Indignación mundial ha despertado la muerte de una pony conocida como Jenna. El pequeño mamífero, que fue atrozmente golpeado por un grupo de adolescentes al oeste de Dublín, Irlanda, no pudo ser curado por rescatistas. 

Tras una violenta golpiza, la pony, de color gris, fue encontrada por un habitante de esa ciudad, quien la observó entre los árboles en Adamstown, cerca del Gran Canal, intentando llegar a un lugar seguro y quejándose de dolor. Inmediatamente, el hombre se comunicó con la ONG My Lovely Horse Rescue, que envió al lugar a tres voluntarios para localizarla y brindarle atención médica, pero era muy tarde y estaba oscuro por lo que no pudieron hallar al malherido animal. 

Al siguiente día, dos voluntarios acompañados por la Policía pudieron hallar a la pony con la cabeza caída, “desgarrada” y su cuerpo en una “condición terrible”, según el medio Dublin Live. 

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Durante el primer examen físico que se le realizó, los veterinarios encontraron “bultos en todo su cuerpo” y su cara hinchada producto de los golpes que sufrió.

“No lo pensamos al principio, pero la habían golpeado mucho. Cuando regresamos a la camioneta, tuvimos al veterinario esperándola y él dijo que la habían golpeado demasiado, y que tenía un par de cortes. Además, que podría tener septicemia (enfermedad potencialmente fatal que se produce por una reacción del cuerpo ante una infección)”, sostuvo Martina Kenny, cofundadora de la ONG. 

Pese a que los veterinarios le suministraron analgésicos y antibióticos para sanar sus heridas, y que los voluntarios se turnaron para cuidarla durante las 24 horas del día. A la 1:00 de la madrugada, del 30 de junio, la pony comenzó a luchar para respirar.

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“Ella se recostó y descansó. Teníamos una cama de paja para que posara su cabeza, pero simplemente murió justo frente a nosotros. Tenía solo unos tres años y no debería haber muerto”, sostuvo Martina.

Tras conocerse la muerte de la pony, los ciudadanos se contactaron con la ONG para contar en qué condiciones la habían visto e informar que, al parecer, un grupo de adolescente de entre 14 y 15 años habrían sido los responsables del macabro hecho.

Martina Kenny pidió a los dueños responsabilizarse de los animales e hizo un llamado a las autoridades para dar con el paradero de los agresores e imputarles cargos. 

Por su parte, animalistas a nivel mundial han pedido que se llegue a las últimas consecuencias para dar con los responsables y que estos casos no se repitan.