Implementar impuestos al carbono en los países tropicales es una buena decisión cuando se trata de encontrar salidas tendientes a proteger el planeta. Esta herramienta podría generar miles de millones de dólares para fondos de conservación en países tropicales y reducir el uso de petróleo, gas y carbón, según lo establece un ensayo publicado en la revista científica Nature.

El documento indica que por este concepto se pueden generar anualmente más de 1.800 millones de dólares para proteger los bosques y frenar el cambio climático en 13 naciones, en momentos en que es poco probable que haya ayuda internacional o de otro tipo de fondos para la conservación de la biodiversidad en estas naciones.

"Estos países necesitan urgentemente una nueva forma de financiar soluciones naturales al cambio climático", señala el estudio en el que Colombia y Costa Rica son citados como casos de éxito en la adopción de este tipo de medidas, las cuales deberían ser replicadas por naciones con bosques abundantes, como una forma de hacerle frente a la falta de financiamiento global.

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La historia de Colombia en este campo inició en 2016, cuando en la reforma tributaria incluyó el impuesto al carbono, el cual se recauda de las empresas que producen o importan combustibles fósiles. En el país este gravamen, que es de 5 dólares por tonelada de carbono emitido, arrojó ingresos de 148 millones de dólares en 2017 y de 91 millones de dólares en 2018.

Estos recursos se dirigen al Fondo Colombia en Paz, del cual el 25% se usa para manejar la erosión costera, reducir y monitorear la deforestación, conservar las fuentes de agua, proteger los ecosistemas estratégicos y combatir el cambio climático, otro 5% para fortalecer el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

En este momento hay una serie de proyectos que están en fase de desarrollo y que esperan acceder al fondo para obtener recursos dirigidos a la conservación de áreas priorizadas como bosques de llanuras inundables, bosques nubosos montanos tropicales, bosques húmedos tropicales, sabanas tropicales y bosques andinos. También hay una iniciativa tendiente a mejorar el Sistema Colombiano de Información Ambiental (SIAC)

Costa Rica inició este recorrido en 1997, cuando empezó a recaudar un impuesto del 3,5 por ciento sobre los combustibles fósiles. Eso ahora genera 26,5 millones de pesos al año. El país centroamericano creó su propio fondo forestal y, por ejemplo, de 1997 a 2018, a través de este pagó a los propietarios de tierras en el 23,5 por ciento del país, quienes destinaron ese dinero a proyectos para proteger un millón de hectáreas de bosque maduro y 71.000 hectáreas bajo reforestación.

El fondo apoya la conservación de bosques maduros, la reforestación con especies nativas o exóticas y sistemas agroforestales que utilizan una combinación de árboles y cultivos o pastizales. Ha desembolsado 500 millones de xxxx a aproximadamente 18.000 personas, incluidas las que viven en 162.000 hectáreas de tierras indígenas.

En la década de los años 80, Costa Rica tenía las tasas de deforestación más altas del mundo; sin embargo, la cobertura forestal se duplicó entre 1986 y 2013, llegando al 53 por ciento. "Aunque las estimaciones siguen siendo inciertas, creemos que el impuesto a los combustibles fósiles, junto con una disminución en la rentabilidad del ganado y la expansión de las áreas protegidas y el ecoturismo, contribuyeron a esto", señala el ensayo. 

Ambos países han dirigido los fondos a programas que apoyan los esfuerzos de conservación del agua, la tierra y la biodiversidad que al mismo tiempo apoyan los medios de vida sociales y económicos de las comunidades locales, incluido el apoyo al proceso de paz en Colombia.

Freno a la deforestación

Uno de los temas relevantes que aborda la publicación es la necesidad de frenar la deforestación en los países tropicales, al considerar que es una forma de hacerle frente a las amenazas del cambio climático y la pérdida de biodiversidad. "La gran mayoría de las especies de la Tierra se encuentran en los trópicos; los bosques han absorbido gran parte del carbono agregado a la atmósfera por las actividades humanas. Salvaguardar estos bosques es fundamental para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas acordados internacionalmente"

El ensayo hace un llamado a los gobiernos, los bancos de desarrollo, los inversores financieros y las organizaciones no gubernamentales para que apoyen a los países que necesitan ayuda financiera y técnica para implementar esta política, y para garantizar que el dinero recaudado se utilice de manera eficiente y efectiva.

Grandes amenazas

La publicación, elaborada por Edward Barber, profesor de economía de la Universidad de Colorado State University; Ricardo Lozano, ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible; Carlos Manuel Rodríguez, ministro de Medio Ambiente y Energía de Costa Rica; y Sebastian Troëng, vicepresidente ejecutivo de Conservation International, concluye que casi una cuarta parte de las emisiones causadas por los humanos provienen de la producción agrícola, forestal, de fibra y ganadería.

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Se ha estimado que la deforestación tropical puede contribuir tanto a las emisiones como algunas naciones grandes. "Si las tendencias actuales continúan, para 2050 el mundo habrá perdido otra área de bosque tropical casi del tamaño de la India: 289 millones de hectáreas. Esto podría desperdiciar la mitad del presupuesto global de carbono restante para limitar el calentamiento a 1.5 ° C por encima de los niveles preindustriales", indica el ensayo.

Mientras tanto, más de las tres cuartas partes de las especies viven en los trópicos. Estos están bajo mayor amenaza de extinción que la vida en otros lugares, principalmente debido a la deforestación

Los retos no son menores y por eso el llamado a implementar este tipo de políticas que permitan obtener los recursos para proteger los diferentes ecosistemas, es enfático.