Marina Silva fue ministra de ambiente de Brasil durante la presidencia de Luiz Ignacio Lula da Silva. Es decir, desde 2003 hasta 2008. Este jueves llegó a Colombia por invitación del Centro de Desarrollo Sostenible para América Latina -CODS- adscrito a la Universidad de los Andes. 

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Marina hizo parte del conversatorio con Alejandro Gaviria, rector de la Universidad; Manuel Rodríguez, exministro de ambiente de Colombia y Bernardo Toro, filósofo y asesor de la Fundación AVINA, juntos dialogaron sobre los avances y retrocesos de la gestión socioambiental en América Latina. 

Bernardo Toro, Alejandro Gaviria, Marina Silva y Manuel Rodríguez en conversatorio organizado por el CODS - UniAndes. Foto: CODS

En medio de una evidente tristeza por los incendios registrados en los últimos días en la Amzania brasilera, Marina, habló con Semana Sostenible sobre lo que está pasando en su país. No solo sobre las hectáreas consumidas por el fuego, sino sobre lo que hay detrás de llamas, es decir una política promovida por el presidente Jair Bolsonaro. Pero, también la respuesta de ex ministros brasileños que junto con ella que promoverán un Congreso Nacional para hacer frente a las decisiones y políticas adoptadas.

Entre el grupo de exministros se cuentan José Sarney Filho, ministro durante la presidencia de Fernando Henrique Cardoso y Michel Temer.

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Semana Sostenible: ¿Podría catalogarse como un retroceso en las políticas ambientales de Brasil lo que está sucediendo?

Marina Silva: Lo que estamos viviendo ahora es mucho más que un retroceso, es una especie de regresión. Es como si se quisiera volver a los inicios del siglo XX cuando no se tenía ninguna información sobre lo que estaba pasando en temas medioambientales, cuando no se tenían los acuerdos internacionales y compromisos que tenemos hoy, cuando no se tenía gobernanza ambiental en los estados nacionales y globales como la que ahora conocemos. 

Lo que está viviendo Brasil hoy es algo muy grave, porque ni en los gobiernos de la dictadura buscaron deliberadamente deconstruir cualquier agenda de protección ambiental. Todos los gobiernos tuvieron ministros de medioambiente, unos hicieron más otros menos, pero todos eran ambientalistas. Es la primera vez que se tiene un ministro antiambientalista y que entró para operar un desmonte de la política nacional ambiental de Brasil, las estructuras de control de medioambiente y en su lugar montar un licenciamiento ambiental, que ya está probado, está dando licencias ambientales casi que automáticamente en un plazo de “x” días, sin ver si tiene o no problemas, simplemente la licencia está dada y no importa si es grande o pequeño el proyecto. Es una insanidad eso. 

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S.S.: ¿Qué más ha pasado alrededor de la política ambiental en la que usted y otros ministros habían trabajado durante años?

M.S.: Lo que ha sucedido es un desmonte de las políticas de control de deforestación de la Amazonia. Cuando yo fui Ministra concebimos un plan que logró que la deforestación tuviera una de las mayores caídas ya conocidas, más de 83% durante más de una década. Sin embargo, a partir de 2012 la deforestación ha vuelto a crecer y ahora está fuera de control. 

El desmonte que está sucediendo es deliberado. Ellos, es decir el actual gobierno, acabaron con las secretarías de cambio climático; ellos pasaron el Servicio Forestal Brasileño, que era responsabilidad del Ministerio de Ambiente, al Ministerio de Agricultura; acabaron también con la Agencia Nacional del Agua. Han ido desmantelando todo lo que corresponde a fortalecimiento y protección de pueblos indígenas, ellos tienen un propósito que fue anunciado por el presidente de no aumentar ni un centímetro el territorio indígena y llevar a la extinción las unidades de conservación.

Nosotros habíamos creado un Fondo para la Amazonia y ahora se podría perder. Este Fondo fue concebido para promover el desarrollo sustentable, apoyar a las poblaciones locales y los proyectos con el sector productivo de forma sustentable y fortalecer asociaciones de fiscalización y control, y ahora quiere usar ese dinero para legalizar las áreas que fueron ocupadas ilegalmente, deforestadas ilegalmente. Por eso en una afrenta  Noruega y Alemania suspendieron los recursos porque no ven que el gobierno busque realmente los objetivos propuestos de forma internacional. 

S.S.: ¿Qué piensan hacer al respecto?

M.S.:  En este momento en Brasil tenemos una situación dramática, por esto un grupo de personas en las que estamos varios ex ministros de ambiente estamos promoviendo un Congreso Nacional que busca pedirle al gobierno que suspenda todas estas propuestas y proyectos y que haga una comisión especial donde esté el  INPE, comunidad científica, organizaciones de la sociedad civil, con los indígenas, con representantes del público, con especialistas para que se tengan políticas efectivas, porque lo que está sucediendo ahora no será fácil de reversar. Sobre todo porque habíamos logrado avances importantes frente a la deforestación. Entre 2003 y 2008 nos esforzamos y logramos que la deforestación cayera y  llega todo esto como un trasatlántico que se va abriendo paso a como dé lugar. Ellos ya en la campaña habían hablado de sus intenciones con un discurso de favorecer la agroindustria, la violencia y cuando asumió el poder comenzó a tomar medidas contra todo lo relacionado con la conservación de formas aterradoras. 

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S.S.: ¿ Qué piensan los gobernadores de los nueve estados que hacen parte de la Amazonia?, ¿Qué papel juegan?

M.S.: Estados como Manaos era uno de los que menos tenía problemas por la deforestación, la deforestación que está sucediendo en este momento es por áreas que están siendo ocupadas ilegalmente. En este momento los  gobernadores están muy preocupados porque ellos disponen de muy pocos mecanismos y recursos para hacer las labores de fiscalización. Ellos están tratando de mantener el Fondo que era el que le daba recurso y entre todos buscando más mecanismos de protección para el Amazonas. Lo que acontece es una locura. El gobierno Bolsonaro está  dejando 3 trillones al Fondo Perdido y está tomando préstamo de los BRICs de 2 trillones que tiene que pagar. Está despidiendo el monitoreo por satélite del INPE reconocido en todo el mundo, que tiene más de 30 años de un trabajo científico y técnico competente para por otro lado contratar una empresa privada para que haga un nuevo monitoreo de bosques.

S.S.: A penas van ocho meses del gobierno Bolsonaro, ¿qué le espera a Brasil?

M.S.: Lo que está pasando, puntualmente con los incendios es responsabilidad del gobierno, porque los incendios han sido estimulados, han sido incentivados con el discurso de gobierno. 

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En ocho meses están destruyendo un trabajo de décadas, de diferentes gobiernos, por eso es que hoy los ministros de medioambiente se unieron para intentar proteger un legado.  Y no solo está pasando con medioambiente, lo mismo está sucediendo con la educación, con la salud, con los derechos humanos y otros sectores.

Y todos los institutos y organizaciones que estamos tratando de hacer fiscalización y control estamos siendo atacados. 

S.S.: ¿La visión de Bolsonaro es desarrollista, pero no de un desarrollo sostenible?

M.S.: Él tiene una visión como de una persona de principios del siglo XX. Quiere que se haga explotación madera y expansión de la frontera agrícola. Legalizar lo que ha sido ocupado ilegalmente. Cuando él muestra esto en su discurso, pues genera una especulación y acaparamiento de tierra que sin duda se lee como que está siendo promovida por el gobierno. 

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Es lamentable que en la crisis ambiental global más grave tengamos gobiernos que están retrocediendo en relación a conquistas que ya estábamos alcanzando. Un sistema retrógrado que  se enfrenta con movimientos como el de Greta, que es una belleza, pero que también suscita una tristeza. Es el primer momento en la historia de la humanidad en la que los niños están siendo llamados a hacer frente al peligro y al desastre. Los niños se están poniendo para proteger a los adultos, cuando eran los adultos los que debían proteger a los niños y eso es una denuncia de que la porción de muertes está en actividad en el sistema económico, social y ambiental de la manera en que está. Porque cuando la porción de muerte entra en actividad amenazando la propia vida, es como si la  porción de vida se apropiara de los niños