El tráfico de fauna silvestre continúa como uno de los negocios ilegales más rentables en Colombia. Al ostentar el título del segundo país más biodiverso del mundo, muchas personas aprovechan esa sobredosis natural para comercializar la fauna y flora en los mercados nacionales e internacionales.

Los animales silvestres son sacados de su hábitat natural para luego ser vendidos por los traficantes en sitios como plazas de mercado de las principales ciudades o a través de catálogos virtuales. Los más raros y llamativos, como las tortugas mata mata o anfibios como las cecilias, cruzan fronteras para alimentar las exhibiciones de coleccionistas en Estados Unidos y países de Europa y Asia.

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En Colombia, los ciudadanos compran a los animales silvestres para tenerlos en sus viviendas como mascotas, un encierro que les causa heridas físicas y traumas al perder sus instintos silvestres. Muchos olvidan cazar y empiezan a comportarse como animales domésticos. En el país se han registrado casos de felinos que, luego de varios años en cautiverio, actúan como gatos.

Las autoridades ambientales curan las heridas y traumas de los animales silvestres víctimas del tráfico de fauna. Foto: CAM.

Este fue el caso de cinco mamíferos rescatados en el departamento del Huila, dos ocelotes, un yaguarundí y dos cusumbos que pasaron por un largo proceso de recuperación en el centro de atención y valoración de fauna silvestre de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM).

Luego de curar sus heridas y recuperar sus instintos salvajes, estos mamíferos volvieron a su hábitat natural, el Parque Natural Regional Corredor Biológico Guacharos Puracé, un área protegida del sur del Huila donde la CAM y varios campesinos los monitorearán para garantizar que ninguna persona vuelva a sacarlos del bosque.

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Estos mamíferos fueron decomisados, rescatados o entregados voluntariamente a la corporación y a Policía Ambiental. Estas liberaciones son los casos exitosos más recientes de recuperación de especímenes silvestres que ha adelantado el equipo de fauna de la autoridad ambiental, una rehabilitación que busca la recuperación de los instintos naturales de los animales para que vuelvan a la libertad”, dijo la CAM.

Dos ocelotes volvieron al bosque luego de recuperar sus instintos. Foto: CAM.

Los dos ocelotes

Estos felinos fueron rescatados por la autoridad ambiental del Huila hace algunos meses. Los médicos veterinarios y biólogos de la CAM determinaron que presentaban un bajo índice de masa corporal, por lo cual fue necesario ajustar sus dietas nutricionales. 

“Se evidenció que no tenían ninguna alteración patológica que pusiera en riesgo su supervivencia. A los ocelotes les realizamos constantes exámenes fisiológicos, los cuales arrojaron que estaban dentro de los rangos normales. También les practicamos pruebas complementarias de laboratorio que no indicaron ninguna anormalidad”, dijo Edward Suárez, médico veterinario de la CAM.

Cuando fueron rescatados, los felinos contaban con una baja masa corporal. Foto: CAM.

En el hogar de paso de la corporación, los felinos fueron recuperando sus instintos. “Por medio de un proceso de evolución, adaptación y aprendizaje, reforzamos los comportamientos propios de la especie como predadores dentro de la cadena trófica, conductas que les permitiría la supervivencia en su nicho natural”, anotó Suárez.

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Luego de finalizar su proceso de rehabilitación, los expertos evaluaron el comportamiento etológico de los ocelotes, el cual arrojó que eran aptos para volver a su medio natural. “En el área protegida contarán con las condiciones necesarias para su supervivencia. Su liberación contribuye en la preservación de esta especie en las cordilleras huilenses”, mencionó el experto.

Los ocelotes ahora habitan en un ecosistema altamente rico y abundante en biodiversidad en el sur del Huila. “Es un caso exitoso porque pudimos brindarles una nueva oportunidad para cumplir con su papel en un ecosistema de área natural protegida”. 

Un área protegida llena de bosque es el nuevo hogar de estos dos ocelotes. Foto: CAM.

El yaguarundí

Este año, un agricultor del corregimiento de Bruselas, ubicado en el municipio de Pitalito, encontró a un pequeño felino de la especie Puma yaguarundí que estaba en un estado de vulnerabilidad, por lo cual decidió entregarlo de manera voluntaria a la CAM.

Debido a su corta edad, el cachorro fue trasladado al centro de atención de la entidad en Teruel, donde permaneció bajo observación médica veterinaria y biológica con el fin de lograr su supervivencia.

El yaguarundí es uno de los animales que más ha aparecido durante la cuarentena. Foto: CAM.

“Tras superar el estado neonatal, el yaguarundí inició su proceso de rehabilitación, donde le enseñamos e incentivamos los comportamientos naturales de su especie como cazar presas vivas, adquirir la capacidad de trepar, realizar actividades diurnas y nocturnas, emplear métodos de defensa y reconocer las amenazas de otras especies”, dijo Luisa Fernanda Jaramillo, bióloga de la CAM.

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El proceso de rehabilitación del felino requirió extensas jornadas de trabajo por parte de biólogos y veterinarios, un arduo esfuerzo que arrojó un resultado positivo: al contar con instintos típicos de la especie, pudo volver al bosque del área protegida.

Este felino es confundido con un gato doméstico, por lo cual los ciudadanos lo tienen en cautiverio. Foto: CAM.

Los cusumbos

Una pareja de cusumbos, hembra y macho, llegó a la CAM como resultado de un decomiso por parte de la Policía y la autoridad ambiental. Los mamíferos permanecían en cautiverio en el municipio de El Pital.

Los individuos llegaron en pésimo estado nutricional debido a que eran sometidos a una dieta única a base de café, generando alteraciones alimentarias graves y trastornos corporales reflejados en su pelaje”, expresó la bióloga.

Los cusumbos fueron alimentados con café durante su cautiverio. Foto: CAM. 

Después de ser valorados por médicos veterinarios y biólogos, los cusumbos iniciaron su proceso de rehabilitación con un cambio gradual en la dieta. “Luego fueron aislados para eliminar las pequeñas improntas asociadas al contacto humano y así pudieran desarrollar sus instintos naturales”, mencionó Jaramillo.

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Transcurridos varios meses, una valoración de los cusumbos indicó que eran aptos para liberación, que se produjo en el Parque Natural Regional Corredor Biológico Guacharos Puracé.

Según la CAM, las liberaciones de los cinco mamíferos contaron con la presencia del grupo de monitoreo comunitario del que hacen parte varios campesinos de la zona y funcionarios de la entidad y el Fuerte de Carabineros de San Agustín.


Los cusumbos son animales que dispersan semillas en los bosques. Foto: CAM.