Los espejos de agua del vecino municipio de Bogotá son 15, sin embargo tan solo dos cuentan con la declaratoria de humedal propiamente dicho: Neuta y Tierra Blanca. Esta denominación la hace la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). Los demás humedales no tienen una declaratoria definida, excepto Tibanica que al ser compartido con Bogotá ya cuenta con esta figura.

Entre tanto, los humedales del Vínculo-maipore, Cola de Tierra Blanca, Santa Ana, la Chucua Puyana, los Meandros 1, 2 y 3, los Pantanos de Uche y el Bosatama, se encuentran en proceso de declaratoria.

El espejo de agua del humedal Neuta, es el más conservado del municipio, por lo que es el modelo a copiar por los otros ecosistemas. Foto: CAR

Rafael Robles, director encargado de Ordenamiento Ambiental y Territorial de la CAR, explicó que existen convenios con terceros para ir adelantando estas labores. Por ejemplo en el humedal del Vínculo, a través de un acuerdo con la empresa privada, se generó la recuperación de su condición de humedal, restaurando su vaso hídrico. Agregó que en el humedal de Santa Ana está siendo delimitado con la empresa de alcantarillado de Santa Ana, para iniciar con las acciones que permitan la recuperación del ecosistema.

Otros cinco que se encuentran sin ningún proceso adelantado: La Muralla, El Cajón, El Charquito,Terreros y Meandro de Tequendama, explicó Carolina Forero, ecológa de la alcaldía municipal de Soacha.

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La CAR asegura que aunque algunos cuerpos de agua no cuenten con la declaratoria de humedal, eso no exime a estos ecosistemas de acciones de control y de conservación a las cuales tiene derecho pese a no contar con plan de manejo. “Están cobijados por la norma solo por el hecho de saber que son humedales”, explicó Rafael Robles de la CAR.

la totalidad de los humedales de Soacha ocupan unas 2,540 hectáreas, siendo el de Neuta el más grande y adelantado en las obras de recuperación y preservación, según la funcionaria de la administración local. De hecho, está considerado como un ejemplo para replicar en todos los demás cuerpos de agua del municipio.

Amenazas

En Soacha se han construido 210.000 viviendas de interés social en los últimos años, cercando a los humedales de Neuta y Tierra Blanca, a pesar de que en las resoluciones de declaratoria de áreas protegidas de la CAR, este tipo de construcciones están prohibidas para las zonas de influencia de los humedales.

Y el panorama parece que no va a mejorar. “Aquí están proyectadas 200.000 viviendas más en Soacha”, dijo Humberto Medellín, de la organización ambiental Cabildo Verde de Soacha, entidad defensora de los ecosistemas del municipio, que pasan por humedales y ríos entre los que está el Bogotá, bosque andino, bosque seco y páramo.


El humedal de Tierra Blanca ha perdido terreno por las invasiones y las basuras ya son parte de su paisaje. Foto: Humedales Bogotá.

Este ambientalista afirma que la afectación de los humedales se ha producido a pesar de que existen normas que velan por su preservación. “La CAR emitió una declaratoria de áreas protegidas para ambos cuerpos de agua. En esas resoluciones dejaba muy claro que en sus zonas de influencia no pueden tener usos residenciales e industriales. Y con la anuencia de la CAR, simple y llanamente construyeron alrededor de esos dos humedales, actualmente están totalmente rodeados de cemento”, dijo Medellín.

Otro de los agravantes de esta problemática son los llamados tierreros: personas que, de manera ilegal, rellenan los humedales para establecer invasiones, que son ocupadas por cientos de familias vulnerables y que se han convertido en una situación inmanejable.

Frente a estos señalamientos hecho por ambientalistas del municipio, la CAR respondió que el plan de manejo de los humedales establece unos lineamientos específicos que dan pie al cumplimiento y organización de la zona, sin embargo las dinámicas sociales de Soacha son complejas.

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“Alrededor del humedal de Tierra Blanca por ejemplo, ha habido mucha presión de terreros, que han querido rellenar el humedal, pero estamos recuperando las zonas obviamente acompañados de la administración municipal. Esas viviendas no cuentan con una licencia de construcción, corresponden a procesos de invasión”, aseguró Robles, director encargado de ordenamiento ambiental y territorial de la CAR.

Y agregó que a pesar de que están adelantando acciones para recuperar estos espacios en compañía de la administración local, no son procesos fáciles. “La recuperación de ese humedal es complicada, hay delincuencia y esto dificulta los procesos. Sin embargo, estamos trabajando en la recuperación de los espacios para darle cumplimiento al plan de manejo”.

Obras de la CAR para recuperar estos ecosistemas soachunos. Foto: CAR

Así mismo el funcionario explicó que está trabajando con el municipio para ver a estos cuerpos hídricos como determinantes ambientales dentro del plan de ordenamiento territorial. Para restringir la autorización de permisos de generación de infraestructura cerca de estos cuerpos de agua.

El contexto de las zonas aledañas al humedal de Tierra Blanca en la comuna uno del municipio, también es complejo, de los casi 20 barrios, al menos 12 son informales, no cuentan con el reconocimiento legal, nacieron como invasiones en su mayoría por desplazados.

A estos flagelos se ha sumado la indiferencia de la población, que le ha dado la espalda a estos ecosistemas, ya que humedales como el de Tierra Blanca al no tener un cerramiento, se ha convertido en botadero de basuras por parte de la gente que vive junto al cuerpo de agua. Contribuyendo a la contaminación del río Bogotá, pues todos estos humedales llegan a este río.

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“Falta cultura y amor por la naturaleza, pues hubo incendios provocados. Hay que tocar el corazón de la gente para que sepa que estos ecosistemas se están alterando cuando se cometen este tipo de acciones”, dijo la funcionaria de la administración local.

Otro de los problemas que en este caso que tiene el humedal de Neuta, fue la pérdida de un canal que lo alimentaba de manera natural, el canal Canoas que se desprendía del río Soacha hacía el cuerpo de agua. La aparición de las construcciones aledañas hizo que ya este ecosistema solo se alimente de las aguas lluvias.

Frente a esta realidad, el funcionario de la CAR, confirmó que la conexión hídrica existía y que por la presión urbanística, desapareció. “El humedal de Neuta logramos cercarlo y se está trabajando en la recuperación de parte de este canal que alimenta el humedal”, explicó.

¿Biodiversidad perdida?

Humberto Medellín asegura que la construcción de edificios de hasta 20 pisos de altura, sumado a los demás tensionantes que tienen los humedales ha afectado la fauna.

“En los años 90 el humedal de Neuta era uno de los que más cantidad de aves tenía. Pero hoy está totalmente desdibujado. La cantidad de aves migratorias que llegaban antes, ya no lo hacen, por una razón fundamental: los edificios que cambiaron totalmente el proceso de vuelo de migración de las aves. Antes llegaban bandadas de patos. Ahora, ya no se ven”, dijo el ambientalista.

En el humedal de Neuta, los patos andinos son una de las especies que aún ha logrado sobrevivir a las tensiones que sufre su hábitat. Foto: CAR

Si bien no existe un estudio formal o un inventario sobre biodiversidad de los ecosistemas de Soacha, El libro rojo de Aves de Colombia, del Instituto Humboldt, registra que en los humedales han sido avistadas especies como el pato andino, la tingua bogotana, el doradito oliváceo y la dormilona chica.

Rescate de los humedales

Entre tanto, la autoridad ambiental tiene planteado continuar en Neuta con las acciones de recuperación de la vegetación, el seguimiento del espejo de agua para que logre consolidarse, y la vigilancia para evitar invasiones. “A pesar que este humedal está cerrado hay gente que quiere meterse a invadir”, dijo Robles.

Para Humberto Medellín el rescate de estos ecosistemas demanda un cambio total de mentalidad frente a los humedales para preservarlos, además de un trabajo verdadero sobre el ordenamiento territorial ambiental.

El humedal La Muralla es uno de los humedales que está sin declaratoria. Foto: Cabildo Verde de Soacha

Por su parte la CAR, dijo que es vital el trabajo con las poblaciones que han sufrido alteraciones de orden público y que han sido desplazadas. Se trata de personas que han sido víctimas de muchos conflictos, se han asentado en Soacha y en los alrededores de cuerpos hídricos y ven estos espacios como lugares donde ellos pueden tener una vivienda.

Finalmente, desde la administración local, Carolina Morales aseguró que ”las acciones están encaminadas al Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca (Pomca), a reducir vertimientos y emisiones, a disminuir residuos sólidos y a que la comunidad conozca cuál es su biodiversidad, para que la pueda cuidar”. Por eso desde el comienzo de este año iniciaron la campaña: Así queremos a nuestros humedales.

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.