Hoy se celebra el Día Internacional de la Vaquita Marina, mamífero marino que se encuentra en peligro crítico de extinción y del cual no hay más de 22 ejemplares en el mundo, según el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (Cirva). 

La vaquita marina (Phocoena sinus) es una especie endémica de las aguas poco profundas del Mar de Cortés, en la costa noroeste de México y es la más pequeña de la familia de los cetáceos que incluye ballenas, delfines y marsopas. Este mamífero de color grisáceo, con rasgos delicados y marcas oscuras alrededor de los ojos y la boca, se alimenta de peces pequeños, camarones, calamares y pulpos.

La vaquita fue conocida por la ciencia en 1958, pero su población nunca ha sido abundante. Sus números han disminuido en más de 90 por ciento en las últimas dos décadas, en gran parte debido a la pesca ilegal de otra especie en peligro de extinción que comparte su hábitat: la totoaba, muy apreciada en mercados como el chino.

En 1986, solo 28 años después de su descubrimiento, la especie alcanzó el estado de Vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y se actualizó rápidamente a En Peligro Crítico, en 1996. A pesar de los esfuerzos de conservación, el estado de la Lista Roja de la UICN de la vaquita sigue siendo el mismo hasta ahora, mientras que su población continúa disminuyendo a un ritmo alarmante.

Le recomendaciones: S.O.S por estas cinco especies que están en grave riesgo de extinción

De acuerdo con la misma UICN, el principal impulsor de la realidad de este mamífero marino es la captura accidental de la marsopa en las redes utilizadas en la pesca de camarones. Una vez atrapado en las redes, el pequeño animal no puede salir a la superficie para respirar y muere por asfixia. En 1997 la población de vaquitas se estimó en alrededor de 567 individuos. En 2005, este número se redujo a 200. Ahora se estima que solo quedan 22.

Una de las principales causas de la muerte de las vaquitas marinas es que quedan atrapadas en las redes de pesca. Foto de WWF, vía DW

Por esta razón, el Programa para el Medio Ambiente de la ONU (PMUMA) hizo un llamado a realizar esfuerzos urgentes de conservación para evitar llegar al punto de no retorno, lo que haría imposible la supervivencia de la especie.

Planes de conservación

La vaquita marina forma parte de la campaña Feroz por la vida, del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la cual inició en mayo de 2016 y pretende movilizar a millones de personas para que se comprometan contra el comercio ilegal de especies silvestres.

Si bien en torno a este pequeño animal el optimismo puede ser escaso, haber observado tres crías de vaquita en octubre de 2019 en el Alto Golfo de California, en México, fue alentador y se convirtió en un rayo de esperanza en la lucha por salvar a este mamífero. 

El informe de 2020 del comité científico de la Comisión Ballenera Internacional indica que la conservación de la vaquita es posible si "existe un esfuerzo riguroso y concertado de aplicación de la ley para evitar la pesca ilegal y el uso de redes de enmalle en todo el rango de la vaquita".

"Hemos estado siguiendo el progreso de conservación de la vaquita, que depende de la aplicación de las prácticas de pesca ilegal en el área de México en la que habita", dijo la representante del PNUMA en México, Dolores Barrientos.

Son varias las iniciativas que se adelantan en torno a la conservación de la vaquitaEl gobierno mexicano, además de crear el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (Cirva), prohibió el uso de redes de enmalle en 2017, así como la pesca nocturna y exigió que los barcos que operan en la zona protegida pasen por puntos de entrada y salida monitoreados.

Según la UICN, es extremadamente difícil recopilar datos biológicos y de comportamiento en esta marsopa debido a su naturaleza tímida. Se cree que la vaquita vive hasta los 21 años y se vuelve sexualmente madura alrededor de los 5 años. El período de gestación dura de 10 a 11 meses y cada hembra solo dará a luz una cría cada 2 años. Esta baja tasa de reproducción y la distribución geográfica limitada de la especie la hacen altamente vulnerable a las perturbaciones humanas.