Desde hace unos cinco años comenzó a ingresar al país el kiri, conocido científicamente como Palownia Tomentosa, un árbol chino que ha generado señales de alerta dada su facilidad para expandirse afectando los ecosistemas nativos.

La especie, que ya ha sido catalogada como “invasora” por países como Australia, Alemania, Brasil y Portugal, pero que además está incluida en la Base de Datos de Especies Invasoras de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En Colombia, aún no hace parte de esta categoría, pero tiene un alto potencial pa serlo, de acuerdo con los análisis técnicos realizados hasta el momento, por lo que está dando de qué hablar.

Esta semana, por solicitud de la Procuraduría General de la Nación, el Tribunal Administrativo de Boyacá le ordenó al Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), suspender temporalmente el ingreso al país de esta planta y monitorear su comercialización en el territorio nacional, además de erradicar la siembra, especialmente en el municipio de Nobsa, en Boyacá, en donde se ha venido propagando su cultivo. 

El organismo judicial instó a la Corporación Autónoma de Cundinamarca (CAR), a la Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá) y la Corporación Autónoma Regional de Chivor (Corpochivor), a detener la propagación de esta planta en todos los municipios de sus jurisdicciones, y demandó la implementación de medidas de control y vigilancia, para frenar cualquier actividad relacionada con la comercialización, manejo y uso de la misma.

El tribunal declaró que los ministerios de Agricultura y Desarrollo Rural, Ambiente y Desarrollo Sostenible, la CAR Cundinamarca, Corpoboyacá, la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), son responsables de vulnerar los derechos colectivos al ambiente sano, y al equilibrio ecológico de los habitantes de Nobsa y del ecosistema forestal.

El fallo de primera instancia acogió los argumentos de la Procuraduría que indican que estas entidades no cuentan con herramientas que les permitan conocer el impacto que genera la especie en el ecosistema, y adolecen de estrategias, estudios, evaluaciones o protocolos para su control.

Acciones regionales

Frente al tema, Corpoboyacá señala que no existen investigaciones científicas en el país que demuestren el potencial invasor de esta planta, pero que ha venido adelantando  acciones para informar sobre la presencia de la misma, sus posibles impactos negativos y prevenir su utilización como principio de precaución.

En septiembre del año pasado, les envió a los alcaldes de la jurisdicción una comunicación en la que se advertía sobre la presencia de la especie en el departamento, sus características biológicas, posibles amenazas e hizo un llamado preventivo para no realizar propagación de la misma. 

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También fectuó una visita a Nobsa con el fin de identificar las zonas donde se sembraron los individuos de kiri y verificar su estado. Allí encontró que mayoría de las plantas están sembradas en el sector las caleras, en donde se encontraron 1.000 plántulas, con un bajo nivel de supervivencia.

Foto ilustrativa tomada de www.minagricultura.gov.co

La entidad les solicitó a los 87 municipios información y fueron Nobsa y Miraflores los que reportaron la presencia de la especie. Según Corpoboyacá, para el caso de Miraflores, se encontró que las plantas están sembradas en la vereda Rusa, en donde fueron halladas 32 plantas, mientras en Nobsa hallaron que quedan menos del 10% de las 1.000 plantas sembradas por el municipio. 

Corpoboyacá indica que a pesar de que la información relacionada con la especie muestra el crecimiento rápido y alta tasa reproductiva, se evidenció que en los ecosistemas de la región no sucede lo mismo.

La autoridad ambiental aclara que no tiene la competencia, y no cuenta con la capacidad técnica ni administrativa para controlar el ingreso y para detener la siembra de este árbol y que solo podrá implementar medidas de control, en caso de que se informe sobre la presencia de la especie, principalmente notificando al ICA para que implemente las medidas de control y seguimiento de las actividades comerciales que cualquier entidad, empresa o particular realice con la especie 

Por ahora, Corpoboyacá dice que no es posible inferir si las mencionadas plantas generan algún tipo de afectación en Nobsa y Miraflores, dado que durante las visitas técnicas no se evidenció ningún efecto.

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Aún así, el Tribunal ordenó al municipio de Nobsa y a Corpoboyacá sembrar y distribuir en su jurisdicción mil árboles de especies forestales nativas, con el fin de compensar el efecto que dichas plantaciones puedan causar. 

La Procuraduría informó que la planta, originaria de China, se encuentra clasificada como una especie invasora que puede causar graves daños a los ecosistemas, porque reduce y amenaza la biodiversidad y las especies nativas.

¿Quién tiene la respuesta?

La polémica está abierta en torno a este tema, pues si bien esta es una situación puntual que se presenta en Boyacá, también hay otras regiones del país donde el árbol se ha sembrado por parte de empresas y particulares, que en muchos casos cuentan con los  registros fitosanitarios del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), entidad que prohibió la importación de estas plantas en octubre del año pasado. La restricción se mantendrá mientras el Minambiente, la Anla y las CAR, adelanten estudios que permitan obtener información técnica y fitosanitaria, sobre el comportamiento de esta especie en nuestro ecosistema local.

Lo que sí es claro es que en el país se requiere la licencia ambiental para plantar o comercializar las semillas de esta especie, la cual debe ser otorgada por la Anla, que adelanta las investigaciones correspondientes para quienes ya tienen este tipo de plantaciones.

Un informe del Instituto Humboldt indica que se trata de una planta capaz de prosperar espontáneamente en ambientes disturbados, y tolera muy bien los disturbios humanos del ambiente y aunque en Colombia no está incluida en la lista de plantas invasoras, lo cierto es que existe el temor de que estos cultivos se sigan expandiendo.

Carolina Castellanos, investigadora adjunta del Programa de Ciencias de la Biodiversidad del Instituto Humboldt, manifiesta que se trata de una especie de rápido crecimiento, que produce mucha semilla, la cual puede expandirse fuera de los cultivos y salirse de control; sin embargo, aclara que dado que apenas se están realizando las primeras plantaciones se hace necesario hacer un seguimiento al comportamiento de las mismas con el fin de determinar cuáles son sus verdaderos efectos en los ecosistemas nativos.

"Por ahora se trata de una especie introducida, no invasora. Se requiere hacerle visitas a las plantaciones para determinar cuál ha sido su comportamiento en el país, pues no en todos los lugares su desempeño productivo es el mismo", concluye Castellanos, para quién aún tampoco hay claridad si las personas o empresas que invirtieron para montar este tipo de proyectos han obtenido los resultados y la rentabilidad esperados.