En octubre de 2018, varios habitantes de las playas de Sound Bay, un área turística de la isla de San Andrés, quedaron sorprendidos al ver merodeando por la zona a un caimán aguja de aproximadamente 2,04 metros de largo, un reptil que no hace parte del ecosistema isleño.

Funcionarios de la Corporación Autónoma para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (Coralina) y la Policía Nacional, evidenciaron que se trataba de una hembra, la cual fue trasladada a la Base Naval ARC de San Andrés, ubicada en el sector del Cove.

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Una zona con condiciones similares a una laguna lodosa dentro de la unidad militar le sirvió de albergue provisional al imponente reptil, donde fue alimentado y monitoreado por las autoridades ambientales y policivas, veterinarios voluntarios y expertos nacionales e internacionales.

Estudios genéticos evidenciaron que el caimán aguja tenía como procedencia un zoocriadero del Magdalena. Foto: Corpamag.

Dos equipos científicos llevaron a cabo varios estudios genéticos para establecer la procedencia del caimán aguja, una especie (Crocodylus acutus) que habita desde la Florida en Estados Unidos hasta el norte de Colombia, Venezuela y Perú y que según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), está catalogada como vulnerable a la extinción.

Los análisis, que incluyeron estudios de las marcas de la cola del caimán, confirmaron que es colombiano y pertenece a una de las poblaciones de cocodrilos que habita en la cuenca del río Magdalena, en el caribe. 

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Según la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), el ejemplar provenía de un zoocriadero ubicado sobre las riberas de este río en el departamento. “Se trata de un ejemplar nacido en cautiverio que fue marcado al momento de nacer. Este caimán aguja hembra escapó del zoocriadero y por medio de las corrientes superficiales del Caribe, nadó aproximadamente 700 kilómetros entre el Magdalena y la isla de San Andrés”.

La entidad también logró establecer que el animal permaneció en el medio marino por lo menos un año. “Así lo corroboramos al estudiar los crustáceos sésiles adheridos a su cuerpo, los cuales tardan aproximadamente un año en alcanzar su etapa adulta”.

El caimán nadó aproximadamete 700 kilómetros entre el Magdalena y San Andrés. Foto: Corpamag.

Regreso a su hogar 

En agosto de este año, el caimán aguja hembra regresó al departamento del Magdalena, un traslado que contó con la participación de Coralina, la Fuerza Aérea de Colombia, la Policía Nacional y Corpamag.

En el centro de atención de fauna silvestre de la corporación ambiental, el caimán pasó una cuarentena bajo observación del equipo de biólogos y veterinario, un trabajo basado en los protocolos establecidos por la Resolución 2064 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Ya culminado el proceso de rehabilitación, el reptil será liberado en un sector de la Ciénaga Grande de Santa Marta, donde Corpamag adelanta obras de recuperación para llevar agua dulce al complejo lagunar.

 
El reptil ahora habitará en un sector de la Ciénaga Grande de Santa Marta. Foto: Corpamag.

El caimán será devuelto a su ecosistema con un dispositivo de telemetría satelital, que facilitará su monitoreo para el seguimiento y registro de datos de todos sus movimientos, profundidad y desplazamiento por la ciénaga y sus caños. “Este dispositivo fue adquirido gracias a la gestión articulada de Corpamag, la Fundación ProCAT Colombia y Petrobras”.

Según Carlos Francisco Díaz Granados, director de Corpamag, la liberación de este caimán aguja en el área del complejo lagunar es de suma importancia por el papel relevante que juega esta especie en la dinámica de la ciénaga. 

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“Estamos trabajando en llevar agua dulce a la Ciénaga Grande de Santa Marta a través de obras de recuperación hidráulica y ambiental en diferentes caños y cuerpos de agua. Estos trabajos no sólo permiten la recuperación del bosque de manglar, sino la protección de la biodiversidad que allí habita”.

Un dispositivo de telemetría satelital permitirá monitorear al caimán aguja. Foto: Corpamag.

Uno de los animales insignia de la Ciénaga Grande es el caimán aguja, una especie que la autoridad ambiental cataloga como el guardián y rey de todas las ciénagas y ríos que bajan y bordean la Sierra Nevada Santa Marta. 

Esta especie es considerada como el ingeniero de estos ecosistemas acuáticos, ya que modifica su ambiente con la dinámica de sus movimientos, abriendo túneles y construyendo cuevas que se convierten en reservorios de agua en temporada seca. Además, estos sitios le sirven como refugios a otros animales, cumpliendo así un papel vital en el mantenimiento natural de la conexión hídrica entre los cuerpos de agua”.

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Corpamag aseguró que uno de los objetivos de las obras de dragado realizadas en la Ciénaga Grande Santa Marta, es recuperar la capacidad hidráulica de los cuerpos de agua que la alimentan y así garantizar el tránsito de las aguas por todo los cauces.

El caimán aguja es catalogado como un ingeniero de los ecosistemas acuáticos. Foto: Corpamag. 

“Históricamente, los efectos de prolongadas precipitaciones y la reapertura, dragado y mantenimiento de caños que alimentan la ciénaga, han favorecido el proceso de dispersión de semillas  de mangle, lo que ayuda al aumento de zonas de manglar con las que el caimán aguja guarda una estrecha relación”.

La entidad precisó que el caimán aguja es el depredador tope de estos ambientes acuáticos, una especie que realiza un importante rol en el control biológico a los animales enfermos, “evitando así la propagación de enfermedades que pueden provocar mortandades de peces y otras afectaciones”.

“Le hacemos un llamado a los pescadores y demás comunidades que habitan el complejo lagunar, para que no propicien la caza, aprendan a convivir con la fauna silvestre y contribuyan a su cuidado, protección y conservación”, puntualizó Díaz Granados.