El calor excepcional y prolongado que se registra en Siberia ha llevado, por segundo año consecutivo, a la propagación de incendios devastadores en el Ártico, lo que según la Organización Metereológica Mundial (OMM) es una clara evidencia de los efectos generados por el cambio climático. 

"Algunas partes de Siberia han vuelto a superar los 30 grados centígrados, una temperatura más cálida que en muchas partes de Florida, en Estados Unidos", dijo la portavoz de este organismo multilateral, Claire Nullis, quien aseveró que esta Organización ha recibido informes sobre una rápida disminución de hielo marino a lo largo de la costa rusa.

Las temperaturas en Siberia se ubicaron 5°C por encima del promedio en los cinco primeros meses del año y en junio se incrementaron hasta 10°C frente al promedio. En la ciudad rusa de Verkhoyansk se registró una temperatura de 38°C el 20 de junio, mientras que las temperaturas en algunas partes de Siberia nuevamente alcanzaron los 30°C la semana pasada. 

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"Tal calor extremo hubiera sido casi imposible sin la influencia del cambio climático causado por el hombre, según el análisis de un equipo de climatólogos”, afirmó Nullis. El Ártico se está calentando más del doble de rápido que el promedio mundial, impactando a las poblaciones y ecosistemas locales, lo que tiene repercusiones globales.

Lo que sucede en el Ártico no se queda en el Ártico. Los polos influyen en el clima y las condiciones climáticas en las latitudes más bajas, donde viven cientos de millones de personas”, explicó la funcionaria, de acuerdo con información dada a conocer por ONU Noticias. 

Las temperaturas registradas en junio han sido las más altas casi en 20 años. Foto: Observatorio de la Tierra de la NASA

"Las imágenes de los incendios son dramáticas. El incendio forestal más activo actualmente está a menos de ocho kilómetros del océano Ártico. En su concepto, esto no debería estar sucediendo y resalta la necesidad de una acción climática urgente, así como un mayor compromiso con el Acuerdo de París", dijo.

Es tan preocupante la situación, que el pasado 22 de julio se registraron 188 puntos de incendios probables en Siberia. Las emisiones de carbono totales estimadas desde enero debido a los incendios son las más altas en el registro de datos de 18 años del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera Copérnico, que observa la actividad del fuego y la contaminación resultante para evaluar su impacto en la atmósfera.

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Los análisis de la Organización con base en la información científica que en las próximas semanas las llamas podrían incrementarse especialmente porque la temporada boreal de incendios forestales alcanza su punto máximo en julio y agosto generalmente, según una comunicación del Servicio de Monitoreo Mark Parrington.

Contaminación al alza por las llamas

Una de las mayores problemáticas generadas en los últimos días es la contaminación por las grandes emisiones de humo generado por las llamas. Estos contaminantes incluyen monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y partículas sólidas de aerosoles. De acuerdo con la OMM, los incendios forestales del Ártico emitieron el equivalente a 56 megatones de dióxido de carbono en junio pasado, en comparación con 53 megatones en junio de 2019. Los niveles de monóxido de carbono en el noreste de Siberia fueron anormalmente altos en la región de los incendios.

“Los incendios liberan carbono y además reducen durante años la capacidad de los bosques para capturarlo. Se trata de un círculo vicioso”, aseguró la experta.