De acuerdo con datos preliminares que maneja la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, más de 18.000 hectáreas de bosques y cobertura boscosa se han visto afectadas por cuenta de los incendios que se han registrado en esta temporada seca  entre el 16 de diciembre y el 24 de febrero.

Si bien esta información está siendo verificada por las corporaciones autónomas regionales, lo cierto es que el impacto a los ecosistemas ha sido de grandes proporciones. Según la misma entidad, este lunes en el país se encuentran activos tres conflagraciones, ubicadas puntualmente en la vereda Puna Puna de Tame, en Arauca; otro en el municipio de Cereté en Córdoba y uno más en San Martín en el Meta. 

Incendian bosques para cazar iguanas

La conflagración, que se registra desde este domingo en Cereté se extendió al complejo cenagoso Corralito, dejando una afectación de por lo menos 30 hectáreas quemadas y decenas de animales muertos, además de los que debieron huir por el impacto de las llamas que causaron importantes afectaciones a los ecosistemas pero ya están controladas casi en su totalidad, según el director de Gestión del Riesgo en este municipio, Luis Aicardi.

Según Aicardi, el incendio habría sido provocado por personas interesadas en cazar de forma ilegal animales silvestres como las iguanas, cuyos huevos son comercializados en la temporada de Semana Santa. "Las personas que cometen estos delitos generan incendios para que el humo haga salir a diferentes especies de sus hábitats, para luego cazarlos y venderlos de forma ilegal", manifestó. 

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La Ciénaga de Corralito es un área protegida declarada como Distrito de Conservación de Suelos, mediante un acuerdo definido por el Consejo Directivo en octubre de 2016. Este complejo tiene un área de 1.264 hectáreas y las autoridades en este momento evalúan las afectaciones reales por cuenta de las llamas.  

Las hectáreas afectadas allí se suman a las consumidas este fin de semana en La Macarena, las del Parque Nacional Tinigua, Páramo de Sumapaz, Páramo de Pisba, Sierra Nevada de Santa Marta y Páramo del Almorzadero, entre otros ecosistemas que han sido escenario de conflagraciones de grandes magnitudes. 

Es de recordar que solo en el Páramo de Sumapaz, Parques Nacionales Naturales informó que fueron más de 2.000 hectáreas las afectadas, en La Macarena alrededor de 500 hectáreas fuera del parque y dentro de este alrededor de 300. En Pisba, la cifra tampoco fue menor. Más de 500 hectáreas quedaron convertidas en ceniza por cuenta de las llamas, mientras que en el Almorzadero, se estima que fueron más de 100 las hectáreas consumidas por el fuego. 

De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Metereología y Asuntos Ambientales (Ideam), en este momento hay en el territorio nacional un total de 277 municipios en algún nivel de alerta de se puedan presentar en sus territorios incendios de la cobertura vegetal, de los cuales 134 se encuentran en Alerta Roja. En la Orinoquia, particularmente, se encuentran en máxima alerta cuatro poblaciones del Meta (Fuente de Oro, Granada, La Macarena y San Martín), 2 municipios de Casanare y 1 de Arauca.

La temporada seca es una de las principales razones por las cuales se registra esta problemática, dice Daniel Useche, jefe de Alertas y Pronósticos del Ideam, quien advirtió que se espera que las lluvias que se han registrado en los últimos días en algunas regiones del país sean transitorias en sectores del centro y sur del país; mientras que continuará el tiempo seco, principalmente en la región Caribe, norte de Chocó y Antioquia y los santanderes. 

Preocupación ambiental

La preocupación que generan los incendios no es menor, dada la importancia que tienen estos ecosistemas para la preservación del equilibrio natural por las especies tanto de flora como de fauna que forman parte de los mismos. 

En el caso puntual de lo sucedido en el Meta, Julia Miranda, directora de Parques Nacionales, manifestó que "esa área de manejo especial de La Macarena, de la que hacen parte los parques Tinigua, Picachos y La Macarena, es una región altamente diversa, única en nuestro país, que genera una conectividad indispensable entre el Amazonas y la zona Andina. Ahí confluye toda la riqueza de biodiversidad del Orinoco, por eso es estratégica".

Por eso consideró tan importante que se mantenga la conductividad de esos bosques, pues son indispensables para regular el clima y el régimen de lluvias de la zona andina. "Es que esto no afecta solo lo local, lo que estamos perdiendo allí con todo lo deforestado y quemado afecta también de manera regional, nacional e incluso el clima del planeta", aseveró.

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Al respecto, el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, dijo que "allí donde estos criminales prendieron fuego queda una zona estratégica, pues confluyen los ecosistemas de la Amazonia, la Orinoquía y la zona Andina, en donde hay especies únicas de flora y fauna, que son riqueza de nuestro país y que hoy están amenazadas por estos delincuentes. En esta zona ellos ponen en riesgo especies como el loro real y el oso hormiguero, por mencionar algunas", sostuvo.

Esta área específica del país es considerada como un banco genético de la Tierra y por eso lo que ocurre allí puede estar atentando contra el equilibrio biológico del planeta y pone en peligro la existencia de especies de gran valor para mantener el equilibrio ecosistémico. 

Según el procurador delegado para Asuntos Ambientales y Agrarios, Diego Trujillo, el tema de los incendios es la última consecuencia en el problema de tierras que hay en el país. Este es el método perverso que se está utilizando por muchos intereses que se cruzan en el territorio en donde el objetivo es la degradación de ecosistemas que tienen una protección como parques nacionales o zonas de reserva y que luego de los incendios, dependiendo de la magnitud de los mismos, estas áreas pueden perder esa condición de territorio protegido.

Aquí se pueden presentar procesos de licenciamiento que muchas personas podrán aprovechar para una explotación distinta a la de protección de ecosistemas. 

Dijo que detrás de esta conflagraciones hay mafias que se quieren quedar con los territorios degradados y llegar a negociar en un proceso de licenciamiento legal o ilegal. "Ese manejo oscuro de la tierra que empieza con el acaparamiento de los territorios y sigue con la deforestación y luego con los incendios que causa esa tala de bosques, permite luego un uso de territorio distinto al de protección que tenía con anterioridad".

Descontrol del territorio

Los licenciamientos se pueden dar en minería, en explotación agropecuaria, y cultivos ilícitos. Es allí cuando aparece toda la ilegalidad e informalidad que reina hoy en día en las zonas rurales en donde la tierra es el botín de la guerra, debido a un descontrol del territorio rural colombiano es total.

Enfatizó en este tema y dijo que los alcaldes de los 986 municipios que administran la ruralidad son de categorías 5 y 6, que no tienen capacidad para controlar y vigilar su territorio. Por ejemplo, muchos de ellos no tienen Planes de Ordenamiento Territorial para determinar el uso del suelo.