Una gran sorpresa se llevó un uniformado de la Fuerza Aérea Colombiana cuando se dirigía rumbo a hacia su residencia la noche de este viernes. 

Sobre el kilómetro 7, en la vía que conduce de Villavicencio a Puerto López, en el departamento del Meta, cerca de la Base Aérea de Apiay, el Suboficial se percató en medio de la oscuridad de la noche de la presencia de un extraño animal que yacía en medio de la carretera. 

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Lentamente se acercó y con las luces altas del carro en el que se desplazaba, logró establecer que se trataba de un ave que media aproximadamente 50 centímetros. Decidió frenar y bajar del auto al escuchar los extraños sonidos que el animal emitía. Notó entonces que no podía alzar vuelo, que estaba aturdida y desorientada, por lo que optó por retirarla de la carretera para evitar que fuera atropellada.

Después de poner a salvo al ave dentro del carro, el militar regresó al Comando Aéreo de Combate No.2 para que la Escuadrilla de Medio Ambiente de esa unidad le brindara los primeros auxilios y coordinara la entrega de este ejemplar a la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial de la Macarena (Cormacarena). 

Finalmente, el ave fue entregada a un equipo médico-veterinario de esa autoridad ambiental para su valoración y el desarrollo del respectivo proceso de rehabilitación que le permitiera, posteriormente, volver a la libertad en su hábitat natural

Juan Sebastián Bohórquez Rodríguez, profesional de Cormacarena, informó que se trataba de un nictibio grande (Nyctibius grandis), tamén conocido como urutaú, ave bruja o bienparado. 

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"El ejemplar presentaba algunos golpes que no eran de gravedad y no comprometían su salud. No presentaba fracturas ni luxaciones de sus alas por lo cual se determinó liberarlo en un área forestal de Villavicencio", mencionó.


El Nictibio grande fue entregado a expertos de Cormacarena para realizaran su valoración y rehabilitación. Foto: Fuerza Aérea Colombiana. 

Bohórquez recalcó que esta especie es bastante llamativa por su aspecto y, por esa misma razón, ha sido estigmatizada. "Posee unos grandes ojos negros y una protuberante boca, es de hábitos nocturnos y emite unos sonidos bastante característicos, por eso la relacionan con brujas y la atacan con piedras y palos. Por cuenta de temas culturales y religiosos, en ocasiones también es cazada para usarla en hechicería, situación que ha generado una afectación de las poblaciones naturales de esta especie que, aunque no está catalogada como en peligro de extinción, sí está siendo afectada por este tipo de acciones humanas que parten del desconocimiento", manifestó. 

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El funcionario de Cormacarena instó a la comunidad a proteger esta especie propia de la Orinoquia colombiana. "Debemos conservar nuestras especies nativas silvestres para poder seguir siendo el país con mayor avifauna del mundo", señaló.

Desde la corporación recordaron la línea de atención (3214820327) para aquellas personas que encuentren fauna herida o deseen denunciar el tráfico de especies. 


En una área forestal de Villavicencio fue finalmente liberada esta singular ave. Foto: Cormacarena. 

En algunas regiones de Colombia los llaman en bienparados, debido a que suelen quedarse inmóviles en la copa de los árboles hasta que la luz del día se va. Habitan en bosques húmedos tropicales, sabanas, manglares, ríos y áreas abiertas.

Tienen una longitud de 48 a 60 centímetros, siendo un poco más grandes que los cuervos. Esta ave solitaria, empolla durante 33 días, un único huevo. Los polluelos viven durante 49 días en la misma rama que sus padres, pegados a ellos. 

Su plumaje es de color café mezclado de gris claro hasta blanco. Su cola y sus alas son relativamente largas, lo que permite distinguirla de las lechuzas.