La ciudad de Ramsar, en Irán fue el escenario en el que se firmó, en 1971, el tratado intergubernamental para la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos. También fue un 2 de febrero y se conoce como la Convención Ramsar. Sin embargo, la fecha se empezó a conmemorar casi tres décadas después. Hoy, la temática propuesta es "Humedales y Cambio Climático"

Germán Andrade es profesor de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes. Foto: Archivo Semana

Colombia hace parte de la Convención y se comprometió a conservar, preservar, cuidar y mantener los humedales, que representan más de 30 millones de hectáreas del territorio continental del país. Aunque muchas cosas han avanzado, también existen varias oportunidades de mejora. Semana Sostenible consultó a Germán Andrade, profesor de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes y del Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para hacer un corte de cuentas de lo que llevamos y de lo que aún falta por hacer.

Semana Sostenible: ¿Cuál es el estado actual de los humedales en Colombia?

Germán Andrade: Colombia, en 2015 hizo uno de los estudios de humedales que ha sido reconocido como el mejor a nivel internacional. Ese estudio se llama Colombia Anfibia, un país de humedales. Fue hecho por el Ministerio de Hacienda, el Fondo de Adaptación y el Instituto Humboldt. Nos da el panorama general de los humedales del país.

Colombia es un país de humedales, no se trata de un conjunto de sitios que podemos mirar por separado. Es una porción muy importante del territorio. El 26% de éste, que son más de 30 millones de hectáreas pueden considerarse humedales, eso es lo que nos muestra el estudio Colombia Anfibia.

Complejos de humedales es entonces la forma de mirar estos ecosistemas del país. A nivel local las Corporaciones Autónomas Regionales y las Ong han venido reconociendo los sitios de humedal. Entonces, son dos escalas: mirar la extensión en el territorio y poner un puntico en cada mapa diciendo los sitios de humedales.

El inventario de sitios de humedales está muy incompleto. Solamente se ha desarrollado totalmente para Bogotá, el departamento de Risaralda y en otros departamentos aumenta rápidamente. En conclusión, Colombia tiene mucho conocimiento de los humedales a nivel geográfico general y un conocimiento que crece día a día a nivel del reconocimiento puntual de los sitios de humedal en los territorios.

S.S.: ¿En el país solo se protegen los humedales que hacen parte de la Convención Ramsar o se está propendiendo por la conservación de todos estos ecosistemas?

G.A.: Colombia suscribió voluntariamente la Convención Ramsar. Esta tiene dos dimensiones, uno proteger de forma especial aquellos que se inscriben en la lista de humedales de importancia internacional, es lo que llamamos los sitios Ramsar. En esos lugares, el país se compromete de forma especial a cuidar los humedales. Su conservación no excluya todos los usos, sino es un cuidado especial que se pone a los ojos de la comunidad internacional. En esos sitios deben manejar de forma muy específica los valores naturales y culturales, y en especial aquellos que llevan a que el humedal pueda ser elegido como sitio de importancia internacional.

En algunos casos son especies endémicas o en peligro de extinción, sitios para la migración de aves o peces, entre otros. Los criterios son variados y basta con que un criterio se cumpla para que el humedal pueda ser inscrito en la lista de importancia internacional. Los humedales Ramsar se pueden conservar a través de diferentes instrumentos, uno de ellos es que sean declarados en áreas protegidas, previamente establecidas. .

Con la Convención Ramsar, el país se compromete también a manejar de una forma adecuada todos sus humedales. Por eso, la Convención pide que haga un inventario. Es muy importante anotar que, el compromiso de manejo es con todos los humedales, pero por su puesto de una manera apropiada al contexto local, a las necesidades del país, a las necesidades de las poblaciones, a los planes de desarrollo, etc.

S.S.: Con la pérdida o degradación de un humedal, ¿qué riqueza biológica y ecológica perdemos?

G.A.: Los humedales ofrecen a la sociedad innumerables bienes y beneficios que se derivan de la naturaleza y de la producción conjunta entre la sociedad humana y el entorno natural, sobresale en ellos la biodiversidad, la vida silvestre en los territorios del agua, que en Colombia es gigantesca. Son aves, son peces, son mamíferos, entre otros. Entonces un primer compromiso es con la biodiversidad.

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Hay compromisos con mantener el funcionamiento de los humedales porque su adecuado mantenimiento propicia un servicio que es de regulación del ciclo del agua. Eso fue lo que vimos en el año 2015 con el estudio Colombia Anfibia, y es que gran cantidad del territorio, una porción enorme está pasado por agua, de forma permanente o temporal. Entonces, los humedales son muy importantes para la regulación del ciclo del clima y del recurso hídrico en el territorio. Fundamentales en escenarios de cambio climático. Los humedales también son muy importantes para sostener el presente y el futuro de las culturas de la vida humana anfibia. Son los pescadores, son los cazadores, son los recolectores son la gente que vive dentro de los complejos de humedales y que de una forma adecuada podrían continuar su vida y mejorar su niveles de bienestar.

S.S.: ¿Nos faltan más políticas públicas alrededor de los humedales o lo que necesitamos es poner en práctica las normas existentes?

G.A.: Colombia, entre otras,  tiene una política nacional  de humedales continentales. Es decir, para aquellos como las ciénagas, los ríos, los pantanos, entre otros. Esa política, en parte, se ha quedado en el papel, ahí se plantearon muy buenas intenciones y se iniciaron muy buenos procesos, pero después en la reglamentación se decidió que el Ministerio de Medioambiente debería atender sitios priorizados, es decir, los más importantes, y ahí se ha hecho mucho. Se han definido humedales Ramsar y se han declarado categorías de áreas protegidas en humedales extremadamente importantes para Colombia. Pero, la política en general se quedó atrás. Es necesario volver a revisarla en un marco más amplio que no sea solo la voluntad de conservarlos sino que es la adaptación al cambio climático y las propuestas actuales de los planes de desarrollo, y los procesos que se están dando en ellos.

Necesitamos una nueva política de humedales interiores de Colombia que sea una política de desarrollo y de adaptación basada en el mantenimiento y la recuperación de esos ecosistemas.

S.S.: En los últimos veinte años, ¿cuál es su percepción frente a lo que ha pasado con los humedales en el país. Hemos mejorado o empeorado?

G.A.: El panorama de los últimos 20 años para mí no es muy halagüeño. Iniciamos bien, tarde pero bien, grandes realizaciones que se continúan haciendo, pero como decía nos quedamos rezagados. En los últimos 20 años hemos visto que la política de humedales no se está aplicando en los sectores que los transforman. Hay que hacer una negociación con esos sectores que son la agricultura, el transporte fluvial, la construcción de puertos, la misma minería, la urbanización son temas que afectan los humedales, y no se trata de que se detengan necesariamente, sino de que haya una adecuación de esos proceso de desarrollo con una política que está muy bien inspirada en la Convención Ramsar, y que podría llevar a equilibrios nuevos, a balances aceptados por la sociedad, a mejoramiento de territorios donde los humedales están en procesos de degradación.

Un tema central en la política de humedales y en la Convención Ramsar es la participación ciudadana. En eso nos hemos quedado atrás. A nivel local hay muchos procesos, a nivel nacional nosotros teníamos el comité nacional de humedales, y este gobierno en su inicio prometió, dijo que sí, y el gobierno pasado también, que iba a volver a convocar un comité nacional de humedales, una instancia donde quienes saben y están interesados pueden apoyar al gobierno nacional.  No es una instancia obligatoria en sus resoluciones es un comité asesor, que es muy sano porque permite dirimir diferencias, crear confianza y legitimidad. Pero, seguimos esperando. El comité nacional de humedales podría reunirse a propósito del próximo día de humedales. Sería un gran gesto para el país.

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A nivel local se viene transformado de una forma inadecuada la política distrital de humedales de Bogotá, y en ese sentido el día de humedales sería una oportunidad para recuperar lo perdido. Es mucho lo que tenemos que recuperar y muchas las oportunidades.