Restan 12 días para que Luis Gilberto Murillo deje su cargo como ministro del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. Luego de haber permanecido por tres años al mando de esa cartera, este chocoano, de 51 años, asegura sentirse satisfecho por la labor adelantada.

"Nos vamos tranquilos porque cumplimos con el deber. Se le cumplió al país en las metas que nos trazamos", recalcó el funcionario. Sin embargo, el oriundo del municipio de Medio San Juan es consciente que todavía quedan muchas tareas por hacer. La deforestación, la minería ilegal y el manejo de residuos sólidos siguen siendo asuntos pendientes.

"Hubiésemos querido siempre hacer más, pero se avanzó mucho", apuntó.

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De vuelta a Bogotá, tras la entrega de un sistema de monitoreo para la prevención de desastres en Quibdó, Murillo habló con Semana durante el vuelo, sobre el balance del gobierno Santos en materia ambiental.

Acompañado por Julia Miranda Londoño, directora de Parques Nacionales Naturales de Colombia, reconoció, entre otras cosas, que la no aprobación de una ley para combatir más eficazmente la extracción ilícita de minerales fue una de sus grandes frustaciones.

¿De dónde surgió esa iniciativa?

Luis Gilberto Murillo: Un grupo integrado por las instituciones que hacen parte del Sistema Nacional Ambiental, así como por la Fiscalía y el Ministerio de Minas trabajó durante casi dos años en un proyecto de ley para poderle dar más herramientas a las instituciones con el fin de combatir más efectivamente la extracción ilícita de minerales.

¿Cuándo se presentó?

LGM: Esa iniciativa se presentó en octubre de 2016 ante la comisión primera, debido a que había modificaciones constitucionales en el tema penal que debían adelantarse. Se dio el primer debate, pero nunca hizo su curso en la plenaria del Senado para seguir luego la discusión en la Cámara de Representantes.

¿Cree que hubo intereses?

LGM:  No sabemos, pero normalmente siempre hubo mucho cabildeo en los proyectos. Imagínese que en el tema de páramos, por ejemplo, tuvimos mucho cabildeo para evitar que no avanzará la ley y, de esta manera, se evitara la prohibición de la minería en algunas zonas. Me imagino que esto también pudo haber sucedido en este caso. Siempre será lamentable que el Congreso haya dejado morir este proyecto luego de dos años de gestión.

El Ministro de Ambiente asegura que la no aprobación de la ley contra la extracción ilícita de minerales por parte del Congreso fue un duro golpe a la conservación del medio ambiente. Archivo/Semana.com

¿En qué consistía ese proyecto de ley?

LGM:  Esa ley tenía varios elementos, incluyendo los de orden penal, ya que le daba más herramientas a la Fiscalía, pues el delito se calificaba tanto por la extracción ilegal del mineral en el entable, como por la comercialización del material extraído, corvirtiendo en ilícita toda la cadena. En orden de ideas era tipificada la conducta como lavado de activos y concierto para delinquir, lo cual automáticamente elevaba las penas y le daba más elementos jurídicos a la Fiscalía para poder investigar y actuar.

¿Qué más traía esta propuesta?

LGM:  Tambien tenía un elemento muy importante que facilitaba la formalización y legalización de los mineros artesanales, a partir de una clasificación que le facilitaba al Ministerio de Minas avanzar en ese proceso, mientras que al Ministerio de Ambiente le permitía definir unas guías ambientales flexibles para los que quisieran jugar a la legalidad.

¿Y al sector jurídico que le ofrecía?

LGM: Le otorgaba herramientas más solidas al Ministerio de Defensa para llevar a cabo los procesos de destrucción de maquinaria e intervención. Daba una base legal aún más fuerte. Adicionalmente, fortalecía a las autoridades ambientales porque la carga de la prueba para demostrar las afectaciones ya no estaba de lado del investigador, sino que el solo hecho de no contar con el permiso ya tipificaba el proceso como extracción ilícita. También permitía a las CAR efectuar el decomiso de la maquinaria o el remate de la misma para que, con esos recursos, se iniciara la restauración. Incluso esas máquinas se podrían haber llegado a utilizar por las comunidades para la recuperación de las áreas intervenidas.

¿Qué consecuencias trajo consigo su no aprobación?

LGM:  Yo sostengo que por cada día que no se aprobó este proyecto de ley nostros nos expusimos a que se vertieran al ambiente entre un cuarto y media tolenada de mercurio, pero también a la deforestación de 40 hectáreas. Sin embargo, a pesar de toda la gestión hizo el Gobierno para que saliera este proyecto, infortunadamente el Congreso no avanzó más allá del primer debate y eso tiene unos enormes costos para el país en materia ambiental, para salud y a nivel institucional porque no se tienen las herramientas. Esa es una gran realidad.

La deforestación nacional bruta llegó a las 220 mil hectáreas en el útimo año, según un informe presentado por el Ideam. Frenar ese problema es uno de los retos del próximo Gobierno. Foto: Archivo/Semana.com

En lo referente a la deforestación, ¿En qué se avanzó?

LGM: Quedamos con toda una institucionalidad en este aspecto. Hay una política que se refleja en la estrategia integral del control de la deforestación de bosques que es muy buena. Igualmente se deja una comisión intersectorial de control de la deforestación, la cual es presidida por el Ministerio de Ambiente y la Alta Consejería para el Posconflicto, pero además está el Ministerio de Minas, Transporte y Agricultura, así como el Ideam y Parques Nacionales Naturales, lo que quiere decir que allí hay un gran esquema, pues además existe una subcomisión de seguridad presidida por el Ministerio de Defensa y la Fiscalía donde se asumen todos los casos para el control de la deforestación.

¿Con qué panorama quedamos en este tema en el país?

LGM:  En el Pacífico avanzamos ya que la deforestación disminuyó en un 54 por ciento, mientras que en el Caribe se redujo en un 36% de todo el bosque seco y en la región andina en un 20 por ciento. Entre tanto, en la Orinoquía la deforestación se mantuvo, pero en la Amazonía se nos duplicó y ese es el gran desafío que nos llevó a jalar la deforestación bruta a 219 mil hectáreas.

¿Por qué ocurre eso?

LGM:  Detrás de esto hay bandas criminales, grupos delincuenciales y redes del narcotráfico que están especulando con la tierra en esa zona (Amazonía). Información que tenemos de mucha gente de las comunidades, es que los grupos desertores o las disidencias de las Farc, sobre todo de alías ‘Gentil Duarte‘, están moviendo familias a zonas de parque, instalándolas allí a partir de la deforestación. Eso es de mucha preocupación y es uno de los grandes retos que tendrá que afrontar en el próximo Gobierno.

Mientras que en el 2010 fueron restauradas 14 mil hectáreas forestales, en 2017 la cifra llegó a las 121 mil hectáreas. Foto: Archivo/Semana.com

En restauración forestal, ¿cómo les fue?

LGM:  La buena noticia es que ha aumentado la restauración, pasamos de 14 mil hectáreas en el 2010 a 121 mil en 2017 y eso mantiene un poco la deforestación neta hacia a la baja, pero seguimos con el desafío en esa zona del país.

En cuánto minería ilegal, ¿cuál es su balance?

LGM:  En el noroccidente del país ha disminuido gracias a que se tomaron medidas. Por ejemplo, en el río Quito, en Chocó, nosotros prohibimos toda la minería aún teniendo licencia. Entre tanto, la Anla está revisando qué empresas o personas tienen o no licencia. Por su parte, la fuerza pública ha reaccionado, tras haber adelantado casi 600 operativos y más de 100 capturas; eso ha permitido que la minería haya disminuido en el Pacífico y que no creciera en Antioquia. Además, ya el país aprendió un poco más a combatir la extracción ilícita de minerales, aunque nos faltan herramientas adicionales como una ley más severa para atacarla.

¿Qué pasó con los páramos?

LGM:  En este aspecto avanzamos mucho porque dejamos todos los parámos con alguna figura de protección. Algunos de estos ecosistemas ya estaban protegidos porque coincidían con Parques Nacionales Naturales, pero otros no y lo que hicimos fue hacer homogenea esta categoría y generar mucha conciencia al país sobre la importancia de los páramos como las fábricas de agua. Así las cosas, pasamos de cero páramos a tenerlos todos con está nueva figura que se complementa con esquemas como el pago por servicios ambientales y los ingresos basados en negocios verdes. Creo que ahí hay realmente hubo un avance importante.

¿Y la ley?

LGM:  Adicionalmente logramos que se aprobara la ley nacional de páramos, la cual permitirá otorgar más recursos para proteger los páramos. Parques Nacionales va a recibir más presupuesto, al igual que las coporaciones autónomas regionales (CAR). Es una buena normatividad lo que quiere decir que se deja el ciclo completo. Sin embargo, las corporaciones autónomas están un poco inquietas porque se decía que se les iba a reducir el monto para poder cuidar está clase de ecosistemas.

La delimitación y la protección de los páramos se constituyó en el principal logro del Ministerio de Ambiente durante este Gobierno. Foto: Archivo/Semana.com 

¿Qué decir sobre eso?

LGM:  Yo creo que no se reduce, al contrario, las corporaciones van a recibir mucho más recursos. Mire que nosotros con un solo instrumento, que fue el aumento de la tasa por uso del agua, la cual pasó de 1,89 a 11 pesos por metro cúbico, logramos que estas autoridades ambientales pasaran de recibir 1.7 billones de pesos a percibir 4.7 billones de pesos al año. Es infundado ese concepto, pues no sé está centralizado. En la reglamentación se va a dejar muy claro que no se le tocarán los recursos a las corporaciones, pero sí es necesario hacer una distribución más equitativa del presupuesto.

¿A qué se refiere con una mejor distribución?

LGM:  Lo que hemos dicho es que tienen que distribuirse mejor los recursos. Por ejemplo de los rubros percibidos por la transferencia de energía, planteamos que se debe sacar un porcentaje adecuado para proteger los páramos. Además, parte de esos dineros tienen que manejarse a través de una cuenta especial del Fonan (Foro Nacional de Alimentación y Nutrición). Adicionalmente se deben fortalecer financieramente otras instituciones que también tienen responsabilidad en el páramo como Parques Nacionales Naturales. Es un simple planteamiento de justicia en la aplicación de los recursos.

¿Qué concepto le merecen las consultas mineras que están en boga?

LGM:  Me parece que hay que organizarlas y reglamentarlas para que realmente las comunidades y las entidades territoriales puedan tener un papel determinante y en ese proceso puedan expresar su posición y sean realmente tenidos en cuenta. Creo que es inviable que el país tome una decisión desde el centro, así sean recursos del subsuelo, pero también es inviable que se tome solo en contexto a un municipio, ya que son decisiones de carácter nacional. Esa reglamentación que tendrá que expedirse.

¿Frente al tráfico de fauna silvestre se lograron avances?

LGM:  La Policía hizo un gran trabajo junto a las demás autoridades ambientales regionales, además la Interpol y la Fiscalía han estado muy atentas. En este tema nos enfrentamos a un aspecto cultural que se ha venido combatiendo, aunque la gente todavía no entiende que no se puede llevar a sus casas a los animales silvestres. Pero también existe un fenómeno de redes ilegales de carácter trasnacional de especies, sobre todo exóticas que se está atacando. Sin embargo, creo que el país hoy responde mejor a ese tipo de desafíos, pero aún nos falta y ese es un reto global.

El tráfico de fauna silvestre sigue siendo un tema al que el Gobierno nacional debe prestar mayor atención. Hay redes ilegales de carácter trasnacional. Archivo/Semana.com

¿Hace falta fortalecer la lucha contra los delitos ambientales?

LGM:  Obviamente nos falta. El país necesita fortalecer mucho más la lucha contra los delitos ambientales, aunque han avanzando en este ítem la Fiscalía, la Policía y la Interpol. De todas maneras esto hace parte de esos nuevos desafíos para el cual tiene que seguir preparándose. Hemos hecho mucho, pero no es suficiente.

¿Qué retos le quedan a este nuevo Gobierno desde su cartera?

LGM:  Yo creo que garantizar que se consoliden los logros obtenidos en estos ocho años en áreas protegidas y páramos, además avanzar más en la categorización de los humedales Ramsar, así como en productos postconsumo, porque se logró mucho, pero hay que inyectarle más plata.

¿Qué otro desafío queda?

LGM:  Atacar la deforestación es el más urgente y para eso se necesita no solo la ley contra la minería ilegal, sino además atacar el acaparameinto de tierras. para tal fin se requiere mucha presencia y control territorial, investigación y judivialización.

¿En cuanto a recursos hídrico que quedó por efectuarse?

LGM:  Hay que fortalecer la gestión sostenible de las ciudades tanto grandes como intermedias. Se avanzó mucho, pero hay que profundizar en todo lo que tiene que ver con el manejo de aguas residuales en las poblaciones urbanas para proteger las cuencas hidrográficas, a partir de la construcción de plantas de tratamiento y esquemas no convencionales, ya que en el país se ha crecido en acueductos y alcantarillados. También se debe profundizar sobre energías renovables no convencionales como las eólicas y solares, pero hay que seguir aumentando eso en la matriz energetica.

La vida útil de un gran porcentaje de los rellenos sanitarios del país está llegando a su fin. Más de 300 municipios tienen actualmente dificultades para disponer sus basuras. Foto: Archivo/Semana.com

¿Otro desafío es el tratamiento de los residuos sólidos?

LGM:  Más de 300 municipios del país tienen dificultades para la disposición de sus residuos, incluyendo ciudades como Bogotá y Bucaramanga. A la mayoría de los rellenos se les está acabando su vida, por lo cual la única solución es mejorar en los niveles de reciclaje. Ahí hay que poner mucha atención porque ese es un gran reto, al igual que emprender acciones mejorar la calidad del aire en las ciudades.

Su consejo para el nuevo Gobierno

LGM:  Que se construya sobre lo construido.

¿Se siente satisfecho con la labor ejercida?

LGM:  Creo que la gran ventaja es que el país hoy tiene un nivel de conciencia muy alto sobre la importancia de sus activos ambientales y sobre el ambiente como tal. Eso va a ser el motor que va a llevar a que los gobiernos y al sector privado a que realmente cambien de paradigma y sigan por la senda de desarrollo sostenible. Yo lo veo por ahí.

El ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, asegura sentirse satisfecho con la labor adelantada en esa cartera. Foto: Mauricio Ochoa Suárez/Semana.

¿Qué viene para usted?

LGM:  Lo primero que haré será descansar por lo menos unos dos meses y depués ya pensaré qué se puede hacer para seguir contribuyéndole al país.

¿Retornará a Chocó?

LGM:  Yo siempre he estado vinculado a esta región y ayudando en lo que puedo, pero creo que es más fácil ayudarle al Chocó siempre desde afuera

¿Le gustaría ser ministro de otra cartera?

LGM:  Sí, de Minas o de Agricultura. Creo que desde allí se puden hacer grandes cosas.

¿Qué piensa del presidente electo Iván Duque?

LGM:  Estudié con él en Estados Unidos y considero que es una buena persona.