Colombia ha ganado liderazgo en la lucha contra el mercurio, a pesar de que hay comunidades, principalmente indígenas, que aún son muy afectadas por este metal. 

La ratificación del Convenio de Minamata en agosto pasado, impulsó al país a convertirse en protagonista de este tema, lo que le permitirá ejercer la vicepresidencia de la Cuarta Conferencia de las Partes del Convenio sobre el Mercurio, que se realizará en 2021, en Bali,  Indonesia.

El evento, que reunirá alrededor de 1.000 delegados de 115 países Parte y otros no Parte, al igual que organizaciones que trabajan por la salud y el medio ambiente afectado por este químico; es uno de los más relevantes en la búsqueda de estrategias que permitan la eliminación de este material; altamente nocivo para la salud humana, la de los ecosistemas y las especies.

El gobierno se ha propuesto reducir, controlar y eliminar el uso de mercurio, tanto en la minería como en la industria y la ratificación del acuerdo le permitirá contar con el apoyo internacional para controlar su comercio externo, ya que son otros países los que lo producen y comercializan. El país viene trabajando en la búsqueda de salidas en torno a este tema desde el 2009.

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El Ministerio de Ambiente y Desarrrollo Sostenible ha gestionado recursos internacionales del Fondo Mundial para el Medio Ambiente, a través del proyecto “Gestión Integrada del Mercurio en el sector de minería artesanal y de pequeña escala en Colombia”, con un aporte de 6 millones de dólares en los últimos 5 años. 

El proyecto es que en el año 2023 Colombia sea un país libre de este material. Esto le permitirá dejar de emitir unas 183 toneladas de mercurio que por vertimientos en aguas y suelo se encuentran en los departamentos de Antioquia, Chocó, Cauca y Bolívar, de acuerdo con información del Ministerio de Ambiente. 

Según datos de esta misma cartera, cerca del 55 por ciento del mercurio usado en el territorio nacional se destina a la minería de oro, a la extracción ilícita de minerales y a la producción de algunos elementos industriales.

Uno de los propósitos del gobierno es debilitar el mercado de la minería ilegal que se abastece de mercurio y que de manera indiscriminada realiza vertimientos en cuencas hidrográficas.

Las comunidades indígenas de varias regiones del país, entre ellas la Amazonia, son las más afectadas por esta problemática y por ello recientemente algunas de ellas decidieron presentar una acción de tutela contra el Estado, al considerar que por acción u omisión, ha permitido la explotación de oro y posterior vertimiento de mercurio poniendo en riesgo a más de 30 pueblos indígenas, su pervivencia física y cultural, así como la integridad del ecosistema amazónico.

En un artículo publicado por Mongabay Latam se indica que los ríos que rodean el Parque Nacional Río Puré, donde habitan los indígenas en aislamiento, están completamente contaminados con mercurio. 

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Según Robinson López, coordinador de Derechos Humanos de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (Opiac), los indígenas uitotos, son de los más afectados por esta problemática, al punto que se están muriendo lentamente. 

Decisiones en torno a la industria

En lo que hace referencia a la industria, la apuesta es prohibir la fabricación, importación y exportación de productos que contengan mercurio como bombillas, termómetros, tensiómetros, barómetros y pilas, entre otros.

Según la Organización Mundial de la Salud, el mercurio es un elemento de gran toxicidad para la salud humana, pues tiene la capacidad de afectar el sistema nervioso central, el aparato digestivo, los pulmones y hasta los riñones.

Estas son razones de peso para que se empiecen a adoptar las medidas tendientes a eliminar su uso y prohibir su explotación con el fin de proteger la salud de las personas y también minimizar sus impactos en los ecosistemas naturales.

¿Qué es el Convenio de Minamata?

Es un acuerdo que busca regular las emisiones y liberaciones de mercurio en el mundo y enfrentar sus amenazas. Se trata de un instrumento que permite aprovechar la experiencia, capacitación, tecnología, recursos humanos, financieros y técnicos internacionales que son necesarios para hacer frente a la amenaza global de este metal.

Uno de los logros obtenidos en la región ha sido la creación del Observatorio de Mercurio, entre países de la Comunidad Andina, con el fin de intercambiar información en torno a producción, importación, exportación, comercio, transporte y uso de mercurio, así como el fortalecimiento de las políticas nacionales de control de esta sustancia en la minería ilegal.