El país cuenta con 5.776 especies de árboles, según un estudio adelantado por la Asociación Internacional de Jardines Botánicos para la Conservación, siendo el segundo con mayor número de plantas de este tipo resgistradas en el mundo después de Brasil (8.715 especies) e Indonesia (5.142).

El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), de otro lado, indicó en su último estudio que el 53,2% del territorio nacional es ocupado por bosques, es decir, 60.703.476 hectáreas. 

Sin embargo, su pérdida en los últimos años se ha disparado por cuenta de fenómenos como el acaparamiento de tierras, la deforestación, el incremento de cultivos ilícitos, la expansión descontrolada de la frontera ganadera y agrícola, la falta de presencia y control gubernamental y minería ilegal, entre otros factores. Se estima, de hecho, que en el país el 42% de la producción total de madera es ilegal.

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Para intentar contrarrestar esta situación, en Colombia se conmemora desde 1941, el 29 de abril, el Día del Árbol por disposición del expresidente Eduardo Santos, quien decidió unirse a la celebración que inició, formalmente, el 26 de abril de 1840 en Suecia. Este primer inteto fue ratificada en 1969 en el marco del Congreso Forestal Mundial, realizado en Roma. Allí se le solicitó a las Naciones Unidas establecer el 29 de abril como el Día Forestal Mundial.

Desde entonces en esa fecha varias entidades, corporaciones autónomas, instituciones y empresas públicas y privadas adelantan siembras de árboles  para mitigar su huella de carbono. Pero, sus esfuerzos parecen no ser suficientes, pues en la actualidad en el país existen varias especies en peligro de extinción por variables que dependen mucho de su forma de crecimiento y biotipo. 

Solo en las  59 áreas  que conforman el Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia hay 827 especies de flora que se encuentran en alguna categoría de amenaza, según la Resolución 1912 de septiembre de 2017, expedida por el Ministerio de Ambiente.  

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Andrés Felipe Oyola, profesional de restauración ecológica de Parques Nacionales Naturales de Colombia, aseguró que las principales presiones sobre los árboles que se encuentran en áreas protegidas provienen de la fragmentación de los ecosistemas por la construcción de vías, la deforestación y las quemas para la ganadería, así como por las especies invasoras, como el retamo espinoso y liso, las cuales entran a competir con las especies nativas y terminan cambiando las condiciones de las poblaciones antes establecidas.  

El funcionario manifestó que algunos de los árboles con mayor nivel de riesgo que se encuentran en los parques y áreas protegidas del país son el coloradito, cedro, roble (blanco y negro), totumo, laurel, nuez y ebano, entre otros.  

"Las regiones biogeográficas que registran mayor afectación por pérdida de especies es la Orinoquía y Amazonia, específicamente en los parques de Tinigua, Macarena, Picachos y Chiribiquete", apuntó Olaya. 

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Colombia indentificó, entre tanto, 15 especies de árboles amenazadas, las cuáles subdividió en tres categorías: en peligro crítico, en peligro y vulnerables, de acuerdo con las categorías establecidas por el Libro rojo de plantas de Colombia que, a su vez, sigue los criterios propuestos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. 

Especies maderables en peligro crítico
 
- Abarco:

Crece en el norte del Chocó, en el valle del río Sinú y en la región del Catatumbo. Produce una madera de alta resistencia por lo que es utilizada para el sector de construcción y para producir artesanías. La sobreexplotación, tala y apertura de tierras para agricultura y ganadería extensivas han reducido su población en más del 80% en los últimos 100 años.
 
- Caoba: 

Se encuentra en los departamentos de Bolívar, Chocó, Magdalena, La Guajira, Santander y Sucre. Es la madera más valiosa y comercialmente explotada en el trópico americano. Al igual que el Abarco, la intensa explotación maderera en el último siglo la ha reducido en un 80%.


Caoba

- Palo de rosa: 

Solo se encuentra en el Amazonas. El aceite de este árbol, utilizado en perfumes y jabones, se extrae de su madera que también es utilizada para construir muebles, barcos, canoas, entre otras. Está considerada como una especie en riesgo porque su hábitat es reducido y registra un intenso proceso de extracción.
 
- Guayacán:

Se encuentra en el Atlántico, La Guajira, Magdalena y Sucre. Siempre en áreas costeras. El ecosistema del que hace parte ha sido eliminado en una gran proporción y es objeto de gran explotación comercial.
 
Especies de la familia de las magnolias en peligro crítico:
 
- Molinillo: 

Exclusiva de Colombia. Se encuentra en la cuenca del río Cauca, entre Valle del Cauca y el norte de Antioquia. Su madera es utilizada para el aserrío, construcción de muebles y viviendas. Sus poblaciones se han reducido en un 80% en el último siglo.

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- Almanegra: 

Solo se encuentra en el Alto de Ventanas, en Antioquia. Su población tiene apenas una extensión de 44 kilómetros cuadrados y en la actualidad solo se existen 25 árboles de esta especie. Esto se debe a que sus hábitats han sido deteriorados por la ganadería lechera que extrae gran cantidad de madera para utilizar en cercos de potreros.

 Especies maderables en peligro
 
- Cedro:

Se encuentra en casi todo el país a excepción de Guainía, Norte de Santander, Vaupés y Vichada. A pesar de su abundancia, 60% de sus poblaciones están ubicadas en zonas de explotación intensiva y esto la convierte en una especie en peligro.


Cedro
 
- El Canelo de los Andaquíes: 

Solo se conoce en el piedemonte de Putumayo y Caquetá y en el río Mirití-Paraná en Amazonas. En la región amazónica ha sido altamente explotada por su madera compacta y la utilización medicinal de su corteza. Sus hábitats son zonas de deforestación acelerada.
 
- Mangle Nato:

Crece en los manglares de la región pacífica que involucra a los departamentos de Cauca, Nariño, Chocó y Valle del cauca. La madera de esta especie es de durabilidad prolongada, lo que la convierte en un insumo idóneo para construcciones a la intemperie. 60% de sus poblaciones han sido reducidas por el aprovechamiento maderero.

Especies maderables vulnerables
 
- Roble:

Se encuentra en todas las regiones montañosas entre los 1.000 y 3.600 metros de altitud. Utilizada en construcciones y carrocería. A pesar de ser una especie de amplia distribución y abundancia, es amenazada por la intensa extracción maderera.
 
- Marfil:

Existe en los departamento de Antioquia, Bolívar, Cundinamarca y Santander, en zonas entre 100 y 200 metros de altitud. Su madera es difícil de trabajar, pero algunos de sus usos son tabletas de pisos y tacos de billar. Se estima una disminución de 40% de su población.
 
Palmas en peligro
 
- Palma de cera de la Zona Cafetera:

Poblaciones muy fragmentadas en áreas deforestadas. Sus poblaciones se han reducido en un 80% en los últimos 200 años. Se encuentra desde El Dovio, Valle del Cauca hasta Jardín, Antioquia, Quindío, Risaralda y desde Sasaima hasta Chaguaní en Cundinamarca.

Nolí o Palma americana de aceite: 

Es el pariente más cercano de la palma africana de aceite y uno de los cultivos más extendido en Colombia. Sus hábitats han sido deforestados o se encuentran en amenaza. Hábitat fragmentado en áreas deforestadas o amenazadas de deforestación. En algunas regiones realizan un híbrido entre ambos tipos de palmas poniendo en riesgo la diversidad genética del Nolí.
 
- Palmas de moriche:

Agrupadas forman lo que se conoce como morichales. Se encuentran en las cuencas del Orinoco y el Amazonas. Son el sustento económico de la población indígena Sikúani Amorúa y es utilizada para construir techos de casas, tejidos y artesanías. En el departamento del Vichada, la ganadería es la principal amenaza para su hábitat.


 
Palmas en peligro crítico
 
- Mararay de San Carlos: 

Produce varios tallos espinosos de hasta tres metros de altura. Las únicas plantas de esta especie conocidas hasta el momento en todo el planeta son las ocho palmas que crecen en el bosque en este municipio antioqueño, en una cascada conocida como La Chorrera.

El llamado que hace WWF es a preservar estos árboles, ya que no solo son una fuente de alimento y de materias primas, sino que deben ser vistos como ecosistemas en sí mismos que durante su periodo de crecimiento, captan una gran cantidad de dióxido de carbono.

*Con información WWF Colombia