De las cerca de 114 millones de hectáreas de tierras que tiene el país, el 53,2 % del uso actual corresponde a bosques; es decir, 60.703.476 hectáreas, de acuerdo con el último estudio realizado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), en conjunto con 13 entidades del sector ambiental, agropecuario y minero

El informe indica que después de los bosques, los territorios ganaderos son los que más área usan con 34.898.456 hectáreas, que representan el 30,6 % y los suelos agrícolas que tienen una modesta participación de 4,7 % para un total de 5.315.705 de hectáreas.

El estudio también valora la vocación de uso las tierras, que no es otra cosa que lo que una unidad de tierra está en capacidad de soportar en forma sostenible.

En este aspecto, según el análisis realizado en 2012, pero que son los datos oficiales más recientes, la vocación de uso dominante es forestal con el 56,2 % del total nacional equivalente a 64,2 millones de hectáreas, seguida de agroforestal con el 17,7 %, agrícola que tiene 13,2 %, ganadera con 5,3% y conservación 5,5 %. El 2 % restante corresponde a no suelo, cuerpos de agua y coberturas artificializadas (construcciones).

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Sin embargo, no siempre se hace un uso adecuado de la tierra. De hecho, cerca de un tercio de la misma o se subutiliza, es decir, que se emplea por debajo del potencial real de producción; o se sobre utiliza, lo que indica que se somete a un uso excesivo que puede generar desgaste.

Según cálculos de la Unidad de Planeación Rural Agropecuaria (Upra), con base en la información del IGAC, en el país el 37 % de la tierra, equivalente a 16,893.986 hectáreas se encuentran sobre utilizada, y el 29 % que corresponde a 13.449.286 hectáreas, se encuentra en algún grado de subutilización.

Por ejemplo, el análisis evidencia que del 13,2 % de la vocación de uso agrícola solo se utiliza un 4,7 %, lo que indica que aproximadamente 16,8 millones de hectáreas se encuentran subutilizadas.

Meta, Vichada y Casanare, son los departamentos con mayores extensiones de tierra subutilizada, mientras que los que presentan mayor sobreutilización son: Antioquia, Santander, Caquetá, Tolima y Boyacá.

Para la Upra, la discusión sobre la sostenibilidad medioambiental debe ocupar un lugar prioritario en la definición de las apuestas productivas para la generación de ingresos.


Amplias áreas de pastoreo

Al analizar el mapa de la frontera agrícola, datos de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra), indican que esta es de 40 millones de hectáreas, es decir el 35 % del territorio continental.

De esta área, el 73,4 % está dirigido al pastoreo, el 18,6 % está destinado a la agricultura; 3,7 % corresponde a cuerpos de agua; 2,9 % a agricultura familiar, 1 % a otras actividades agrícolas y un 0,3 % a la producción forestal.

Ante este panorama, los desafíos del sector agropecuario no son menores, pues se enfrenta a la informalidad en la tenencia de la tierra, las ineficiencias y la baja competitividad, el rezago en la productividad, las ineficiencias en el uso del suelo agropecuario y los conflictos de uso de la tierra.

En el primer aspecto, se estima que el 54,31 % de los 3.691.205 predios rurales del país carecen de títulos y existen alrededor de 26.000 registros de presuntos predios baldíos sin definir su potencial, limitando el acceso a los servicios del estado en materia de asistencia técnica, financiamiento y crédito, entre otros aspectos.

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Según la Upra, la inseguridad jurídica sobre la propiedad de la tierra dificulta la existencia de transacciones transparentes, constituyéndose en una barrera a la inversión en el campo colombiano.

La concentración de la tierra, es una de las barreras más complejas que aquejan a la población rural del país. Una reciente investigación de la Upra indica que la cuarta parte de la tierra apta para la agricultura se encuentra en poder de sólo el 0,16 % de los propietarios.

Otro tema clave es la ineficiencia en el uso del suelo agropecuario. El 60 % del área de suelos con aptitud para desarrollo agropecuario está afectada por erosiones, de las cuales 4,6 % presentan grados severos, es decir, que se han perdido cerca de un millón de hectáreas.

La línea base indica que del 1,8 % de las tierras en uso agrícola, el 93 % (1.929.733 hectáreas) presenta algún grado de erosión. Por otro lado, del 0,3 % de las tierras en distritos de riego, el 94 % (301.833 ha) presentan algún grado de erosión.

La situación del sector agropecuario no es alagadora, pues el porcentaje de su participación en el PIB nacional pasó del 8,3 % en el año 2004 a 5,6% en 2014 y si bien en los últimos años se ha registrado un aumento en dicha participación llegando a 6,7 % en 2016, esta continuó supeditada a la reducida oferta exportadora, concentrada principalmente en el café, las flores y el banano.

Los análisis de la Upra indican que para elevar la capacidad productiva de los suelos rurales aptos para la agricultura, es necesario incentivar el desarrollo de sistemas productivos planificados y que éstos se ajusten a las características de los territorios y necesidades de la población.