los bosques sólo reciben tres por ciento de la financiación disponible para la mitigación del cambio climático. “Hacemos un llamado a los países más ricos para que contribuyan con el financiamiento climático a los bosques tropicales y aumenten la transparencia para mejorar la confianza entre donantes y receptores”.

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Por su parte, Torbjørn Gjefsen, asesor de política climática de Rainforest Foundation Norway, puntualizó que aunque la protección de los bosques tropicales es esencial para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, las promesas actuales en virtud de este “salvavidas” no están a la altura de los esfuerzos necesarios para salvar la selva tropical. “Algunos países aumentarán la destrucción de los bosques, incluso cuando cumplan sus promesas”.

Patricia Zuppi, asesora indígena de Brasil, complementó que los pueblos indígenas son los mejores custodios de la selva tropical. “Proteger y aumentar sus derechos sobre la tierra tiene que estar en la estrategia de todos los países con selvas tropicales para reducir las emisiones de los bosques”.

Colombia ya tiene el compromiso de aclarar los objetivos de sus emisiones forestales antes de 2020.

Los otros países

El análisis presentado en la COP24 muestra que Brasil no especifica una ambición de mitigación para los bosques, pero sí una reducción del 72 y 90 por ciento de las emisiones de deforestación para 2025 y 2030, con 2005 como punto de partida. Pero como la pérdida de bosque ese año fue muy alta, los expertos consideran que el objetivo no significa una reducción sustancial.

Perú estima un aumento del 70 por ciento en las emisiones por deforestación de 2010 a 2030, y cuenta con una meta de bajar todas las emisiones entre un 20 y 30 por ciento. Por eso, las emisiones de bosques y uso de la tierra podrían subir un 21 por ciento.

La República Democrática del Congo busca reducir 17 por ciento sus emisiones en 2030. Aunque lo alcance, por no tener acciones separadas para reducir la deforestación, el reporte afirma que las de uso de la tierra y silvicultura serán un 50 por ciento más altas que en 2010.

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Myanmar (Birmania), ubicado en el sudeste asiático, no proporciona mayores detalles para evaluar las emisiones esperadas de los bosques. El reporte precisa que el país presenta presenta planes y medidas, pero no un objetivo cuantitativo.

Indonesia fue el único que especifica que la deforestación reducirá sus niveles actuales. Dice que el sector forestal pasará de 217 millones de toneladas de CO2 a 64 millones. Aunque precisa una mejora en los índices de pérdida de bosque, el reporte indica que 3,25 millones de hectáreas de bosque serán deforestadas en 2030, un área del tamaño de Bélgica.

*Este es un producto periodístico de la Gran Alianza contra la Deforestación. Una iniciativa de Semana, el MADS y el Gobierno de Noruega que promueve el interés y seguimiento de la opinión pública nacional y local sobre la problemática de la deforestación y las acciones para controlarla y disminuirla.