La decisión del presidente Iván Duque de declarar la insubsistencia del presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, Luis Miguel Morelli, ha generado todo tipo de análisis de las posibles razones por las cuales el primer mandatario tomó esta determinación. 

Hay análisis políticos, interpretaciones jurídicas y versiones de supuestos malos manejos, sin dejar de lado las razones ambientales. Esto último porque algunas de las acusaciones apuntan a que bajo su administración se habrían ordenado planes de manejo ambiental para áreas petroleras concertando con empresas que eran seleccionadas a dedo para adelantar los estudios correspondientes y asegurarles millonarios contratos que podían oscilar entre 5.000 y 7.000 millones de pesos.

Hay quienes consideran que este tipo de situaciones se podrían haber presentado debido a la cercanía del funcionario con la industria petrolera de la que hizo parte antes de ingresar a la ANH, en septiembre de 2018, lo que para abogados como Edward Álvarez, se convierte en una puerta giratoria a la inversa.

Le recomendamos: Por la vía jurídica, indígenas de la Sierra Nevada piden protección de sus derechos

Antes de presidir esta entidad, Morelli se desempeñaba como representante legal de la empresa canadiense de hidrocarburos Azabache Energy- sucursal Colombia, que adelantaba procesos de exploración en la Cuenca del río Aracataca, en el municipio que lleva su mismo nombre y que está ubicado en el departamento del Magdalena, en el área de la Sierra Nevada de Santa Marta.

“Aquí hay una gran equivocación porque muchos funcionarios tienen años, e incluso muchos de ellos llevan décadas trabajando con el sector empresarial y llegan a una entidad oficial no tanto a trabajar en función del Estado, sino de los sectores para los cuales han prestado sus servicios. Hay algunos que llegan a direccionar proyectos a las antiguas empresas en donde trabajaban”, manifiesta Álvarez.

Lo cierto es que Azabache Energy se convirtió en la primera empresa de hidrocarburos en realizar exploración petrolera no solo en territorio ancestral sino en una zona de ampliación del resguardo arhuaco, en una cuenca hidrográfica. “La Sierra Nevada tiene 16 cuencas hidrográficas y de esas, tres son de origen glaciar, es decir, que dependen de los nevados. Hacer exploración en este tipo de cuencas genera repercusiones muy negativas para los ecosistemas”, dijo Álvarez, quien asesoró a los indígenas del Resguardo Arhuacos Kogui, en la instauración de una acción de tutela. 

Acción jurídica

La tutela presentada por Rogelio Mejía Izquierdo, gobernador del Resguardo, fue fallada a favor en primera instancia, pero en contra en la segunda, luego de que la empresa apelara la decisión. Los indígenas no se dieron por vencidos y acudieron a la Procuraduría y a la Defensoría, con la idea de que nos les fueran vulnerados sus derechos. Finalmente, la decisión pasó a revisión de la Corte Constitucional, en donde se encuentra en este momento. 

Álvarez dice que por ahora la empresa tiene frenado su proceso de exploración, al parecer porque las expectativas de hallazgos no se cumplieron y es así como hace alrededor de un mes los indígenas recibieron una comunicación por parte de la compañía, en la que les informa su interés de ir en coordinación con ellos a levantar la maquinaria que tienen en la zona. Sin embargo, según Álvarez, este es un procedimiento que no pueden hacer, hasta tanto no exista una decisión de la  Corte Constitucional.  

Por otro lado, durante su paso por la Agencia, Morelli trabajó en el desarrolla de proyectos petroleros en Norte de Santander. Uno de ellos era cerca a Tibú y su objetivo era la perforación de un pozo estratigráfico con un costo de 40.000 millones de pesos. El objetivo allí no era producir hidrocarburos sino recopilar información técnica del subsuelo, para conocer el potencial que tiene la zona para las futuras exploraciones y la producción de hidrocarburos, explicó Morelli a mediados del año pasado cuando dio a conocer la iniciativa. 

Hay quienes consideran que allí no se pueden adelantar este tipo de iniciativas porque hay una tutela que le ordena al Estado delimitar y ampliar el territorio ancestral y hasta que esto no se haga no se puede hacer exploración de hidrocarburos. “Aquí Morelli destinó esfuerzos y recursos sin tener en cuenta la sentencia de la Corte que ordena delimitar el territorio”, manifestó una fuente que considera que la agencia perdió una serie de posibilidades en otras regiones y lugares del país en donde sí se hubieran podido adelantar estos proyectos. 

Cúmulo de quejas 

Esta semana, Luis Miguel Morelli Navia fue declarado insubsistente debido a una serie de denuncias recibidas por el Ministerio de Minas en las que argumentan un posible detrimento patrimonial en un contrato de arrendamiento para el área de fiscalización de la Agencia, además de supuestos incrementos sin justificación en los ingresos de algunos contratistas y la presunta asignación a dedo de empresas para llevar a cabo el manejo ambiental de la actividad petrolera.

Le sugerimos: La Macarena no quiere petróleo, pero necesita inversión

En el escándalo alrededor de la decisión del presidente Duque, salió a la luz el nombre de Slendy Clavijo, una contratista de la entidad muy cercana a Morelli. Las denuncias apuntan a que esta persona habría reorganizado la planta de vicepresidencias, le mejoró las condiciones salariales a un primo llamado, Ómar Pantaleón y ascendió a su hermana, Marcela Clavijo Pantaleón, al cargo de directiva de la Estrategia Territorial de Hidrocarburos.

Según fuentes conocedoras del tema, las fuertes diferencias entre la Ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez y Morelli, fueron otras de las razones por las cuales el presidente de la ANH fue separado del cargo. Los constantes choques obedecían a que la funcionaria no avalaba por completo el trabajo de Morelli, por considerar que las metas que se fijaba eran muy bajas. Nunca confió en él, dicen fuentes cercanas a la situación.

Morelli, quien es abogado de la Universidad Externado, con maestría en Derecho comparado de la Universidad de Nueva York, inició su trayectoria profesional trabajando como abogado de Ecopetrol y de la petrolera OXY, es decir, que desde muy joven estuvo vinculado a la actividad petrolera.