*Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

Algunos lo llaman oso frontino o andino, mientras que otros prefieren decirle ucumari o jukumari. Sin embargo, es comúnmente conocido como el oso de anteojos por las manchas blancas que bordean sus ojos y parecen lentes.

Este animal silvestre, cuyo nombre nombre científico es Tremarctos ornatus, es el único oso que habita en Sudamérica. Se puede encontrar en Ecuador, Venezuela, Perú, Bolivia, Colombia y, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), también estaría presente en el norte de Argentina.

Este carismático oso es omnívoro. Su dieta se constituye principalmente de plantas como las palmas, las bromelias y los frutos dulces como las uvas de páramo. Y, en algunas ocasiones, también se alimentan de proteína animal.

Uno de los hábitats en los que se encuentra el oso de anteojos son los páramos, ecosistemas estratégicos que aportan el 85 por ciento del agua potable del país. Foto: Zoológico Santa Cruz.

Aunque en el país no se tienen datos exactos de esta emblemática especie, el oso de anteojos está presente en los bosques y los páramos de las tres cordilleras.

También está presente en 23 de las 63 áreas protegidas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, territorios que contribuyen a conservar su hogar pues, según recuerda Parques Nacionales Naturales de Colombia, esta especie es fundamental para otros animales silvestres y, a su vez, para los ecosistemas que brindan servicios vitales como el agua.

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Uno de los territorios en los que habita el oso de anteojos son los páramos, ecosistemas estratégicos que aportan el 85 por ciento del agua potable del país, albergan unas 154 especies de alados que adornan sus cielos y protegen sus árboles, así como 70 especies de mamíferos, 90 de anfibios, 130 de mariposas y 4.700 especies de plantas.

Aunque en el país no se tienen datos de esta emblemática especie, el oso de anteojos está presente en los bosques y los páramos de las tres cordilleras. Foto: Giovanny Pulido / WWF. 

Estos mamíferos, que tienen un pelaje entre negro y café negruzco, y manchas blanquecinas en su rostro, cuello y pecho, son los grandes guardianes de estos paraísos naturales, rodeados de frailejones, árboles y cuerpos de agua.

En la capital del país, se pueden ver en el páramo de Chingaza y en el de Sumapaz, considerado el más grande del mundo.

Gracias a la instalación de 120 cámaras de movimiento en el macizo de Chingaza, el Acueducto de Bogotá en alianza con organizaciones como Parques Nacionales, la Fundación para la Investigación, Protección y Conservación del Oso Andino (Fundación Wii), Corpoguavio y ProCAT, pudo precisar que más de 66 osos de anteojos habitan este ecosistema.

Una especie fundamental

Este oso, que llega a la edad adulta entre los tres y cinco años, beneficia la vida del páramo, de los bosques y de las especies que habitan estos ecosistemas.

Es un gran dispersor de semillas, por lo que cumple un rol fundamental para la longevidad de los bosques andinos, así como para la conservación de los recursos hídricos. Su presencia en los ecosistemas es un gran indicador de la salud de los mismos.

Para muchos indígenas, esta especie es un animal sagrado, considerado como un vínculo entre el cielo y la tierra, como un hermano mayor.

En la capital, se encuentra en el páramo de Chingaza y en el de Sumapaz, considerado el más grande del mundo. Foto: Parques Nacionales Naturales. 

Bajo amenaza

Según la UICN, el oso de anteojos está en peligro de extinción, exactamente dentro de la categoría “vulnerable”.

La pérdida de su hábitat natural por las actividades productivas y la deforestación es una de las principales amenazas que enfrenta. Otra es también la caza para usos tradicionales o como respuesta a la afectación de cultivos y consumo de ganado.

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De acuerdo con Parques Naturales, otra amenaza más reciente son los esquemas de turismo irresponsables que, bajo la premisa de conocerlos de cerca, los acechan y alteran su dieta, esto “al ofrecerle carnadas para que los turistas se puedan aproximar a él”.

Por todos estos peligros, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible desarrolló en 2001 el Programa de Conservación del Oso Andino con las Corporaciones Autónomas Regionales del país y la Unidad de Parques Nacionales.

Según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), el oso de anteojos está en peligro de extinción, dentro de la categoría “vulnerable”. Foto: Parques Nacionales Naturales.

Con este se busca “incrementar el conocimiento de esta especie y de los ecosistemas en los que habita, así como la implementación de medidas que permitan la recuperación y mantenimiento de esta, de las demás especies que con ella comparten el territorio y, en general, de los ecosistemas de alta montaña presentes en la región andina colombiana”.

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Para alcanzar este objetivo, la iniciativa planteó cinco líneas de acción: la conservación in situ, dentro de la cual se incluye el estudio de los ejemplares en cautiverio, la conservación ex situ, el manejo sostenible del territorio, la educación ambiental y la acción interinstitucional.

La pérdida de su hábitat natural por las actividades productivas y la deforestación es una de las principales amenazas que enfrenta. Foto: Cormacarena.

Un oso a la vista

En ocasiones, esta especie puede llegar a salir de los límites de un parque nacional y arribar a las zonas cercanas para buscar alimento. Por esto, Parques Nacionales Naturales de Colombia ha hecho distintos llamados a la ciudadanía para que informen a las autoridades ambientales como la Corporación Autónoma Regional y la Secretaría de Ambiente cuando esto suceda.

Esta especie, en algunas ocasiones, en su búsqueda de alimento, puede llegar a salir de los límites de un parque nacional y arribar a las zonas cercanas. Foto: Parques Nacionales Naturales.

También, al momento de hacer el avistamiento de un individuo de esta especie, la entidad recomienda:

  • No entrar en pánico.
  • Evitar acercarse a más de 10 metros de él, sobretodo si se trata de una hembra con crías.
  • Evitar acorralarlo, dejándole una ruta de escape para evitar un ataque si este llega a sentirse en amenaza.
  • No alimentarlo, debido a que esto podría enfermarlos o generar conductas de dependencia a las personas.
  • No emprender ninguna acción que ponga en peligro a la especie.

Un día para su protección

El 21 de febrero fue declarado como el Día Internacional del Oso de Anteojos u Oso Andino, fecha en la que se recuerda la importancia ecológica de esta especie transformadora de bosques, se aboga por su protección y se recuerda la relevancia de iniciativas que promuevan su conservación.

Este día se celebra desde el 2007, cuando organizaciones encargadas de hacer investigaciones encaminadas a la educación y la conservación de los osos en el mundo, decidieron que se dedicara un día para celebrar el "International Save Bears Day".

Infografía: Parques Nacionales Naturales.

Este domingo, para conmemorar este día, bajo el hashtag #PonteLosAnteojosPorLaVida, Parques Naturales invitó a la ciudadanía a rendirle un homenaje publicando en sus redes sociales una fotografía haciendo el gesto de las gafas con sus manos en su rostro, incluyendo además un mensaje alusivo a la importancia de conservar esta especie, etiquetando a la institución en Twitter e Instagram (@Parques Colombia).