"El hipopótamo, el hipopótamo", grita sorprendido un niño al observar pasar frente a su casa a este enorme animal. Los perros ladran incesantemente. Por las ventanas y puertas de las casas del corregimiento de Doradal, en el municipio de Puerto Triunfo, en el Magdalena Medio antioqueño, la gente sale a observar al imponente mamífero.  

Rápidamente el video de este ejemplar paseándose campante por las calles fue subido a Facebook y se volvió viral. Sin embargo, en esta región es común avistar hipopótamos en plena vía pública, debido a que este asentamiento queda muy cerca de la quebrada en donde habitan estos animales, originarios de África, que fueron introducidos al país por Pablo Escobar en los años 80 para que hicieran parte de su colección de especies exóticas en la Hacienda Nápoles. 

En la zona se estima que existen más de 50 hipopótamos que han intentado ser controlados por parte de la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare, Cornare, a partir de la instalación de cercas. Pero esta medida ha sido insuficiente, porque estos animales tumban las cercas y aparecen en las calles frecuentemente.  

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Pero este no es un fenómeno nuevo. Según informó Cornare, desde el 2015 se vienen registrando estas apariciones, debido a que cada año aumenta la población de este mamífero y su control se hace cada vez más complicado. De hecho, esa autoridad ambiental se encuentra en el proceso de implementación de un plan piloto a través del cual se cazarían temporalmente las hembras y se les suministraría un medicamento que frenaría su reproducción. 

Adicionalmente, la corporación viene adelantando un trabajo de sensibilización con los habitantes de esa región para que no se acerquen a estos animales, ya que pueden tornarse muy agresivos, a pesar de su tranquila apariencia. 

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De igual manera, Cornare está tratando de trasladar a zoológicos de varios países a algunos de estos animales, pero el proceso se ha tornado dispendioso por el exceso de trámites. 

Estos animales han cambiado las dinámicas propias de los ecosistemas de esa región y han terminado por desplazar de su hábitat natural a especies como manatíes, chigüiros y nutrias, debido a su gran tamaño y fuerza, pues son territoriales y agresivos. Al pasar la mayoría del tiempo en los lagos, terminan defecando sobre estos cuerpos de agua y la descomposición de ese estiércol provoca un exceso de nutrientes que genera la proliferación de plantas invasoras. Por otro lado, al no tener depredadores naturales, se reproducen más rápidamente que en África, razón por la cual pueden convertirse en una amenaza para la biodiversidad y la propia población civil que vive cerca.