Una nueva iniciativa de conservación ayudará a restaurar áreas intervenidas en el Santuario de Fauna y Flora Los Colorados, en búsqueda de frenar problemas de deforestación. 

Se trata de la firma de acuerdos de saneamiento predial establecidos entre Parques Nacionales Naturales de Colombia y representantes del asentamiento Cerrito 2. 

El proyecto, que cuenta con el apoyo de la Alcaldía de San Juan de Nepomuceno, Cardique, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) y la empresa ISA Intercolombia, contempló la firma de 33 acuerdos con igual número de familias que habitan en el lugar.

El logro de estos convenios es el resultado de un trabajo integral realizado por el equipo del área protegida, que responde a la estrategia de caracterización predial y al relacionamiento interinstitucional con las comunidades, buscando detener la deforestación y estableciendo acciones de recuperación ambiental con participación comunitaria.

Esta área protegida alberga un importante ecosistema de bosque seco tropical. Foto: PNN

Una vez firmados los acuerdos, comenzará la fase de implementación, en donde en más de 57 hectáreas se realizarán procesos de restauración, rehabilitación y recuperación, a partir del enriquecimiento del Bosque Seco Tropical y la promoción del ecoturismo como estrategia complementaria de conservación.

Durante la firma, Alfredo Rafael Púa Rodríguez, líder de la comunidad y beneficiario del acuerdo, destacó las bondades de estas iniciativas. En su concepto, estos acuerdos son buenos para la protección y conservación del Santuario. "Estamos en una zona donde interrumpimos los procesos naturales, desocupando la zona del área protegida, sembraremos árboles nativos para restaurar y hacer que el ecosistema sea favorable para nosotros y nuestros futuros nietos”, comentó. 

En total 33 familias que habitan en la región firmaron acuerdos con Parques Nacionales. Foto: PNN

Es de resaltar que, durante la declaratoria del Santuario de Flora y Fauna Los Colorados, quedaron incluidos dentro del área protegida varios predios y barrios que ya existían al momento de su creación, lo que trajo consigo la connotación especial y única de ser un área con una cabecera municipal en su borde (San Juan Nepomuceno), con la consiguiente carga de presiones humanas a su interior por uso, ocupación y tenencia.

Según Julio Ferrer, jefe del Santuario, la firma de los acuerdos es el resultado de una trabajo que han venido realizando y que se basa en dos componentes: primero, la concertación social, dado que es un acuerdo que beneficia tanto a la comunidad local como al Santuario y, segundo, una alianza público privada entre Parques Nacionales y las entidades anteriormente mencionadas que busca garantizar la integridad ecológica basada en saneamiento predial y la restauración de 57 hectáreas al interior del área protegida. 

Características del Santuario

Este Santuario lleva el nombre del cerro Los Colorados por la presencia de mono aullador colorado o rojo (Alouatta seniculus). En esta área protegida se encuentra un pequeño sistema montañoso, formado por rocas sedimentarias, con otras cimas como La Cañada, El Escondido, San José, El Yayal, La Gervedera y Tamarindo de Mico.

El mono aullador colorado es una de las especies características que habita en esta área protegida. Foto: Parques Nacionales.

Se trata de un espacio que contiene uno de los relictos de bosque seco mejor conservados de la región y refugio importante para los organismos de dicho hábitat, como algunas poblaciones de primates y mamíferos.

Adicionalmente, es estación de aprovisionamiento para las aves migratorias y es considerado como Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA), ya que tiene reportadas más de 280 especies de estos animales. Así el Santuario y alrededores son un destino ideal para la fotografía, observación de aves y para disfrutar la belleza natural y la cultura de la región.

Esta área protegida tiene una extensión de más de 1.000 hectáreas y los habitantes de la región han establecido una importante relación con el cerro Los Colorados, impregnado de creencias y prácticas culturales, por ejemplo, en el tratamiento que se da a las plantas medicinales.