El 80% de los manglares colombianos podría verse afectado por el aumento del nivel del mar para el año 2100. Según el Instituto Colombiano de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), este impacto podría darse el 26% en el Caribe y el 74% en el Pacífico. El cambio climático empieza a impactarlos.

Hoy cuando se conmemora el Día Internacional de la Conservación del Ecosistema de Manglares, es importante señalar que estos ecosistemas también pueden verse afectados por la erosión costera que puede impactar un 5% de los mismos, principalmente en el Pacífico con un 69% y un 31% en el Caribe.

Dada su importancia para el mundo marino, el llamado es a protegerlos, pues asociados a ellos viven una gran variedad de vegetales, cientos de hongos y decenas de especies de plantas acuáticas, que son la base productiva del ecosistema. Cuando sus hojas caen alimentan a una enorme diversidad de organismos y también a los ecosistemas vecinos, puesto que exportan parte de esa energía. 

Según las estimaciones más recientes, los manglares de Colombia tienen una extensión aproximada de 285.049 hectáreas, que están distribuidas en los litorales Caribe, con 90.160.58 hectáreas y Pacífico, con 194.880 hectáreas. 

Estos ecosistemas han sido duramente afectados por la tala indiscriminada, obras de infraestructura vial mal planeadas, ampliación de la frontera urbana o contaminación que los han llevado a una degradación significativa, aunque hay lugares en los que aún se conservan. 

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Los manglares de la costa pacífica colombiana se precian de ser los más desarrollados y grandes de todo el Pacífico americano. Según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, un 80% de las especies marinas dependen del ecosistema de manglar para subisistir, por lo que la destrucción del mismo incide en la disminución de la pesca.

También son ecosistemas en los que habitan otras especies como mamíferos, aves, reptiles y anfibios. Desde el punto de vista biológico estos ecosistemas protegen a una gran cantidad de organismos en sus troncos, entre sus raíces o en el fango, tales como bacterias y hongos, que intervienen en la descomposición de materiales orgánicos e incluso transforman materiales tóxicos en azufre o sulfuro, purificando el agua que llega al mar.

Salvavidas ambiental

En lo que tiene que ver con el medio ambiente, los manglares reducen el impacto de las mareas depositando barro y formando pantanos donde se fijan los organismos. Igualmente, sirven como estabilizadores de la línea costera ayudando en el control de erosión y constituyen una barrera natural de amortiguamiento que protege a las costas de marejadas y vientos huracanados a manera de cortina rompe vientos.

Así mismo, previenen las inundaciones y depuran el aire que se desplaza hacia suelos agrícolas, al detener partículas de sal que acarrean las brisas marinas.

Desde el punto de vista económico, el manglar ha sido base de subsistencia de muchas comunidades a lo largo de la costa colombiana, quienes han utilizado su madera a pequeña escala y para uso local. También de allí se puede obtener alcohol, se fabrica papel para envolver cigarrillos, colorantes, fibras sintéticas, incienso, palo de fósforos, pegamentos y la corteza de algunas especies se aprovechó en la extracción de taninos, químicos que facilitan el proceso de la curtiembre.

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Otro aspecto importante es que la pesca artesanal depende de estos ecosistemas que sirven como sitio de desove y nodriza de especies juveniles marinas. Así mismo, la pesca industrial de la región tropical depende en gran medida, directa o indirectamente de las especies del estuario.

Estas son razones suficientes para que se protejan estos ecosistemas que pueden estar en riesgo por los impactos del cambio climático.