Una vez más los incendios arrasan con áreas importantes en la Ciénaga Grande de Santa Marta. Este lunes a través de redes sociales se dieron a conocer imágenes sobre una nueva conflagración, que se suma a la registrada semana pasada, en la que se estima se consumieron al menos siete hectáreas de bosque seco.

Las llamas se han convertido en pan de cada día. En los últimos meses los incendios han sido frecuentes. Según César Lorduy, representante a la Cámara por el Atlántico, afirmó que detrás de la generación de estas conflagraciones están quienes tienen interés no solo en cambiar el uso del suelo para realizar actividades agrícolas, sino también los que quieren apropiarse de terrenos y los cazadores de fauna como tortugas o iguanas.

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Hace menos de un mes se registró otro incendio de grandes proporciones en el Vía Parque Isla de Salamanca, área protegida de la Ciénaga. En su momento las llamas consumieron un área importante de cobertura vegetal y provocaron el desplazamiento de diferentes especies de fauna que habitan en la zona, como caimanes, aves y zorros mangleros.  

Los incendios, que normalmente se observan desde Barranquilla, han generado grandes cortinas de humo que ponen en evidencia la realidad a la cual se enfrentan no solo los ecosistemas, sino las personas que habitan en las áreas cercanas y que están expuestas a problemas de salud por cuenta de la contaminación generada por las cenizas y el humo. 

Las alarmas se han prendido en Barranquilla en donde hay preocupación por los efectos generados en la calidad del aire, en momentos en que la emergencia ocasionada por el coronavirus impacta a un alto número de personas. Los habitantes de los pueblos palafíticos también se están viendo seriemente afectados por esta problemática. 

Atentado contra el medio ambiente

Para Lorduy, las conflagraciones que se registran dentro del área protegida Vía Parque Isla de Salamamca se convierten en un atentado contra un santuario de fauna y flora, contra un lugar Ramsar y una fábrica de oxígeno, así como un área de conservación de aves, a donde llegan cientos de estas, pues es un punto de llegada de muchas especies migratorias. Aunque, según Parques Nacionales, el incendio de la semana pasada no se dio en esta área, lo cierto es que sí es una zona apetecida para quienes tienen intereses diferentes a preservar estos ecosistemas. 

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A juicio del congresista, esta situación se presenta porque Parques Nacionales no cuenta con el número suficiente de guardaparques para proteger las más de 56.000 hectáreas que hacen parte del parque, como tampoco son suficientes los carabineros, ni los miembros de la Armada que también realizan trabajos de protección del área.  

Para la bióloga y maestra en ecología, Sandra Vilardy, quien tiene un gran conocimiento de la región, existe un espacio muy cerca al parque que está siendo utilizado para causar estas conflagraciones. Se trata de un área que se ha usado para expansión porturia, pero que se enfrenta a alta tensiones. "Falta claridad en torno a su transformación. Es una zona en la que debería haber un Plan de Manejo de Zona Amortiguadora, pero no lo tiene", manifestó la experta. 

Según dijo, hay mucha incertidumbre con el manejo de esa zona, pero allí los incendios son permanentes y estos está generando una gran afectación en la calidad del aire de los habitantes de Barranquilla.

Para Vilardy, esta es una zona de humedales que se han venido rellenando con el fin de desarrollar allí diferentes actividades económicas.