En los últimos 50 años, según señaló la Organización Mundial de la Salud (OMS), el obrar humano y, particularmente, la ignición de combustibles fósiles, liberaron inmensas cantidades de dióxido de carbono y gases de invernadero suficientes para alterar el clima mundial. 

El cambio climático, que se constituye como la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la humanidad, ha preocupado a los científicos, no solo por el impacto en el planeta tierra sino también porque hoy en día se está sintiendo su impacto social en las sequías, pérdidas de las cosechas y los riesgos en la salud. 

Por esto, los primeros días del pasado diciembre, la revista The Lancet, una de las más prestigiosas en el mundo científico, publicó un informe que impresionó al mundo, al explicar las razones por las que el cambio climático también debería ser una preocupación para la salud pública. Este se títuló “The 2020 report of The Lancet Countdown on health and climate change: responding to converging crises”. 

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Según indica el informe, en sus primeras páginas, a pesar de que hace cinco años, los países hicieron un compromiso para limitar el calentamiento global a “muy por debajo de 2 ° C", las emisiones de dióxido de carbono no han disminuido, sino que por el contrario están aumentando de forma constante. De hecho, según se indica,  los cinco años más calientes que se han registrado se han producido desde el 2015. 

Esto, además de secar algunas fuentes hídricas, acabar con el hielo marino y destruir bosques enteros, “ya ha producido cambios considerables en los aspectos sociales y ambientales subyacentes determinantes de la salud a nivel mundial”. 

Algunos de estos son, por ejemplo, que las poblaciones vulnerables del mundo se vieron expuestas a “475 millones de eventos de olas de calor” en el año 2019, lo que tuvo consecuencias en excesos de morbilidad y mortalidad. De igual forma, hubo un aumento del número de días en los que la gente estuvo expuesta a un enorme riesgo de incendios forestales en 114 países. 

Los eventos climáticos que resultan arrasadores para los seres humanos como los incendios forestales, las sequías y las inundaciones tienen efectos directos sobre las salud.l Foto: DW. 

Sus efectos en la salud pública

Según señala el estudio de un grupo de investigadores, liderado por Nick Watts, del Institute for Global Health, de University College London, la exposición a las altas temperaturas, representada en olas de calor, resulta en un incremento en la mortalidad, así como en “exacerbaciones de enfermedades cardiovasculares y respiratorias”. Siendo, de esta forma, las personas mayores de 65 años las más afectadas, así como aquellos con enfermedades médicas preexistentes o discapacidades. 

También, los eventos climáticos que resultan arrasadores para los seres humanos como los incendios forestales, las sequías y las inundaciones tienen efectos directos sobre la salud como heridas y la muerte, así como consecuencias mediadas a través del medio ambiente, estas pueden ser, por ejemplo, la “exacerbación de problemas respiratorios debido al humo  de los incendios forestales y la propagación de y enfermedades transmitidas por el agua después de una inundación o sequía”. 

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Estos impactos, según señalan los expertos, también se ven reflejados a través de los sistemas sociales en la interrupción de servicios de salud y la mala salud mental, que “pueden ser causados por tormentas e incendios”. 

Este año, el deshielo  tuvo múltiples efectos perjudiciales en las comunidades en el oeste de Alaska, en Estados Unidos. Foto: Getty.

El cambio climático también tiene efectos en los ciclos hidrológicos, generando sequías frecuentes, las cuales plantean riesgos para la salud, amenazando el suministro de agua potable, así como la productividad del ganado y “aumentando el riesgo de incendios forestales, potencialmente conduciendo a la migración forzada”. 

“Además, los patrones de precipitación alterados aumentan el riesgo de inundaciones, que provocan lesiones directas, la propagación de enfermedades infecciosas e impactos en la salud mental”, según añaden sobre este aspecto los investigadores. 

Las altas temperaturas también han aumentado la transmisión de las enfermedades rastreadas a nivel mundial. Por ejemplo, según informa el estudio, las condiciones del 2018 fueron favorables para la transmisión del dengue. Y se espera que el cambio climático siga facilitando esta transmisión. 

Para contrarrestar esta situación, el estudio plantea mejoras en los servicios de salud pública. Sin embargo, el cambio climático “seguirá haciendo que los esfuerzos sean cada vez más difíciles y costosos”. 

Aunque todavía se producen los suficientes alimentos para alimentar a la población mundial, la mala gestión y distribución ha dado lugar a una escasez significativa. Así, indica el informe, se estima que el número de personas desnutridas aumente a más de 840 millones en 2030. 

Esta crisis alimentaria está dispuesta a exacerbar con el cambio climático, “impactando de manera desproporcionada a los países y las poblaciones que ya enfrentan la pobreza y la desnutrición” y aumentando las brechas de desigualdad existentes. 

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Frente a esto, los expertos indican que “la necesidad de medidas de adaptación para proteger la salud es ahora más importante que nunca”. Esta urgencia también se evidenció, según concluyen, con la pandemia de la covid-19. Pues la inesperada situación “dejó en claro los desafíos que enfrentan los sistemas de salud en todo el mundo como resultado de grandes cambios en la demanda, sin suficiente adaptación o integración de los servicios de salud en otros sectores”.