El Jardín Botánico de Bogotá está de fiesta. Todo por cuenta del descubrimiento de una nueva especie de polilla para la ciencia, en el marco de un proyecto de investigación con individuos encontrados en árboles Guayacán de Manizales (Lafoensia acuminata), en áreas verdes del sur de la ciudad.  

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Se trata de la especie Pseudopostega bogotensis, perteneciente a la familia Opostegidae. Su hallazgo es de gran relevancia, pues hace más de un siglo no se registraba en el país una nueva especie de su género.

Son miniatura, miden entre 4-16 milímetros de longitud. Fotos: Jardín Botánico de Bogotá

Las polillas de dicha familia son pequeñas, generalmente blancas y de forma aplanada que, junto con el grupo de los Nepticulidae, representan algunas de las mariposas más pequeñas del mundo. Miden entre 4 y 16 milímetros de longitud y se caracterizan por tener el primer segmento de las antenas expandido, el cual cubre completamente el ojo en posición de reposo.

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Tienen, además, hábitos minadores, pues cuando son larvas o están en su estado inmaduro, forman minas en las hojas de las plantas de las que se alimentan para desarrollarse. 

Pseudopostega bogotensis y su planta hospedera en la ciudad de Bogotá, el guayacán de Manizales (Lafoensia acuminata). Foto: Jardín Botánico de Bogotá

Estas características hacen de los opostégidos un grupo muy difícil de estudiar, lo que reitera la importancia de haber descubierto a la nueva polilla para la ciencia. El hallazgo de la P. bogotensis, junto con otros nuevos registros de insectos del Jardín Botánico de Bogotá demuestran que los espacios verdes y jardines en la ciudad son claves para la conservación y estudios de la biodiversidad.

Insectos: claves para los ecosistemas

Estudiar a los insectos es fundamental para comprender el estado y funcionamiento de los ecosistemas donde habitan, pues son polinizadores, descomponedores o alimento de las aves. Pero también representan uno de los grupos de animales más diversos sobre el planeta, “por lo que todaváa queda mucho por descubrir”, afirmaron desde el Jardín Botánico. 

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Las polillas, puntualmente, son bioindicadores, es decir, dan señales de los cambios o alteraciones en un ecosistema. 

Como otros polinizadores, una de las principales amenazas de las polillas es la degradación de los ecosistemas por factores como la deforestación o agricultura extensiva.