Cuando se habla de cambio climático se suele pensar en el incremento de temperaturas ocasionado por las enormes emisiones de dióxido de carbono hacia la atmósfera, y es común asociar el derretimiento de los glaciares a esa condición climática.

Sin embargo, hay otro peligro, mucho menos conocido, que tiene en alerta a los expertos. Se trata de la reducción en las precipitaciones de nieve, materia prima de los glaciares.

De acuerdo con el informe ‘Glaciares de Colombia, más que montañas con hielo’, así se produce un glaciar: las capas de nieve más nuevas –que caen en las cumbres de las montañas y en las altas latitudes– van tapando a las capas más antiguas. Con el paso de los años, el peso y la presión lleva a la nieve a un estado conocido como sinterización, que básicamente es una compactación tal de los cristales de nieve que los convierte en hielo.

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Según Germán Solveyra, director del Parque Nacional Los Glaciares de Argentina, el decrecimiento en las precipitaciones es una realidad y es muy preocupante. En sus palabras, “la generación de hielo ha decaído muchísimo, por ese motivo el balance entre el aporte [de nieve] en las áreas superiores y la pérdida glaciaria en las áreas inferiores, es altamente negativa”.

La mayoría de glaciares argentinos y colombianos nacen en montañas. Muchos de Argentina tienen origen en los picos del Campo Patagónico Sur, mientras que los de Colombia se ubican en cumbres como el Volcán Nevado Santa Isabel, el Nevado del Tolima, el Nevado del Ruíz, la Sierra Nevada de Santa Marta, la Sierra Nevada del Cocuy y el Volcán Nevado del Huila.

A diferencia de los glaciares colombianos, que se suelen ubicar solo en las cumbres, los argentinos –por su ubicación geográfica– tienen enormes extensiones debido a que las precipitaciones de nieve allí son mayores y la temperatura es menor, con lo cual la producción de hielo es tal que termina por escurrir montaña abajo y dar pie a glaciares tan famosos como el Perito Moreno.


Así luce el glaciar Perito Moreno, gracias a las altas precipitaciones de nieve. Foto: Sergio Reyes Díaz.

Datos aportados por Parques Nacionales de Argentina señalan que, a nivel de precipitaciones promedio, se está experimentando cerca de un 30% menos de caída de nieve en los sectores en los que se originan los glaciares de esta zona del mundo.

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El director del Parque Los Glaciares lo ilustra así: “hoy ya estamos viendo pérdidas importantes aún cuando todavía lo que tenemos a la vista es hielo producido por precipitaciones que se generaron hace, tal vez, 200 o 300 años. Cuando el frente del glaciar esté formado por las precipitaciones que se generan hoy, sin duda que vamos a estar hablando de pérdidas muchísimo mayores”.

De hecho, los glaciares Viedma y Upsala –dos de los más grandes de Argentina– están en permanente retroceso y pierden toneladas de hielo cada año.

La situación en Colombia es bastante similar. De acuerdo con Heidi Sevestre, doctora en glaciología de la Universidad de Svalbard (Noruega) y quien participa en un proyecto de investigación en el país, “los glaciares tropicales en Colombia se están derritiendo debido al cambio climático”.

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La científica asegura que “el cambio climático está creando nuevos patrones” y que la situación en Colombia es, incluso, más grave que aquella que se vive en la Patagonia, debido a que cerca de estos glaciares habitan numerosas comunidades que dependen del agua que generan estos ecosistemas.

Respecto a la reducción en las precipitaciones de nieve en Colombia, el Informe del Estado de los Glaciares Colombianos, publicado en 2018 por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), reconoce una “reducción de la precipitación en la última década, que ha afectado la producción de nieve, alimento esencial del glaciar” que se ubica en el Volcán Nevado Santa Isabel.


Así lucían en 2019 las cumbres norte y centro del Volcán Nevado Santa Isabel en Colombia. De los 27,8 kilómetros cuadrados que lo conformaban en 1850, solo sobreviven 0,63, distribuidos en ocho pequeños pedazos de hielo cenizo y nieve que poco a poco se derriten. Foto: Ideam.

El documento, incluso, sostiene que entre mediados del siglo XIX y el año 2018, Colombia ha perdido el 90% de sus glaciares. Los casos más críticos se presentan en el Volcán Nevado Santa Isabel y en el Nevado del Ruíz, cada uno con menos de un kilómetro cuadrado de área glaciaria.

Con este panorama, es claro que la reducción en la caída de nieve se suma al aumento efectivo de las temperaturas, con lo cual –tanto en Colombia como en Argentina– no solo se está derritiendo el hielo existente, sino que cada vez se produce menos.

*Periodista. Magister en Comunicación Digital.
sergiormadrid@hotmail.com