Hace un año la encontraron gravemente herida en su ala izquierda. Estaba entre la hierba en un predio de una finca en la vereda Líbano del municipio de Suaza, en el departamento del Huila. Una lesión causada por perdigones le impedía volar. El águila mora (Geranoaetus melanoleucus) parecía estar condenada a morir.  

Luz Adriana Ramírez, dueña del terreno, se dio cuenta, la resguardó y dio aviso a las autoridades, que luego de verificar su estado la llevaron al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) donde le diagnosticaron varias facturas en su extremidad alar, luego de realizarle una serie de exámenes y radigrafías. Debieron operarla.  


Las heridas causadas por los perdigones le fracturaron el ala izquierda en varias partes. Foto: CAM

Luego iniciaron su rehabilitación para poder ejercitar sus alas, practicar vuelos cortos y mejorar su destreza para atrapar presas

Finalmente, tras más de un año de recuperación, liderada por los médicos veterinarios y biólogos de la CAM, esta águila mora, que puede llegar a medir entre 60 y 80 centímetros, retornó a su hogar: los bosques del Huila, en un área protegida del norte de ese departamento, teniendo en cuenta su distribución geográfica natural. El proceso de liberación se adelantó durante la época de aislamiento obligatorio que vive el país por cuenta de la propagación de la covid-19. 

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Tímidamente sacó la cabeza del guacal en que había sido transportada y tras observar de un lado para otro, dio un salto hacia adelante, estiró sus alas y luego de dar varios pasos entre el pasto emprendió el vuelo hasta perderse en el cielo. 


Luego de una complicada operación, esta águila pudo recuperar su ala izquierda y regresar a su hábitat natural. Foto: CAM. 


"Esta águila fue rehabilitada con éxito, salió adelante en todos los procesos, tanto veterinarios como biológicos, y gracias a ello hoy podemos decir que se encuenra libre", indicó Luisa Fernanda Jaramillo, bióloga de la CAM en Teruel. La funcionaria resaltó el hecho de que el animal nunca perdió su instinto de caza y de volar para poder sobrevivir. 

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"Se le enseñó nuevamente a tomar agua y a no perder comportamientos etológicos propios de su especie lo que garantizará su supervivencia", mencionó la experta, quien recordó que las águilas son vitales para el equilibrio de los ecosistemas al ser grandes controladores de plagas.

La entidad señaló que aunque esta especie se encuentra en categoría de preocupación menor, es necesario protegerla por los servicios ecosistémicos que presta y conservar su hábitat, ya que sus procesos reproductivos y de anidación requieren de largos periodos de tiempo y zonas altamente conservadas, razón por la cual sus poblaciones se han visto disminuidas drásticamente debido a amenazas como la deforestación. 

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El águila mora, también conocida como águila paramuna, se distribuye entre los 1.600 y 3.500 metros sobre el nivel del mar, aunque puede llegar a ascender hasta los 4.600 metros, a lo largo de los Andes desde Venezuela hasta Argentina. 

Se trata de un ave rapaz solitaria que se alimenta de mamíferos medianos como roedores, aunque también de lagartijas, culebras, aves e invertebrados. Sus nidos los cosntruye en riscos inaccesibles o en las copas de árboles altos. Allí pone de uno a tres huevos, los caules  incuba durante 30 días.