Durante siglos, las ballenas belugas (Delphinapterus leucas) han sido cazadas por los habitantes de Canadá, Alaska y Rusia, una masacre motivada por la demanda de carne, grasa y piel de este cetáceo de color blanco. 

La mayoría de las belugas habita en el Ártico y los mares de América del Norte, Rusia y Groenlandia. Aunque está bajo protección internacional desde la década de 1970, sigue amenazada por cazas puntuales, contaminación del agua, enfermedades infecciosas y depredadores como osos polares y orcas.

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En 2008, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la catalogó como especie casi amenazada, pero subpoblaciones en Alaska cuentan con la etiqueta de peligro crítico. En varios acuarios y parques de América del Norte, Europa y Asia sobrevive en cautiverio.

Tal es el caso del Acuario de Georgia, donde Whisper, una ballena beluga de 20 años, acaba de dar a a luz a una cría de 174 libras, cinco pies y cuatro pulgadas de largo, un nuevo rayo de esperanza para este animal afectado por la sed de consumismo del ser humano.

Whisper tuvo un largo trabajo de parto, aseguró Dennis Christen, director senior de operaciones zoológicas, mamíferos y aves del acuario. “Pero con la ayuda de los equipos de cuidado y salud de los animales, pudo entregar su cría. Tanto Whisper como su hijo están descansando y necesitarán de mucho tiempo para unirse”.

Madre e hija están aisladas de las otras ballenas belugas. Foto: Acuario de Georgia.

Durante las 24 horas del día, el equipo de cuidado y salud animal del Acuario de Georgia monitorea a la madre con su cría. “Todavía hay hitos por delante para la pequeña ballena en las próximas semanas, que son cruciales para su desarrollo y la experiencia de vinculación”, anotó Tonya Clauss, vicepresidenta de salud animal y ambiental del acuario.

Además de Whisper, el Acuario de Georgia cuenta con cuatro belugas más: Qinu, Maple, Nunavik e Imaq. “Ellas están en un área separada de la exhibición y se les presentará a Whisper y a su cría cuando sea apropiado”, indicó Clauss.

La beluga bebé es monitoreada las 24 horas del día junto a su madre. Foto: Acuario de Georgia.

Eric Gaglione, vicepresidente de operaciones zoológicas del acuario, dijo que este nacimiento es importante para todas las instalaciones zoológicas acreditadas. “Nuestra esperanza es mantener a la población de ballenas beluga en América del Norte, para que las generaciones futuras puedan aprender sobre ellas”.

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Durante el embarazo de Whisper, los expertos rastrearon datos sobre la gestación de ballenas beluga, que podrían arrojar información de conservación sobre la especie en la naturaleza y sus crías.

El acuario está actualmente cerrado al público por la pandemia de la covid-19. Una vez volvamos a abrir, tendremos en cuenta numerosos factores para que los visitantes vean a Whisper y su cría. Puede haber períodos en los que el ternero no sea visible o el hábitat esté cerrado”, aseguró el establecimiento.

La pequeña beluga juguetea todo el día cerca al cuerpo de su madre. Foto: Acuario de Georgia.

Beluga al detalle

Las belugas son ballenas blancas que viven en las aguas frías de todo el Ártico y algunos lugares subárticos. Se pueden encontrar en una gran variedad de hábitats, desde aguas profundas hasta bahías. Algunas incluso nadan río arriba. Son sociales y forman numerosos grupos.

Se alimentan de más de 100 especies de peces marinos y de agua dulce, moluscos, crustáceos e incluso zooplancton. Tienen un cuello flexible, lo que les permite maniobrar en aguas poco profundas para cazar y escapar de los depredadores. Cuentan con una capa muy gruesa de grasa, aletas de cola relativamente pequeñas, aletas pectorales y ausencia de una aleta dorsal.

Generalmente su color es gris pálido a blanco en los adultos. Al nacer son de color marrón-gris para poder camuflarse. El peso promedio y longitud de un adulto oscila entre 499 y 1.143 kilogramos y 3,4 y 4,6 metros. Los machos son aproximadamente 25 por ciento más grandes que las hembras”, informó el acuario.